El cierzo soplando junto a la Basílica del Pilar tiene una fuerza magnética única, pero a veces apetece cambiar el asfalto por senderos empedrados. A menos de hora y media de la capital aragonesa, el paisaje se transforma por completo. Surgen fortalezas sobre riscos, callejones medievales y valles esculpidos por ríos tranquilos.
Si buscas una escapada de fin de semana o quieres improvisar una ruta de un día, estás en el lugar idóneo. Descubrir los pueblos bonitos cerca de Zaragoza es la excusa perfecta para saborear un buen ternasco de Aragón y desconectar del ritmo urbano sin prisas.
Ajusta el retrovisor y prepara la cámara. Aquí tienes una selección rigurosa con los rincones más deslumbrantes que se esconden a un paso de la ciudad.
1. Sos del Rey Católico: cuna real y esplendor medieval
Ubicado a 120 kilómetros al noroeste de la capital, en el corazón de la comarca de las Cinco Villas, Sos del Rey Católico es un conjunto monumental impactante. Sus calles empedradas y sus soportales de piedra te transportan directamente al siglo XV.
En el Palacio de Sada nació Fernando el Católico en 1452. Caminar hasta la lonja medieval y subir a la torre del homenaje del castillo ofrece unas vistas privilegiadas sobre las altas tierras aragonesas. (Un apunte práctico: el casco histórico es peatonal, por lo que deberás dejar el vehículo en los aparcamientos exteriores habilitados).
Tip viajero: Si eres fan del cine español, pasea buscando los pasajes donde Luis García Berlanga rodó su mítica película La Vaquilla; encontrarás siluetas de bronce conmemorativas.
2. Anento: el encanto oculto en el valle del Jiloca
A solo 83 kilómetros al sur de Zaragoza por la A-23, Anento parece haber salido de un cuento de hadas. Escondido en un pequeño valle calizo, este municipio destaca por sus casas de tonos rojizos y callejuelas engalanadas con plantas y flores cuidadosamente atendidas por los vecinos.
En el interior de la Iglesia de San Blas se conserva un retablo gótico del siglo XV de un valor incalculable. Desde la plaza principal sale una ruta senderista muy sencilla que te llevará hasta el Aguallueve, un manantial natural donde el agua brota entre paredes de musgo y cavernas húmedas.
3. Daroca: murallas e historia a orillas del Jiloca
Continuando por la misma ruta del sur (a unos 85 kilómetros de Zaragoza por la A-23), Daroca deslumbra por su monumentalidad defensiva. Su impresionante recinto amurallado cuenta con más de cuatro kilómetros de muralla fortificada y torreones que bordean la cima de los cerros circundantes.
Cruzar la monumental Puerta Baja te adentra en un trazado urbano donde convivieron cristianos, musulmanes y judíos. No te marches sin probar los tradicionales «casternos» o los caramelos de la zona en sus pastelerías centenarias.
4. Tarazona: mudejarismo y magia a los pies del Moncayo
A 86 kilómetros por la AP-68 y la N-121, Tarazona despliega un patrimonio monumental desbordante bajo la silueta del Parque Natural del Moncayo. La Catedral de Nuestra Señora de la Huerta, bautizada como la «Capilla Sixtina del mudéjar español», es una visita imprescindible.
Recorrer el antiguo barrio judío por las laderas del río Queiles te llevará ante la sorprendente Plaza de Toros Vieja, de planta octogonal y habitada por vecinos en sus antiguos palcos. Es una parada idónea para combinar cultura y senderismo de montaña.
5. Uncastillo: la cumbre del románico aragonés
Sin salir de las Cinco Villas (a 100 kilómetros de Zaragoza), Uncastillo guarda una densidad monumental abrumadora. Como su propio nombre anticipa, la silueta de la fortaleza medieval domina una villa que llegó a contar con seis iglesias románicas de singular belleza.
Pasear entre sus casas solariegas con escudos de armas es un deleite para los amantes de la historia. Destaca la Iglesia de Santa María, con una portada románica repleta de canecillos esculpidos que figura entre las mejores de toda Europa.
Dato útil: La entrada combinada a la Torre del Homenaje y a los centros de interpretación cuesta en torno a 4 euros y permite entender la importancia fronteriza de la villa.
6. Muel: cerámica artesanal y el sello de Goya
A tan solo 27 kilómetros por la autovía A-23, Muel es el destino perfecto para una excursión rápida. Esta villa es mundialmente conocida por su loza y cerámica artesanal, una tradición con raíces árabes que se mantiene viva en sus talleres locales.
En el parque municipal se encuentran los restos del antiguo castillo y el impresionante salto de agua del río Huerva. Justo encima se erige la Ermita de la Virgen de la Fuente, cuyo altar alberga pechinas pintadas por un joven Francisco de Goya en 1772.
7. Fuendetodos: la tierra natal del genio universal
A 44 kilómetros al sudeste de Zaragoza se halla Fuendetodos, un sobrio pueblo de la comarca del Campo de Belchite rodeado de monte bajo y piedra seca. Aquí nació en 1746 el pintor Francisco de Goya y Lucientes.
Puedes visitar su Casa Natal, una vivienda rústica del siglo XVIII que conserva la atmósfera humilde de la época, junto al Museo del Grabado, donde se exhiben colecciones originales de las series de Los Caprichos o Los Desastres de la Guerra.
8. Alquézar: pasarelas y vértigo en la Sierra de Guara
Aunque se ubica en la vecina provincia de Huesca (a 130 kilómetros, aproximadamente 1 hora y 20 minutos por la A-23 y A-1229), Alquézar es una de las escapadas favoritas desde Zaragoza. Encaramado sobre el cañón del río Vero, el pueblo combina una majestuosa Colegiata con un entorno natural salvaje.
Su mayor atractivo activo es la famosa Ruta de las Pasarelas del Vero, un recorrido de senderismo colgado sobre la roca que permite caminar encima del cauce cristalino del río entre paredes verticales.
Consejos prácticos para tu turismo rural cerca de Zaragoza
Organizar una ruta por los pueblos con encanto de la región es muy sencillo, pero conviene no perder de vista algunos aspectos claves:
- Transporte: El vehículo propio es la opción más recomendable para combinar varios pueblos de las Cinco Villas o del valle del Jiloca en un solo día.
- Gastronomía local: No te vayas de la zona sin degustar las migas aragonesas con uva, el ternasco asado o la trenza de Almudévar para el postre.
- Climatología: En invierno el cierzo intensifica la sensación de frío en comarcas elevadas como el Moncayo o Sos, por lo que el abrigo técnico es imprescindible.
¿Qué rincón medieval o ruta entre cañones vas a elegir para tu próxima escapada de fin de semana?







