Explorar las mejores playas de Formentera es lo más cercano a desembarcar en el Caribe sin salir del Mediterráneo. En este pequeño oasis de las Pitiusas, el mar no es simplemente azul: despliega una gama de turquesas tan intensa que parece imposible.
El secreto de esta claridad cristalina reside en las praderas de posidonia oceánica, un depurador natural protegido como Patrimonio de la Humanidad.
La isla apenas suma 83 kilómetros cuadrados, pero cada tramo de su litoral reserva una sorpresa. Desde extensos arenales de arena harina flanqueados por sabinas hasta diminutas calas talladas en la roca donde el tiempo parece haberse detenido por completo.
Prepara la sombrilla, ajusta las gafas de bucear y alquila una bicicleta o moto eléctrica. Esta selección reúne las paradas imprescindibles para enamorarte del último paraíso mediterráneo.
1. Ses Illetes: la postal idílica que da la vuelta al mundo
Ubicada en el Parque Natural de Ses Salines, en la península de Es Trucadors, Ses Illetes encabeza año tras año las listas de las mejores playas del planeta. Su fina arena blanca y sus aguas de escasa profundidad crean una piscina natural gigante salpicada por pequeños islotes en el horizonte.
Al estar situada en una lengua de tierra estrecha, puedes cambiar de vertiente en apenas un par de minutos a pie. Si el viento sopla de levante y agita el mar en un lado, solo tienes que cruzar a la cara de poniente para disfrutar de un mar en absoluta calma plana.
Tip viajero: El acceso en vehículo motorizado al Parque Natural está regulado y sujeto a una tasa (unos 6 € en coche y 4 € en moto). El cupo diario se llena temprano en verano, así que entra antes de las 10:00 h o accede gratis en bicicleta.
2. Caló des Mort: la joya diminuta escondida entre varaderos
En el extremo oriental de la bahía de Migjorn se esconde Caló des Mort, una bahía minúscula esculpida entre acantilados rojizos. Su gran atractivo reside en su entorno salvaje y en los tradicionales «escars», las casetas de madera donde los pescadores locales resguardan sus barcas de la marea.
Debido a su tamaño reducido, la franja de arena es muy estrecha y suele desaparecer si la marea sube. Es el rincón idóneo para practicar esnórquel entre rocas doradas y peces maragatos en las primeras horas de la mañana, antes de que lleguen los primeros bañistas.
3. Cala Saona: acantilados de ocre y puestas de sol memorables
En la costa oeste de la isla se resguarda Cala Saona, la única playa de arena de cierta extensión entre los imponentes acantilados del sur. Esta ensenada de unos 140 metros de longitud está flanqueada por paredes de piedra rojiza que contrastan de forma espectacular con el turquesa del agua.
Es una cala resguardada de los vientos, perfecta para familias y amantes del paddle surf. Al mirar directamente hacia el oeste, se ha convertido en el punto de encuentro favorito de la isla para contemplar cómo el sol se oculta tras el horizonte rojizo.
El destino en TikTok
Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:
4. Playa de Migjorn: kilómetros de libertad y chiringuitos míticos
A lo largo de más de 5 kilómetros en la costa sur se despliega Migjorn, la playa más extensa de Formentera. A diferencia de las calas del norte, su amplio tamaño permite encontrar espacio y tranquilidad incluso en los meses de mayor afluencia turística.
Su paisaje alterna tramos de arena fina con zonas de roca baja y pasarelas de madera que protegen el sistema dunar. Además, en esta zona sobreviven algunos de los chiringuitos con más solera de las Baleares, como el emblemático Piratabus, ideales para tomar un mojito sin prisas al caer la tarde.
Dato práctico: Migjorn se divide en varios sectores (Es Mal Pas, Es Ca Marí, Es Arenals). La zona de Es Arenals es la que cuenta con el fondo más limpio de rocas y la arena más fina.
5. S’Espalmador: la isla virgen a un paso de la orilla
Justo al norte de Formentera se ubica S’Espalmador, una pequeña isla privada de uso público completamente deshabitada y protegida. Con apenas 3 kilómetros de largo, sus arenales como Platja de S’Alga ofrecen una sensación de aislamiento y virginidad insuperable.
Sus playas de arena blanquísima y dunas protegidas son un refugio de paz absoluta. Recuerda que está prohibido cruzar a pie el estrecho de Es Pas que la separa de Formentera debido a las peligrosas corrientes marinas; la única forma segura de llegar es a bordo del barco barco «Barca Bahía» desde el puerto de La Savina o en excursión marítima.
6. Es Pujols: ambiente marinero con todos los servicios
Para quienes buscan combinar aguas cristalinas con la comodidad de tener restaurantes y tiendas a unos pasos, la playa de Es Pujols es la elección perfecta. Situada en el norte de la isla, está formada por una sucesión de pequeñas conchas de arena divididas por tramos rocosos.
Un paseo marítimo peatonal recorre todo su frente litoral, donde cada noche de verano se instala un animado mercadillo artesanal. Sus aguas son muy calmadas gracias a los pequeños islotes que actúan como barrera natural contra el oleaje.
7. Es Cavall d’en Borràs: la alternativa salvaje junto a las salinas
Ubicada muy cerca del puerto de La Savina y antes de llegar a Ses Illetes, Es Cavall d’en Borràs destaca por su frondoso bosque de sabinas y pinos que llega casi hasta la misma orilla. Es una playa algo más tranquila pero con la misma calidad de agua que su vecina más famosa.
Desde su arena se contemplan unas vistas privilegiadas de los islotes de Es Vedrà y Es Vedranell recortándose en el horizonte de Ibiza. Es un lugar clave para quienes buscan disfrutar de la música de los chiringuitos chic al atardecer.
8. Cala en Baster: la fuerza del tallado en piedra tradicional
Si prefieres huir de la arena tradicional y buscas un rincón genuino, Cala en Baster te sorprenderá. Situada en la costa noreste, cerca del pueblo de Sant Ferran, es una alta cala rocosa resguardada por acantilados de arenisca.
En sus paredes de piedra se abren cuevas talladas a mano que los pescadores llevan utilizando desde hace siglos para guardar sus pequeñas embarcaciones mediante raíles de madera. Sus fondos rocosos y profundos la convierten en un paraíso absoluto para los apasionados del esnórquel y el buceo.
Tip viajero: Al ser una cala íntegramente de roca y grava, lleva calzado acuático o escarpines para moverte con comodidad por la orilla y acceder al agua sin resbalar.
¿En cuál de estos rincones de turquesa imposible vas a extender tu toalla primero?







