El azul del mar Mediterráneo golpea con fuerza contra la piedra blanca de los acantilados mientras buscas un rincón donde detener el tiempo. Si tus próximas vacaciones miran hacia la provincia de Alicante, conocer las mejores calas de Calpe cambiará por completo tu forma de entender la costa alicantina. Aquí el cemento desaparece para dejar paso a pequeñas joyas de cantos rodados, fondos marinos repletos de vida y una calma absoluta que contrasta con el bullicio de las grandes playas urbanas.
Más allá del icónico perfil del gigante de piedra que domina el municipio, la fachada litoral esconde recovecos donde el agua adquiere tonalidades imposibles. Hemos recorrido cada sendero de la costa para traerte una selección muy cuidada de rincones donde desconectar del mundo y disfrutar de un baño inolvidable.
¿Nos vamos a explorar el lado más salvaje de la Marina Alta? Prepara las gafas de buceo y el calzado de agua porque empezamos la ruta.
1. Cala El Racó: buceo bajo la sombra del Peñón
Situada justo a los pies del imponente Peñón de Ifach y junto al puerto pesquero, esta pequeña playa de grava fina es el punto de partida perfecto. Cala El Racó destaca por albergar un sendero submarino balizado único en la zona, ideal para practicar snorkel sin alejarse demasiado de la orilla. Las aguas son extraordinariamente cristalinas y el entorno rocoso te atrapa desde el primer segundo.
Además, en este mismo punto arranca el precioso Paseo Ecológico Príncipe de Asturias, que bordea la base del peñón. Un consejo de amiga: ve a primera hora de la mañana para encontrar aparcamiento sin estrés y disfrutar de la paz absoluta antes de que llegue el gentío.
2. Cala del Mallorquí: un remanso de paz para desconectar
Ubicada entre Les Bassetes y la zona norte, la Cala del Mallorquí es uno de los secretos mejor guardados del litoral. Se accede a ella caminando a través de un tramo del paseo marítimo y bajando unas escaleras que conducen directamente a un lecho de cantos rodados blancos.
El ambiente aquí es de absoluta tranquilidad, perfecto si buscas leer un libro con el sonido de las olas de fondo o nadar hacia mar abierto con vistas directas al Peñón de Ifach. No cuenta con servicios turísticos, lo que garantiza una atmósfera virgen y muy auténtica.
3. Cala La Manzanera: arquitectura y memoria en la orilla
Si buscas una estampa diferente, Cala La Manzanera te dejará sin palabras. Esta pequeña cala de piedra no solo destaca por sus aguas limpias, sino por estar custodiada por las formas geométricas y los colores vivos de La Muralla Roja, el célebre edificio diseñado por el arquitecto Ricardo Bofill.
La combinación del diseño vanguardista con el azul intenso del mar crea una postal fascinante que enamora a los amantes de la fotografía. Es un rincón pequeño, resguardado del viento y con un marcado carácter nostálgico que merece una visita pausada al atardecer.
4. Cala Calalga: ambiente familiar y paseos junto al mar
Ubicada en el extremo norte del municipio, la Cala Calalga ofrece un acceso cómodo a través de una rampa que conecta directamente con el paseo ecológico. Está compuesta por cantos rodados y pequeñas formaciones rocosas donde abunda la vegetación marina.
Es una opción fantástica si viajas en familia o si prefieres combinar un baño refrescante con un paseo largo bordeando los acantilados de la zona. Dispone de pasarelas de madera en temporada y un ambiente bastante más relajado que el de las playas principales.
5. Cala Racó del Corb: la esencia más salvaje y escondida
En el extremo sur, rozando ya el límite con el municipio de Altea bajo los acantilados del Morro de Toix, se esconde la Cala Racó del Corb. Este rincón virgen de difícil acceso está reservado para los viajeros que buscan aventura y naturaleza en estado puro.
El acceso se realiza por senderos de pendiente pronunciada o por mar en kayak, lo que espanta a las masas y garantiza una experiencia íntima. El agua presenta aquí una transparencia radical, perfecta para explorar fondos marinos rocosos repletos de vida.
6. Cala Les Urques: un refugio canino junto al Mediterráneo
Si tus rutas de viaje siempre incluyen a tu mascota, la Cala Les Urques te interesa. Situada muy cerca del puerto deportivo Les Bassetes, esta pequeña cala de cantos rodados está habilitada oficialmente como playa para perros en Calpe.
El entorno es agreste, tranquilo y muy agradable para pasar un rato diferente junto a tu compañero de cuatro patas. Recuerda llevar agua dulce para ambos y respetar las normas de convivencia del espacio para mantenerlo impecable.
7. Cala del Penyal: un tesoro natural bajo los acantilados
Escondida en la vertiente norte del propio coloso de piedra, la Cala del Penyal es una de las joyas más inaccesibles y fascinantes del municipio. Su terreno de grandes bloques de piedra exige utilizar calzado adecuado de montaña para llegar hasta la orilla.
Es un arenal virgen muy apreciado por los entusiastas del nudismo y del buceo de superficie debido a la pureza absoluta de sus corrientes. Un espacio donde el tiempo se detiene por completo y la montaña abraza al mar de forma imponente.
8. Cala Gasparet: el secreto inaccesible de los acantilados de Toix
Solo apta para los más intrépidos, la Cala Gasparet es una pequeña cala de cantos rodados blancos situada al pie de la imponente Sierra de Toix. Al carecer de caminos terrestres sencillos, la gran mayoría de visitantes llega a ella nadando, en paddle surf o en kayak desde los puertos cercanos.
El esfuerzo merece totalmente la pena: te espera una soledad absoluta, un silencio roto únicamente por el romper de las olas y un fondo marino virgen que pocas personas llegan a pisar en temporada alta.
Nota viajera: Para disfrutar al cien por cien de estas calas rocosas, introduce siempre en tu mochila unos escarpines o zapatillas de agua. Tus pies lo agradecerán en los accesos de cantos rodados y podrás moverte con total libertad entre las rocas húmedas.
El destino en TikTok
Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:
Consejos prácticos para recorrer el litoral calpino
Planificar una ruta de calas requiere tener en cuenta pequeños detalles que marcan la diferencia entre un día perfecto y un contratiempo innecesario. La orientación de la costa alicantina provoca que muchas de estas pequeñas bahías se queden sin sol a primera hora de la tarde debido a las grandes paredes de roca que las protegen.
Te recomendamos consultar la dirección de los vientos predominantes (especialmente el lebeche o el levante) antes de elegir cala, ya que el oleaje puede cambiar drásticamente el estado del agua de un día para otro en los rincones más abiertos.
¿Con cuál de estos rincones secretos del Mediterráneo vas a empezar tu próxima escapada?







