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10 de agosto de 2026, 00:48

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La Torre Exenta de Santo Domingo de la Calzada: 5 claves históricas

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Torre Exenta de Santo Domingo de la Calzada
Torre Exenta de Santo Domingo de la Calzada

En el corazón de la Rioja Alta, donde el murmullo de los peregrinos se entrelaza con la piedra milenaria, la torre exenta de Santo Domingo de la Calzada se alza vertical como el faro más icónico del Camino Francés. Su silueta de casi 70 metros de altura llama de inmediato la atención de quien se aproxima a la villa fundada por el santo calceatense en el siglo XI.

A diferencia de la inmensa mayoría de los templos catedralicios hispanos, este coloso barroco no descansa sobre las naves de la catedral de Santo Domingo de la Calzada, sino que se ubica separado del cuerpo principal de la iglesia. Esta peculiaridad arquitectónica no fue un capricho estético, sino la respuesta a un complejo enigma de cimentación y geología que desafió a los maestros de obra durante centurias.

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Explorar este activo del patrimonio de La Rioja exige adentrarse en sus tres fases históricas, en la genialidad del arquitecto Martín de Beratúa y en los ecos del célebre milagro del gallo y la gallina que resuenan en su entorno.

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1. La razón del aislamiento: geología e inestabilidad

La actual no es la primera torre que tuvo el conjunto catedralicio. Santo Domingo de la Calzada contó con dos campanarios previos adosados al templo: uno románico destruido por un incendio en el siglo. XIV y otro renacentista erigido en el siglo XVI. Este último amenazó ruina inminente debido a las freáticas del río Oja y a la inestabilidad del terreno arcilloso.

Tras el colapso y demolición de la torre renacentista, el cabildo decidió desplazar el proyecto unos metros hacia el exterior. Al cimentar sobre un firme más estable y aislado de las cargas de las naves, se garantizó la durabilidad de una fábrica ideada para resistir el paso de los siglos.

2. La obra maestra de Martín de Beratúa

Levantada entre 1762 y 1767, la torre es la cumbre del barroco riojano. Su traza se debe al insigne arquitecto vasco Martín de Beratúa, quien ideó una estructura que estiliza su volumen a medida que gana altura sobre el caserío de la villa.

Construida con sólida piedra de sillería de arenisca, la torre se organiza en tres cuerpos bien diferenciados: un fuste inferior austero, un cuerpo de campanas con vanos de medio punto y balconadas, y un remate en linterna coronado por una cúpula bulbosa que domina todo el valle del Oja.

Dato arqueológico: Beratúa empleó un ingenioso sistema de cadenas de hierro embebidas en la fábrica de sillería para trabar los muros y absorber los empujes síseos, una innovación técnica avanzada para el siglo XVIII.

3. Simbolismo y función en el Camino de Santiago

Para el viajero que recorre el Camino de Santiago en La Rioja, la torre exenta no solo marcaba el pulso de las horas litúrgicas; funcionaba como una auténtica hito topográfico visible desde varios kilómetros de distancia. Su altura orientaba a las peregrinaciones que avanzaban desde Nájera hacia Belorado.

El contraste entre la sobriedad del románico interior de la catedral y la exuberancia vertical de este campanario barroco refleja la continua evolución monumental de una de las paradas jacobeas más concurridas de la península.

4. La visita a la Torre Exenta: perspectiva y panorámicas

Acceder al interior de la torre permite ascender por su escalinata helicoidal para comprender la escala de su entramado de cantería y la maestría con la que se ensamblaron sus piezas. El recorrido incluye paradas intermedias donde se exhibe la maquinaria histórica de sus relojes y la sala de campanas.

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Desde el cuerpo superior se contempla una panorámica de 360 grados sobre el conjunto histórico, las murallas medievales y la fértil llanura riojana flanqueada por la sierra de la Demanda.

Información práctica: La entrada general a la torre se gestiona de forma conjunta con la visita a la Catedral y su Museo de Arte Sacro. El acceso al campanario requiere salvar tramos de escalones en ascenso gradual.

5. El entorno monumental: el Pla de San Fernando

La separación entre la catedral y el campanario dio lugar a un espacio urbano de gran valor paisajístico. A los pies de la torre se despliega la plaza donde la luz del atardecer resalta las tonalidades doradas de la arenisca.

En este mismo entorno se ubica el Antiguo Hospital de Peregrinos —hoy Parador de Turismo— fundado originariamente por Santo Domingo en el siglo XI. Pasear entre estos volúmenes arquitectónicos permite conectar con el origen asistencial de la villa medieval.

Tip del arqueólogo: Observa la base del primer cuerpo de la torre; allí se aprecian marcas de cantero y cartelas conmemorativas que detallan la fecha de colocación de la primera piedra bajo el episcopado de Andrés de Porras y Temes.

¿Qué detalle de los grandes campanarios del Camino de Santiago te sobrecoge más cuando los divisas por primera vez desde el sendero?

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