La luz del Mediterráneo sobre la Ciudad de las Artes y el murmullo de la Malvarrosa enamoran a cualquiera, pero cruzar los límites de la capital desvela una Comunitat muy diferente. A menos de una hora de trayecto, los naranjales dan paso a cañones de roca caliza, acueductos romanos, barrios árabes excavados en la montaña y fortalezas que vigilan valles serenos.
Si buscas planificar una excursión de un día o preparar una ruta de fin de semana entre naturaleza e historia, estás en el lugar idóneo. Descubrir los pueblos más bonitos cerca de Valencia es la excusa perfecta para cambiar la brisa marina por el aroma a azahar y pino húmedo, disfrutando de la auténtica gastronomía del interior.
Ajusta el retrovisor y prepara la cámara de fotos. Aquí tienes una selección rigurosa con las villas y aldeas más deslumbrantes que se esconden a un paso de la ciudad.
1. Chulilla: cañones de vértigo y puentes colgantes
Ubicado a 60 kilómetros al noroeste por la CV-35, Chulilla es una de las joyas más espectaculares de la comarca de Los Serranos. Sus casitas blancas se apilan en la ladera de un cerro coronado por los restos de un castillo árabe del siglo XII.
Pasear por su casco antiguo regala rincones repletos de flores y cal. (Un apunte práctico: el pueblo es el punto de partida de la célebre Ruta de los Puentes Colgantes, una caminata sencilla de unos 9 kilómetros sobre las gargantas del río Turia).
Tip viajero: Para recorrer los puentes colgantes en fin de semana conviene madrugar y aparcar antes de las 9:30 en las zonas habilitadas a la entrada; el acceso a la ruta ecoturística cuesta 1 euro para el mantenimiento del parque natural.
2. Bocairent: el pueblo esculpido en la piedra
En el corazón de la Vall d’Albaida, a 95 kilómetros por la A-7 y la CV-40, Bocairent sorprende por su entramado urbano gótico e imponente. El casco antiguo de este municipio se halla colgado sobre un barranco de roca donde la arquitectura se mimetiza con la montaña.
A pocos minutos a pie del centro se encuentran Les Covetes dels Moros, un grupo de más de cincuenta ventanas excavadas en la pared vertical de un acantilado. Explorar su interior a través de sus cavidades interconectadas es una aventura inolvidable.
3. Chelva: la ruta del agua y las cuatro culturas
A solo 68 kilómetros de Valencia siguiendo la CV-35, Chelva destaca por poseer un patrimonio histórico formidable. Su casco antiguo conserva viva la huella de las cuatro comunidades que habitaron la villa: el barrio árabe de Benacacira, el barrio judío del Azoque, el barrio mudejar de Ollerías y la villa cristiana.
Desde la Plaza Mayor arranca la famosa Ruta del Agua, un sendero circular facilísimo que bordea el río entre manantiales, antiguos molinos harineros y el impresionante Acueducto de Peña Cortada, una de las obras de ingeniería romana más valiosas del país.
4. Xàtiva: la cuna de los Borgia y su gran castillo
Ponemos rumbo al sur (a 60 kilómetros por la A-7) para llegar a una de las ciudades con mayor peso histórico de la región. Xàtiva deslumbra desde la distancia por la silueta de su monumental Castillo de Xàtiva, una doble fortaleza que serpentea por la cresta del monte Vernissa.
Caminar por su centro histórico revela fuentes góticas, palacios nobiliarios y la Colegiata Basílica de Santa María. Es una parada obligada para entender el legado de los dos papas Borgia nacidos en esta tierra.
5. Vilafamés: la roca gigante y el arte contemporáneo
Aunque cruza el límite provincial hacia Castellón (a unos 95 kilómetros por la AP-7 y la CV-10, unos 50 minutos de conducción), Vilafamés bien merece el trayecto. Sus calles estrechas adaptadas a la orografía de la piedra rocosa le han valido la distinción de ser uno de los pueblos más bonitos de España.
En mitad del casco urbano impacta la Roca Grossa, una mole de piedra rojiza de más de 2.000 toneladas que parece desafiar la gravedad. Además, la villa alberga el Museo d’Art Contemporani Vicente Aguilera Cerni, ubicado en un palacio gótico del siglo XV.
Dato útil: El aparcamiento en el centro histórico está restringido a residentes. Deja el coche en el parking gratuito de la entrada inferior y sube paseando entre sus empinadas callejuelas encaladas.
6. Alpuente: dinosaurios y huella medieval en Los Serranos
Siguiendo la CV-35 hasta los 95 kilómetros de la capital, Alpuente emerge rodeado de matorral, rocas y campos de almendros. Este tranquilo enclave conserva los arcos de su antiguo acueducto medieval del siglo XIV y las ruinas de una fortaleza musulmana.
El pueblo es además una potencia paleontológica. En el interior de la antigua Ermita de Santa Bárbara se ubica el Museo Paleontológico de Alpuente, donde se exponen fósiles de dinosaurios hallados en los yacimientos de la zona.
7. Requena: cuevas subterráneas y tradición vinícola
A 68 kilómetros hacia el oeste por la autovía A-3, Requena invita a viajar al pasado a través de su barrio de La Villa, declarado Conjunto Histórico-Artístico. Sus plazas tranquilas y las fachadas góticas de las iglesias de Santa María y San Salvador marcan el ritmo del paseo.
Bajo las adoquines de la Plaza de la Villa se esconden las Cuevas de la Villa, una red subterránea utilizada desde la época musulmana como granero, refugio y bodega de vino. Es la escapada ideal para maridar historia con enoturismo de la D.O. Utiel-Requena.
8. Culla: la última fortaleza de los Templarios
Ubicado a 130 kilómetros al norte (en el Alt Maestrat castellonense), Culla requiere algo más de hora y media de coche, pero el viaje transporta directo a la Edad Media. Sus callejones empedrados y las ruinas de su castillo sobre la muela rocosa conservan la atmósfera pura del territorio de la Orden del Temple.
Desde sus miradores naturales la vista alcanza varios valles pirenaicos e incluso la costa mediterránea en días despejados. No te vayas sin acercarte a contemplar la monumental Carrasca de Culla, un árbol centenario declarado monumento natural.
Consejos prácticos para organizar tu escapada cerca de Valencia
Moverse por la provincia de Valencia y comarcas limítrofes es muy ágil, pero tener en cuenta ciertos aspectos garantizará un viaje sin sobresaltos:
- Transporte: Aunque localidades como Xàtiva o Requena cuentan con red de trenes de Cercanías (Líneas C-2 y C-3 respectivamente), el coche privado es la opción idónea para adentrarse en cañones como los de Chulilla o Chelva.
- Gastronomía de interior: Aprovecha la ruta para degustar el gazpacho manchego de montaña, los arroces al horno en cazuela de barro, los orzas de lomo y las rosquillas de anís.
- Climatología: El interior valenciano presenta temperaturas más frías en invierno y veranos calurosos durante las horas centrales del día; la primavera y el otoño son las estaciones idóneas para el senderismo.
¿Qué rincón de piedra, cañón o fortaleza vas a elegir para tu próxima ruta este fin de semana?







