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10 de septiembre de 2026, 06:44

Playas & Costa

Las 8 mejores calas de la Costa Brava que no te puedes perder

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Playa desierta
Playa desierta
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Bajo una luz dorada que impregna los acantilados de pinos carrascos, las mejores calas de la Costa Brava despliegan un paisaje de postal donde el verde de la vegetación choca frontalmente con un mar de tonos turquesas y esmeraldas. Si buscas escapar del bullicio y conectar con la esencia más pura del Mediterráneo gerundense, este litoral esconde rincones esculpidos por la tramontana que quitan la respiración.

Olvídate de las masificaciones estivales y de los típicos arcenes imposibles. Hemos recorrido este litoral palmo a palmo para traerte una selección rigurosa, libre de artificios y repleta de datos prácticos para que tu única preocupación sea disfrutar del baño perfecto.

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1. Cala Aiguablava (Begur): la joya turquesa del Baix Empordà

Es imposible hablar de la costa gerundense sin mencionar a Cala Aiguablava, auténtica reina indiscutible del municipio de Begur. Sus aguas cristalinas de escasa profundidad y su fina arena dorada la convierten en un arenal idílico, muy protegido del viento gracias a los frondosos cabos que la abrazan.

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El acceso es cómodo tanto a pie como en coche, aunque en pleno verano el aparcamiento habilitado se llena temprano. Un consejo de viajero experto: madruga, planta la sombrilla antes de las nueve de la mañana y aprovecha para recorrer un tramo del cercano Camí de Ronda hasta la vecina cala de Ses Orats.

2. Playa del Castell (Palamós): el último refugio virgen

A pocos kilómetros de Palamós se esconde Playa del Castell, una milagrosa media luna de arena gruesa que se niega a rendirse ante el cemento. Gracias a la movilización popular de los vecinos en los años noventa, este paraje se salvó de la especulación urbanística y hoy respira una libertad salvaje.

En el extremo norte de la playa se alza el fascinante poblado ibérico de Sa Corbeta, un yacimiento arqueológico milenario asomado al abismo marino. Para estacionar cuentas con un amplio aparcamiento de pago situado a unos diez minutos a pie de la orilla bajo un pinar fresco.

3. Cala Jugadora (Cap de Creus): un rincón de origen lunar

Adentrarse en el Parque Natural del Cap de Creus significa viajar a un planeta distinto. Siguiendo la sinuosa carretera que parte desde Cadaqués, la Cala Jugadora aparece como un premio a la paciencia tras sortear rocas de pizarra negra moldeadas caprichosamente por la tramontana.

Este santuario de aguas profundas y fondos marinos impecables es un paraíso absoluto para los amantes del snorkel. No encontrarás chiringuitos ni duchas públicas, así que lleva en la mochila agua fresca y calzado de trekking ligero para descender por el sendero habilitado desde el faro.

Tip práctico: Si visitas el Cap de Creus en los meses estivales, el acceso vehicular al parque suele estar regulado en horario diurno. Consulta los horarios de los buses lanzadera locales para evitar multas innecesarias.

4. Cala Sa Tuna (Begur): casitas blancas y tradición marinera

Con un encanto de postal antigua, Cala Sa Tuna enamora por sus tradicionales casas de pescadores en tonos blancos y azules que miran al mar. Su pequeño tamaño y la calma que destila fuera de temporada alta la convierten en una opción inmejorable para parejas o viajeros que busquen desconectar con comodidad.

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Dispone de un par de restaurantes tradicionales junto al agua donde degustar un buen arroz de pescado fresco. Se puede llegar directamente en coche por una carretera de curvas amable, aunque aparcar en el núcleo es extremadamente limitado.

5. Playa de Illa Roja (Begur): el refugio nudista entre rocas

Presidida por un imponente islote rocoso de tonalidades ferrosas que le da nombre, la Playa Illa Roja es uno de los enclaves más singulares y fotografiados de la costa catalana. De ambiente tradicionalmente nudista, se esconde bajo un acantilado tapizado de pinos.

El acceso se realiza exclusivamente a pie a través de un tramo del Camí de Ronda que parte desde la vecina playa de Racó, en Pals. Unas escaleras de piedra esculpidas en la roca marcan la entrada a este arenal de cantos rodados finos y paz absoluta.

El destino en TikTok

Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:

@los.mini.viajeros

Los 10 pueblos que no te puedes perder de la Costa Brava 🌊 ✨ Cadaqués. El más icónico. De esos que te dejan sin palabras. 🏰 Peratallada. Un pueblo medieval que parece sacado de otra época. 📸 Pals. Más de 1.000 años de historia y cada rincón es una foto. 🌸 Calella de Palafrugell. De postal. Y muy cerca, los Jardins de Cap Roig. ⛵ Llafranc. Tranquilo, precioso y con mucho encanto. 🌲 Tamariu. La cala más escondida de la Costa Brava. 🏰 Begur. Castillo, vistas increíbles y mucho encanto. 🛡️ Tossa de Mar. Murallas medievales junto al mar. 🦐 Palamós. Tradición marinera, playas vírgenes y la mejor gamba del mundo. 🏛️ Les Ruïnes d’Empúries. Historia a pie de playa. ¿Cuál es tu favorito? 👇 #costabrava #travelspain #girona

♬ Luminary – Joel Sunny

6. Cala Pola (Tossa de Mar): un anfiteatro natural entre colinas

Situada a unos cuatro kilómetros al norte de Tossa de Mar, Cala Pola se oculta en el fondo de una profunda vaguada rodeada de colinas boscosas. Sus aguas tranquilas y transparentes adquieren tonalidades verde esmeralda gracias al reflejo de la vegetación circundante.

Es una opción muy querida por familias y entusiastas de los deportes náuticos ligeros, ya que cuenta con un camping de categoría en sus inmediaciones que facilita servicios básicos sin romper la armonía paisajística del entorno.

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7. Cala Sa Boadella (Lloret de Mar): naturaleza virgen frente al bullicio

Aunque Lloret de Mar se asocie popularmente al turismo de grandes Resorts, la Cala Sa Boadella demuestra que todavía quedan oasis de tranquilidad. Separada del núcleo urbano por un frondoso pinar que actúa como muralla natural, esta cala combina arena dorada y aguas cristalinas de gran pureza.

Se divide visualmente en dos mitades por una pequeña formación rocosa y cuenta con un sendero de acceso muy agradable que discurre entre los jardines de Santa Clotilde. Es perfecta si buscas una escapada rápida combinando servicios y desconexión.

8. Cala Senyor Ramon (Santa Cristina d’Aro): salvaje y escondida

Ubicada entre los municipios de Tossa de Mar y Sant Feliu de Guíxols, la Cala Senyor Ramon —también conocida como Vall d’Aiguadora— representa la cara más agreste y auténtica de la Costa Brava. Es una playa completamente virgen, flanqueada por imponentes acantilados de roca granítica.

Para llegar hasta su orilla de arena gruesa tendrás que abonar una pequeña tasa de mantenimiento de estacionamiento en la finca privada que gestiona el acceso superior y caminar unos quinientos metros por una pista de tierra en descenso.

Aviso importante: En los días soplados por la tramontana fuerte, el baño en estas calas abiertas del norte puede volverse peligroso por las corrientes de resaca. Consulta siempre el estado de la mar y las banderas de señalización antes de lanzarte al agua.

¿Con cuál de estos rincones mediterráneos te quedas para inaugurar tu próxima ruta estival?

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