miércoles, 12 de agosto 2026 Crónicas de viaje

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12 de agosto de 2026, 14:10

Escapadas

Qué ver en Combarro: el pueblo de los 30 hórreos que ha enamorado a Instagram (y cómo verlo sin hordas)

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Combarro
Combarro

Si hay un lugar en Galicia que parece extraído de un cuento de marineros y meigas, ese es Combarro. Situado en plena Ría de Pontevedra, este pequeño pueblo de pescadores ha logrado lo que pocos: detener el tiempo en el siglo XVIII.

Es, posiblemente, el pueblo más fotografiado de las Rías Baixas y razones no le faltan. (Sí, nosotras también hemos llenado la memoria del móvil en sus callejones de granito).

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Combarro es la máxima expresión de la arquitectura popular gallega. Aquí, el hórreo (el granero tradicional) no se esconde en el interior, sino que se asoma desafiante al mar para aprovechar la brisa y conservar el grano.

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Pasear por su casco histórico, declarado Conjunto Histórico-Artístico, es una experiencia sensorial. El olor a salitre se mezcla con el de las zamburiñas a la plancha que emana de sus tabernas tradicionales.

Los hórreos a pie de ría: El icono de Galicia

Lo que hace único a Combarro es su hilera de más de 30 hórreos alineados frente al mar. Antiguamente, esto permitía cargar y descargar las mercancías directamente desde las barcas durante la marea alta.

Estos «almacenes» de piedra y madera reposan sobre pilares circulares llamados «tornarratos», diseñados para que los roedores no pudieran subir. Es ingenio gallego en estado puro aplicado a la supervivencia.

La imagen de los hórreos reflejados en el agua de la ría es la postal definitiva de Galicia. Pero ojo, la magia depende de la marea. Con marea baja, podrás caminar por la arena frente a ellos; con marea alta, el espectáculo es casi veneciano.

Consejo de Lucía: Consulta siempre la tabla de mareas antes de ir. Ver Combarro con la ría llena cambia por completo la experiencia y la luz de tus fotos.

Cruceiros y plazas: El alma de piedra

Pero Combarro no son solo hórreos. Al adentrarte en sus calles estrechas, como la famosa Rúa do Mar, descubrirás una densidad de cruceiros asombrosa. Hay siete en el casco antiguo, y cada uno cuenta una historia.

Un detalle que casi todo el mundo pasa por alto: en los cruceiros de Combarro, la figura de la Virgen suele mirar hacia el mar, mientras que el Cristo mira hacia la tierra. Es la forma que tenían los marineros de pedir protección en sus faenas.

La Plaza de San Roque es el corazón del pueblo. Es un espacio diminuto, encerrado entre casas de piedra con balcones de madera pintados de colores. Aquí se siente la esencia de la Galicia más auténtica y menos pretenciosa.

Pasear por aquí requiere calzado con buen agarre. El granito pulido por los siglos y la humedad gallega pueden convertir las cuestas en una pista de patinaje. (Avisada quedas, deja los tacones en el hotel).

Gastronomía: El sabor de la ría en tu plato

En Combarro se viene a ver, pero sobre todo a comer. Sus tabernas, muchas de ellas con terrazas que «flotan» sobre el agua, ofrecen los mejores mariscos de la zona a precios competitivos.

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Tienes que probar el pulpo á feira, los mejillones de la ría (los verás crecer en las bateas frente al pueblo) y el licor café casero que sirven en muchos locales. Es el combustible oficial de las sobremesas gallegas.

Para los más valientes, las empanadas de maíz con berberechos son una delicia local que te hará cuestionar por qué no habías venido antes. Es comida de verdad, sin artificios.

Atención a la «Letra Pequeña»: En verano y puentes, Combarro se colapsa. Si puedes, ve a primera hora de la mañana o al atardecer, cuando los grupos de excursiones ya se han ido y el pueblo recupera su silencio sepulcral.

Un paseo en barco por las bateas

Si tienes tiempo extra, no te quedes solo en tierra firme. Desde el pequeño puerto de Combarro salen barcos que te llevan a recorrer la ría y te enseñan de cerca las bateas de mejillones.

Muchos de estos paseos incluyen degustación de mejillones al vapor y vino albariño a bordo. Es la forma perfecta de entender la economía y la vida de este pueblo que siempre ha vivido de cara al Atlántico.

Combarro es un refugio contra la modernidad. Es un lugar que te obliga a bajar el ritmo, a escuchar el chapoteo del agua contra la piedra y a disfrutar de la belleza de lo sencillo.

¿Vas a seguir viendo las fotos de los demás o vas a venir a comprobar por qué este pueblo es el tesoro mejor guardado de Pontevedra?

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