Hay lugares remotos que no figuran en las guías de viajes habituales pero que guardan la esencia de la vida verdadera. (Admitámoslo, todos hemos soñado alguna vez con apagar el móvil y desaparecer en una aldea donde nadie nos conozca).
Mientras la gran mayoría de las celebridades llenan las redes sociales con paseos en yate o playas atestadas en las islas, una de las figuras más cotizadas de la televisión prefiere volver la mirada hacia la montaña más salvaje.
El santuario secreto de la televisión en Ávila
Lejos del bullicio mediático de la capital, de las cámaras y de la exigencia del directo, Alba Carrillo encuentra su refugio más íntimo en un enclave apartado de Castilla y León.
El lugar en cuestión es Nava del Barco, una diminuta localidad abulense que apenas cuenta con 81 vecinos empadronados. Un remanso de paz en plena cara norte de la Sierra de Gredos donde el tiempo parece discurrir a otro ritmo.
No se trata de una moda pasajera ni de una escapada improvisada de fin de semana. La vinculación de la colaboradora con este valle es un cordón umbilical indestructible que abarca casi un siglo de historia.
La propia modelo ha confesado que esta aldea es el rincón más sagrado de su vida: el pueblo donde nació su abuela materna, donde veraneó su madre y donde hoy crece su hijo Lucas. Cuatro generaciones unidas por la misma casa de piedra.
Un oasis de arquitectura tradicional y pozas de montaña
Adentrarse en la aldea que custodia los recuerdos de la infancia de la modelo es descubrir un patrimonio que se resiste a perder su identidad. (Si buscas desconexión absoluta, toma buena nota de esta localización).
El caserío mantiene intacta la arquitectura serrana tradicional, con robustas casas de piedra diseñadas para resistir los duros inviernos castellanos, calles estrechas de aire medieval y balconadas de madera.
El gran tesoro natural del municipio es la imponente Garganta de la Galana. Un cauce de agua cristalina que desciende directamente de las cumbres glaciares formando espectaculares pozas naturales y zonas de baño ideales para combatir los días más calurosos del verano.
Para los apasionados de las rutas al aire libre, desde el propio casco urbano parten senderos que ascienden hacia la Laguna de la Nava, un circo glaciar situado a más de 1.900 metros de altitud encajonado entre moles de granito.
Gastronomía de altura y tradición de Gredos
Tanta caminata entre bosques de castaños, robles y piornos exige una parada obligatoria a la mesa para recargar energías con la despensa local. (Atención porque la contundencia de sus platos no admite medias tintas).
La reina indiscutible de la cocina abulense en esta comarca es la célebre Judía del Barco, una legumbre con Indicación Geográfica Protegida que se sirve en guisos tradicionales a fuego lento junto a chorizo, morcilla y oreja.
A esta propuesta se le suman las tradicionales patatas revolconas con torreznos crujientes y los chuletones de ternera avileña a la parrilla, manjares que pueden degustarse en las posadas tradicionales de la comarca.
Pocos rincones de la geografía peninsular logran preservar una atmósfera tan auténtica, familiar y ajena al turismo masificado.
¿Te atreves a descubrir los secretos de la aldea secreta de Alba Carrillo antes de que todo el mundo empiece a hablar de ella?







