A orillas de la ría del Asón, la villa de Limpias es famosa por su místico Cristo de la Agonía y sus elegantes casonas indianas. Sin embargo, explorar los pueblos bonitos cerca de Limpias revela un territorio donde el verde del prado cántabro se funde con el salitre del Cantábrico en cuestión de minutos.
En este rincón del oriente de Cantabria, el paisaje cambia de registro con una facilidad pasmosa. Encontrarás desde puertos marineros donde el pescado fresco manda en la mesa hasta aldeas de montaña flanqueadas por imponentes desfiladeros de roca caliza.
Si buscas una ruta tranquila para desconectar y saborear el norte con calma, toma nota. Estos destinos a un paso de Limpias te van a conquistar desde la primera parada.
1. Ampuero: entre la devoción de la Bien Aparecida y el río Asón
Apenas tres kilómetros separan el centro de Limpias de Ampuero, lo que convierte a este municipio en su vecino más inmediato. Asentado en un pliegue del Valle del Oja y del Asón, es un referente para los amantes de la pesca de trucha y salmón.
Su casco histórico destaca por sus casonas de piedra con balconadas corridas de madera. A lo alto del municipio se alza el Santuario de la Bien Aparecida, patrona de Cantabria, desde cuyos miradores se obtienen vistas panorámicas de todo el cauce fluvial.
Tip viajero: Si te apasiona el senderismo, desde Ampuero parte la ruta hacia el picacho de Udalla, un paseo sencillo rodeado de eucaliptos y autóctonos bosques de roble.
2. Santoña: la cuna de la anchoa y el balcón al Cantábrico
Conducir apenas 12 kilómetros hacia la costa te sitúa en Santoña, una de las villas marineras con mayor solera de la península. Protegida por el imponente monte Buciero, la localidad respira tradición pesquera en cada uno de sus rincones.

Pasear por su puerto salpicado de barcos de bajura es el preámbulo perfecto para visitar alguna de sus célebres conserveras de anchoa. Además, su patrimonio defensivo incluye el Fuerte de San Martín y el Fuerte del Mazo, que custodiaron la bahía durante siglos.
(Y sí, hacer la ruta a pie hasta el Faro de caballo y descender sus 763 escalones labrados en la roca sobre el mar turquesa merece absolutamente cada agujeta).
3. Laredo: historia medieval y kilómetros de arena fina
Justo enfrente de Santoña, a solo 9 kilómetros de Limpias, se despliega Laredo. Esta capital turística combina a la perfección su pasado como uno de los Cuatro Cuatro Cantas de la Marina con la majestuosidad de su playa de La Salvé, que supera los cuatro kilómetros de longitud.
Su casco antiguo, conocido como la Puebla Vieja, conserva un entramado de rúa trazadas en el siglo XIII alrededor de la sobria Iglesia de Santa María de la Asunción, que custodia un impresionante retablo flamenco esculpido en madera.
4. Ramales de la Victoria: la puerta a las cavernas prehistóricas
Siguiendo la carretera N-629 hacia el interior durante unos 15 kilómetros, el paisaje se vuelve abrupto al llegar a Ramales de la Victoria. Este municipio es célebre tanto por su historia bélica en las guerras carlistas como por su extraordinario patrimonio subterráneo.
En sus inmediaciones se encuentra la Cueva de Covalananas, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO debido a sus famosas pinturas rupestres de ciervas rojas realizadas con la técnica del punteado digital hace más de 18.000 años.
Dato práctico: La cueva de Covalananas requiere reserva previa obligatoria en la web oficial de Cuevas de Cantabria, ya que los pases están restringidos a grupos de 7 personas como máximo por pase.
El destino en TikTok
Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:
5. Liérganes: la leyenda del Hombre Pez y la arquitectura balnearia
Ubicado a unos 35 kilómetros hacia el oeste, Liérganes merece sobradamente el trayecto en coche. Catalogado como uno de los pueblos más bonitos de España, esta villa destaca por su arquitectura clásica montañesa de los siglos XVI y XVIII.
El Puente Romano (realmente construido en el siglo XVI) salva el cauce del río Miera justo al lado de la escultura dedicada a Francisco de la Vega, el legendario «Hombre Pez». Pasear por el barrio de El Mercadillo permite contemplar casonas solariegas como la Casa de los Cañones.
6. Castro Urdiales: el perfil gótico sobre el Cantábrico
A solo 25 minutos por la autovía A-8 hacia la frontera con Vizcaya se sitúa Castro Urdiales. Su estampa marinera es una de las postales más imponentes del norte de España, dominada por la masa de piedra de la Iglesia de Santa María de la Asunción, el templo gótico más importante de la región.
Junto al templo se alza el Castillo-Faro de San Ana, unido a la vieja ermita mediante un puente medieval que cruza sobre los acantilados. El ambiente tapeo en la plaza del Ayuntamiento y el puerto viejo es insuperable a mediodía.
7. Rasines: entre plazas de toros cuadradas y la arquitectura indiana
Pegado al municipio de Limpias se encuentra Rasines, un enclave tranquilo que resume la calma rural del Valle del Asón. Su principal curiosidad patrimonial radica en su Plaza de Toros de la Ceranda, una de las pocas plazas cuadradas que se conservan en la geografía nacional, construida en 1758.
Además, el barrio de Villapresente y los pequeños núcleos circundantes albergan varias quintas de indianos rodeadas de jardines con palmeras traídas de América en el siglo XIX.
Aviso útil: Aprovecha la parada en Rasines para hacer una caminata sencilla hasta el parque paleolítico de la Cueva del Valle, donde nace el río Silencio.
8. Entrambasaguas: manantiales y casonas de hidalguía
A 20 minutos de distancia en dirección hacia Santander, Entrambasaguas se extiende por el valle medio del río Miera. Es un destino ideal para quienes buscan huir del bullicio costero y disfrutar del verde más autóctono.
Su término municipal cobija la localidad de Hoznayo, famosa por el manantial de la Fuente del Francés y por albergar magníficos ejemplos de arquitectura palaciega cántabra, como el Palacio de los Acebedo del siglo XVII.
¿Qué rincón del oriente cántabro vas a explorar primero en tu ruta?







