lunes, 7 de septiembre 2026 Crónicas de viaje

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7 de septiembre de 2026, 04:17

Escapadas

El refugio secreto de Zinedine Zidane: un pueblo de 60 vecinos en la tierra de sus suegros

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Zinedine Zidane
Zinedine Zidane

El ritmo frenético del fútbol de élite puede desgastar a cualquiera. Zinedine Zidane lo sabe muy bien tras décadas bajo el foco mediático.

Por eso, el exfutbolista francés ha diseñado una vía de escape idónea. Un lugar remoto donde los fotógrafos no llegan jamás.

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Zinedine Zidane
Zinedine Zidane

Olvídate de las urbanizaciones blindadas de La Finca o de las lujosas mansiones en París. El secreto mejor guardado de la leyenda madridista está en pleno Levante almeriense.

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Hablamos de El Chive, una pintoresca pedanía perteneciente al municipio de Lubrín. Es un rincón casi invisible donde apenas están censados 60 vecinos.

Allí las calles son estrechas y reina un silencio absoluto. (Sí, cuesta imaginar a todo un campeón del mundo paseando por un sitio así, pero es totalmente real).

El lazo familiar que lo cambió todo

Muchos se preguntan cómo terminó una estrella internacional en este pequeño punto de la geografía andaluza. La respuesta no está en el mercado inmobiliario de lujo, sino en el corazón de su familia.

El Chive es la tierra natal de Antonio y Ana, los padres de Véronique Fernández. La esposa de Zidane mantiene un vínculo emocional indestructible con este enclave.

Como ocurrió con miles de familias españolas durante la década de los sesenta, sus padres emigraron a Francia buscando nuevas oportunidades. Sin embargo, jamás cortaron las raíces con su pueblo originario.

Al consolidar su propia familia junto a Véronique, el técnico galo quiso que sus cuatro hijos crecieran conectados a la historia de sus abuelos maternos.

Esa búsqueda de autenticidad les llevó a levantar su propia fortaleza personal en la zona. Un punto de encuentro familiar alejado del asfalto y de la presión social.

‘El Chorrico’: la mansión que destaca en el pueblo

En un entorno dominado por casas sencillas y arquitectura rural, la propiedad de los Zidane llama poderosamente la atención de cualquier visitante despistado.

La vivienda es popularmente conocida entre los lugareños bajo el nombre de «El Chorrico». Se trata de una edificación imponente por su gran volumen y su presencia monumental.

Aunque la construcción respeta los tonos blancos y los materiales tradicionales de la zona, sus dimensiones la convierten en una casa única.

Destaca especialmente por sus amplias terrazas escalonadas. Desde estos balcones privilegiados se domina todo el paisaje árido y las colinas que rodean el municipio.

Tiene capacidad para albergar a toda la saga familiar de los Zidane sin apreturas. Un espacio pensado para grandes comidas campestres y jornadas de descanso absoluto.

La clave del refugio de Zidane no radica en el lujo ostentoso, sino en la privacidad total: en El Chive no hay escoltas, ni prensa, ni protocolos de estrella.

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Una vida cotidiana sin cámaras ni glamour

Lo que realmente cautivó al astro francés fue la posibilidad de recuperar una cotidianeidad casi olvidada. En esta pedanía almeriense, Zidane no es una leyenda del deporte.

Para la gente local, el astro es simplemente un vecino más. O mejor dicho, el yerno de Antonio y Ana, una familia querida por todos en la localidad.

Es habitual verle realizar gestiones sencillas, tomar el aire al atardecer o conversar con los residentes sin ningún tipo de barrera.

Allí nadie le pide autógrafos a cada segundo ni persigue su coche. El respeto de los vecinos por su intimidad es total e inquebrantable.

Esta calma contrasta con la intensa agenda mediática que rodea a sus hijos, especialmente a Enzo Zidane, centrado en sus nuevos proyectos empresariales dedicados al bienestar.

El destino perfecto para desconectar del mundo

El entorno de Lubrín ofrece una gastronomía tradicional, aire puro y un estilo de vida que avanza a otra velocidad totalmente distinta.

Cada vez más personalidades buscan refugios áridos en el sur de España para escapar de las masificaciones turísticas habituales de la costa.

Zidane encontró su paraíso privado hace años mediante este vínculo hispano-francés. Un lugar al que siempre regresa cuando necesita reiniciar la mente.

La historia demostró que para desconectar de verdad no hacen falta islas privadas en el Caribe. A veces basta con una casa en un pueblo de 60 habitantes.

Saber elegir el silencio cuando se tiene el mundo al alcance es, sin duda, el mayor lujo posible.

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