Lo han vuelto a hacer. El vino canario acaba de dar un golpe sobre la mesa que resuena con fuerza en las bodegas más tradicionales de la península. Se acabó el mito de que los mejores caldos solo salen de las zonas de siempre; una pequeña joya familiar de Arafo acaba de conquistar el trono nacional y los expertos no pueden dejar de hablar de ello.
El Ferrera Rosado seco, bajo la DOP Islas Canarias, no solo ha ganado un premio, ha hecho historia. Con una puntuación estratosférica de 96 puntos en la prestigiosa ‘Guía de Vinos’ de La Vanguardia, este rosado se ha colado directamente en el Olimpo de la viticultura española, superando a competidores históricos que triplican su precio y fama.
La magia de las alturas: el secreto técnico
No es casualidad, es pura ingeniería volcánica. Hablamos de una producción 100% ecológica que nace a nada menos que 1.000 metros de altura sobre el nivel del mar.
Es ahí, donde el aire es más puro y la tierra de Arafo guarda el recuerdo mineral del volcán, donde la uva listán negro alcanza una expresión aromática que no existe en ninguna otra parte del mapa.
La reconocida sumiller Meritxell Falgueras no ha podido esconder su fascinación al catarlo: lo define sin titubeos como un vino “limpio y vibrante”. Sus notas de cata revelan un perfil sorprendente con matices a golosinas y flores, una complejidad técnica que rompe definitivamente con la imagen plana que algunos tenían del vino rosado.
El detalle técnico: Este reconocimiento sitúa al Ferrera entre las 100 elaboraciones imprescindibles de 2026. Es, posiblemente, la mejor relación calidad-placer que encontrarás en las estanterías este año.
El volcán que no se apaga: el ascenso imparable
Tenerife ha puesto la pica en Flandes, pero el éxito no se detiene aquí. Canarias está viviendo una transformación radical. El talento joven también ha recibido su dosis de gloria: la enóloga Amor López, alma máter de Bodega Erupción, ha sido premiada con el galardón Isabel Mijares en la categoría de ‘Nueva generación’.
Desde el pueblo de Tao en Lanzarote, López está demostrando que el respeto a la identidad volcánica es el activo más valioso que tenemos. Es una combinación de saber artesanal de medio siglo y una visión vanguardista que ha convencido hasta al jurado más escéptico de Barcelona. Como bien dice el consejero de Agricultura, Narvay Quintero, estos premios son solo el reflejo del «excelente trabajo y rigor» que se está cociendo en los viñedos insulares.
La marca Canarias: un estándar de excelencia
Todo este éxito se suma a una tendencia imparable donde la autenticidad gana la partida frente a la producción industrial. Incluso figuras internacionales como Albert Adrià, recientemente nombrado ‘The Best chef of the year in Europe’ en Madrid Fusión, son piezas clave en este engranaje.
Adrià, un viejo aliado de las Islas, simboliza a la perfección ese relevo generacional que ahora también vemos en nuestras bodegas.
Si todavía no tienes una botella de este rosado de Arafo en tu bodega privada, quizás sea el momento de hacer hueco. Los premios de este calibre, sumados al interés creciente de los coleccionistas, suelen agotar las existencias en cuestión de semanas. Encontrar una unidad será pronto una misión solo apta para los que se mueven rápido.
El panorama vitivinícola ha cambiado y Canarias ya no es una opción, es el centro del tablero. ¿Te atreverás a probar esta joya volcánica o dejarás que otros se lleven el placer de descubrirla antes que tú? La próxima vez que vayas a pedir un vino, asegúrate de no elegir lo de siempre.







