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10 de agosto de 2026, 06:18

Escapadas

8 pueblos bonitos cerca de Alicante para una escapada inolvidable

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Villajoyosa
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Descubrir los pueblos bonitos cerca de Alicante es la excusa perfecta para huir de las playas abarrotadas y adentrarse en la verdadera alma mediterránea. Más allá de la capital, la provincia despliega un abanico fascinante de villas marineras de fachada blanca, fortalezas encaramadas a rocas imposibles y valles donde el aire aún huele a azahar y pino silvestre.

Si preparas una ruta sobre ruedas, la geografía alicantina sorprende por su contraste vertiginoso. En apenas una hora de conducción puedes pasar de pasear por un callejón pesquero con olor a salitre a coronar un castillo islámico en el interior de la comarca.

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Aísla el GPS y prepara la cámara. Esta selección reúne las escapadas imprescindibles desde la capital para disfrutar del ritmo pausado del Levante.

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1. Altea: el cúpula azul que vigila el Mediterráneo

Situada a solo 50 kilómetros al norte de Alicante por la AP-7, Altea ostenta con orgullo el título de capital cultural de la Costa Blanca. Su gran seña de identidad es el casco antiguo, encaramado en una colina que desemboca en la emblemática cúpula de azulejos azules y blancos de la Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo.

Perderse por sus callejuelas empedradas y encaladas es un deleite para los sentidos. Entre fachadas repletas de buganvillas descubrirás talleres de artesanos, galerías de arte independiente y miradores como el de Cronistas de España, desde donde las vistas al peñón de Ifach quitan el aliento.

Tip viajero: Para cenar en las terrazas de la Plaza de la Iglesia en temporada alta, reserva mesa con al menos dos días de antelación. Pruébalo acompañando la velada con un arroz a la banda local.

2. El Castell de Guadalest: una fortaleza excavada en la roca

A unos 60 kilómetros de la capital y tras serpentear por las montañas de la Marina Baixa, emerge El Castell de Guadalest. Este pequeño municipio, oficialmente uno de los más bonitos de España, destaca por su singular arquitectura integrada en la propia roca de la montaña.

El acceso al centro histórico se realiza a través de un túnel natural excavado en la piedra. Tras cruzarlo, te espera el Castillo de San José, una fortaleza de origen musulmán del siglo XI que domina un embalse de aguas turquesas espectaculares. Con apenas 200 habitantes censados, ostenta además una de las mayores concentraciones de museos curiosos por metro cuadrado, como el de Microminiaturas.

3. Villajoyosa: explosión de color en la costa marinera

A tan solo 30 minutos conduciendo hacia el norte (32 kilómetros de distancia), Villajoyosa —conocida popularmente como La Vila— rompe con el monopolio del blanco mediterráneo. Su barrio de pescadores junto al río Amadorio destaca por las míticas casas de colores deslumbrantes alineadas frente al mar.

@stellatrece

Villajoyosa, ubicada en la provincia de Alicante, a orillas del Mediterráneo, es un pueblo marinero que enamora por sus casas de colores y su esencia auténtica. Sus calles huelen a chocolate gracias a su histórica tradición chocolatera que perfuma el aire con aroma a cacao. La Vila es bella. 💛 #pueblosdeespaña #alicante #viraltiktok

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♬ Luminary – Joel Sunny

La tradición cuenta que los marineros pintaban sus fachadas con las pinturas sobrantes de sus embarcaciones para identificar su hogar desde la lejanía cuando regresaban de faenar. Además de recorrer su paseo marítimo, es parada obligatoria visitar la fábrica artesanal de Chocolates Valor para degustar su famoso chocolate con churros.

4. Polop de la Marina: el balcón de la sierra de Aitana

Ubicado a 50 kilómetros de Alicante y muy cercano a Benidorm, Polop de la Marina se alza sobre un cerro dominado por los restos de su antiguo castillo medieval, hoy convertido en un peculiar cementerio literario que fascinó al escritor Gabriel Miró.

El punto neurálgico del pueblo es la Plaza de los Chorros, donde brotan 221 caños de agua de montaña decorados con los escudos de los municipios de la provincia. Sus calles empinadas y silenciosas ofrecen una calma absoluta a la sombra del imponente macizo del Ponoig, conocido popularmente como «el león dormido».

5. Biar: encanto medieval en el interior alicantino

Si prefieres alejarte del litoral y explorar el interior, pon rumbo a la comarca del Alto Vinalopó. A unos 45 minutos por la A-31 (58 kilómetros), Biar recibe al viajero con una de las estampas medievales mejor conservadas de la provincia.

Su impresionante Castillo de Biar, erigido en el siglo XII, domina el perfil del pueblo desde lo alto de un cerro. La fortaleza conserva una bóveda almohade de crucería en su torre del homenaje que es única en su tipología. Pasea por su entramado urbano repleto de arcos medievales, arboledas de plátanos de sombra y alfarerías tradicionales.

Dato práctico: La entrada general para visitar el interior del castillo de Biar cuesta únicamente 1,50 euros, lo que lo convierte en un plan cultural accesible para toda la familia.

6. Tabarca: la única isla habitada de la Comunidad Valenciana

Aunque técnicamente se trata de una isla, este pintoresco pueblo amurallado pertenece al propio municipio de Alicante y es una escapada imprescindible. Situada a unos 20 kilómetros de la costa, se accede fácilmente en barcos panorámicos desde el puerto de la capital o desde Santa Pola (en apenas 15 minutos de travesía).

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@viajeando

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♬ Bloody Samaritan (Cover ver) – BIGBABYC🎶

Tabarca fue refugio de piratas berberiscos hasta que el rey Carlos III ordenó fortificarla en el siglo XVIII para alojar a familias de pescadores italianos rescatados de la isla tunecina de Tabarka. Hoy en día, recorrer su villa amurallada declarada Conjunto Histórico-Artístico y probar un auténtico caldero tabarquino en sus chiringuitos es una experiencia veraniega inigualable.

7. Nueva Tabarca e interiores de la Vega Baja: Sax y su perfil rocoso

Siguiendo la ruta de los castillos del Vinalopó, a 46 kilómetros de Alicante por la A-31, Sax impresiona desde la propia carretera. La villa se asienta a los pies de una cresta rocosa coronada por su majestuosa fortaleza del siglo XIV.

Sus dos torres singulares, una de ellas de origen almohade, parecen desafiar a la gravedad sobre el abismo. Caminar por las calles del barrio de la Villa Antigua, con sus casas adosadas a la roca y sus plazas tranquilas, permite descubrir el pulso de una Alicante interior lejos de las rutas masificadas.

8. Calpe: tradición marinera bajo la sombra del Peñón de Ifach

A 63 kilómetros al norte de la capital, Calpe equilibra su perfil urbano con un casco antiguo lleno de encanto y un patrimonio natural desbordante. El Peñón de Ifach, una mole calcárea de 332 metros de altura unida a la tierra por un estrecho istmo, preside cada rincón de la localidad.

Calpe
Calpe

Adentrarse en su centro histórico revela rincones coloridos como la Calle de Gabriel Miró o la popular escalinata pintada con la bandera española. No te marches sin visitar los restos romanos de los Baños de la Reina y presenciar la subasta de pescado fresco por la tarde en el puerto pesquero.

Tip viajero: Para subir a la cima del Peñón de Ifach es imprescindible reservar cita previa gratuita en la web de Parques Naturales de la Generalitat Valenciana, ya que el aforo diario está limitado para proteger el entorno.

¿Por cuál de estas villas entre la costa y la montaña vas a empezar tu próxima ruta por Alicante?

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