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12 de agosto de 2026, 14:16

Escapadas

El refugio secreto de Marc Cucurella: la joya vinícola a 15 minutos de Barcelona que debes visitar antes de que se llene

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Marc Cucurella, Futbolista español
Marc Cucurella, Futbolista español

El fútbol de élite puede devorar tu salud mental en un abrir y cerrar de ojos si no tienes un cable a tierra firme. La presión extrema de los estadios exige siempre un búnker de desconexión absoluta para no volverse loco.

Pocos conocen el rincón exacto donde se esconde la melena más famosa de España cuando se apagan los focos de la prensa. Un paraje que mezcla viñedos milenarios, brisa del Mediterráneo y un silencio que cura cualquier dolor de cabeza.

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Hablamos de Marc Cucurella. Tras reventar el mercado de verano con su flamante fichaje por el Real Madrid por 55 millones de euros, el lateral regresa a España tras cuatro años en Londres. *(Y sí, nosotros tampoco nos esperábamos este inesperado giro de guion).*

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Detrás del multimillonario contrato firmado hasta 2032, se esconde la historia de un niño de pueblo que jamás olvidó de dónde viene. El futbolista ha decidido instalar su cuartel general en Alella, su verdadero refugio vital.

Un pacto familiar y un coche camino a La Masia

La infancia de Marc Cucurella se construyó sobre un trayecto diario de 18 kilómetros por la autopista C-32. Su abuelo, un culé incondicional, lo subía al coche cada mañana desde su tranquila localidad natal para llevarlo a entrenar.

Aquellas horas compartidas en la carretera marcaron a fuego la personalidad del futbolista. El origen humilde de su familia contrasta con el estatus de Alella, un municipio de renta alta del Maresme donde las apariencias importan.

Allí empezó jugando al fútbol sala en el polideportivo municipal antes de que los cazatalentos del Espanyol llamaran a su puerta. Tras pasar por la cantera blanquiazul, dio el salto definitivo al Barcelona en el año 2012.

El regreso a casa tiene también un componente emocional inquebrantable para el futbolista. Marc y su pareja, Claudia Rodríguez, han adaptado sus vidas para ofrecer la mejor rutina a su hijo Mateo, diagnosticado con autismo desde los tres años.

Los avances de su pequeño son la verdadera prioridad del lateral blanco. El entorno tranquilo de este municipio costero catalán resulta perfecto para que su familia disfrute de una rutina predecible, alejada del acoso mediático de la capital española.

Viñedos romanos a dos kilómetros del mar

Alella es una sorpresa monumental para cualquiera que escape de la masificación de Barcelona. Un oasis de apenas 10.000 habitantes donde conviven imponentes masías históricas y calles empedradas que miran fijamente al mar.

El gran secreto de la zona es su tradición vinícola. La Denominación de Origen Alella es la más pequeña de Cataluña, pero sus raíces se hunden en la época en que los romanos producían aquí el vino para los emperadores.

El suelo de granito descompuesto y las suaves laderas orientadas al Mediterráneo dan vida a la uva Pansa Blanca. Una variedad local que produce vinos blancos secos con una frescura y mineralidad salvajes y reconocidas en todo el mundo.

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La localidad alberga joyas arquitectónicas como la bodega modernista Alella Vinícola, diseñada en 1906. Un templo de piedra y curvas que demuestra que la cultura aquí se bebe despacio y sin prisas de ciudad.

Pasear por el casco histórico te transporta a un tiempo diferente. La iglesia de Sant Feliu conserva un campanario románico del siglo XI y esconde en su parroquia un boceto inédito diseñado por el mismísimo Antoni Gaudí.

La escapada definitiva para curar el estrés

¿Sabías que esta comarca es el destino favorito de los deportistas de élite para pasar desapercibidos? La cercanía con la gran ciudad y la paz de la Sierra Litoral la convierten en una opción residencial sumamente codiciada.

Si visitas la zona en septiembre, podrás vivir la mítica Festa de la Verema. Es el momento álgido del año, donde las plazas se llenan de catas al aire libre, conciertos populares y una gastronomía basada en la huerta del Maresme.

La cocina local es otro de sus grandes atractivos. El guiso de pescado de roca conocido como suquet de peix y los calçots de temporada con salsa romesco son paradas obligatorias para cualquier paladar exigente.

Para exprimir al máximo el día, te recomendamos visitar la bodega ecológica Alta Alella. Podrás pasear entre sus viñedos con vistas directas al mar y degustar cavas artesanales que no encontrarás en ningún supermercado convencional.

El tiempo para descubrir este rincón sin aglomeraciones se agota. La enorme popularidad del nuevo fichaje del Real Madrid amenaza con colocar bajo el foco mediático este discreto santuario de la costa catalana.

Al final, comprar una mansión blindada en una urbanización de lujo está al alcance de cualquiera con dinero en el banco. El verdadero triunfo es mantener intacto tu rincón de la infancia para seguir sintiéndote libre, ¿no crees?

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