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10 de septiembre de 2026, 06:11

Escapadas

Qué ver en Oviedo: 8 monumentos imprescindibles históricos que no te puedes perder

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Vista panorámica de Oviedo y su catedral
Vista panorámica de Oviedo y su catedral
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P pocos enclaves en la península ibérica conservan con tanta pureza el latido de la Alta Edad Media como la capital asturiana. Si te preguntas qué ver en Oviedo, debes saber que no estás ante una ciudad de tránsito, sino frente a la que fuera regia sedes del Reino de Asturias en el siglo IX. Sus calles de piedra caliza guardan un tesoro arquitectónico único en Europa occidental que desafía el paso de los siglos.

Durante el reinado de monarcas como Alfonso II el Casto o Ramiro I, esta urbe se transformó en un faro cultural y político. Hoy en día, recorrer su trazado supone adentrarse en un auténtico manual de arqueología del paisaje urbano donde conviven palacios regios, fuentes milagrosas y templos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. (Y sí, los detalles de sus relieves justifican cada alto en el camino).

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1. Santa María del Naranco: la joya civil del Prerrománico

Alzado en las faldas del monte homónimo, este edificio mandado construir por el rey Ramiro I en el año 842 es una auténtica obra maestra de la arquitectura altomedieval europea. Aunque consagrado posteriormente como iglesia, su función áulica original como aula regia o palacio de recreo se aprecia en su esbelta planta rectangular y sus bóvedas de medio cañón.

Detente ante sus columnas cilíndricas exteriores y observa la sutil decoración de sogueado. Los canteros de la corte asturiana rompieron aquí con la tradición visigoda de reutilizar piezas anteriores, esculpiendo por primera vez capiteles de raigambre clásica completamente originales.

2. San Miguel de Lillo: un templo al borde del abismo

A escasos doscientos metros de la parada anterior, este santuario dedicado al arcángel San Miguel completa el conjunto palatino del Naranco. Del edificio original mandado erigir también por Ramiro I en 842, la ruina parcial sufrida entre los siglos XIII y XIV redujo su planta basilical, pero no su profunda carga simbólica.

En sus testeros y jambas todavía sobreviven relieves esculpidos con saltimbanquis y escenas circenses que demuestran la pervivencia de influencias tardorromanas y bizantinas en el norte peninsular.

3. La Catedral de San Salvador y la mítica Cámara Santa

En pleno corazón del casco antiguo se alza la imponente Catedral de San Salvador, conocida históricamente como la Sancta Ovetensis por la magnitud de sus reliquias. Su fábrica gótica esconde en su costado occidental el auténtico corazón del templo: la Cámara Santa, un tesoro arquitectónico del siglo IX mandado levantar por Alfonso II.

Este recinto fortificado custodia piezas capitales de la orfebrería prerrománica como la Cruz de los Ángeles y la Cruz de la Victoria. Traspasar su umbral significa conectar de inmediato con el origen histórico del Camino de Santiago primitivo, inaugurado por el propio monarca asturiano.

4. San Julián de los Prados (Santullano): los frescos pompeyanos del norte

Situada en las inmediaciones del caudal urbano, la iglesia de San Julián de los Prados —conocida popularmente como Santullano— fue erigida bajo el patrocinio de Alfonso II entre 812 y 842. Se trata de uno de los templos altomedievales más grandes de la península.

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Su verdadero valor reside en su programa pictórico interior. Los frescos polícromos de clara influencia tardorromana, con motivos geométricos y arquitectónicos que imitan el lujo de las villas pompeyanas, cubren los paramentos murales en un estado de conservación excepcional.

5. La Fuente de la Foncalada: epigrafía viva del siglo IX

Ubicada en pleno tejido urbano actual, la Fuente de la Foncalada constituye el único ejemplo de arquitectura civil monumental enlazada con el agua potable de época asturiana. Alfonso III el Magno ordenó su construcción sobre un manantial sagrado.

En su fachada principal destaca un sillar epigráfico que esculpe la Cruz de la Victoria flanqueada por las letras alfa y omega. Las incisiones en la piedra caliza conservan intacto el mensaje de soberanía religiosa y civil que los reyes de Oviedo legaron a la posteridad.

6. El Casco Antiguo y la Plaza del Fontán

Pasear por las rúas históricas del viejo Oviedo es transitar por escenarios literarios que recuerdan a la vetusta Vetusta. La Plaza del Fontán, cuyo nombre evoca la antigua laguna natural desecada a finales del siglo XVIII, mantiene la esencia de los mercados tradicionales donde los campesinos comercializaban sus frutos.

Casonas solariegas, soportales de piedra y palacios urbanos flanquean un trazado idóneo para detenerse a saborear la gastronomía local o disfrutar de un culín de sidra bajo los ecos del pasado.

7. El Museo Arqueológico de Asturias

Emplazado en el antiguo convento de San Vicente, este centro museístico ofrece el recorrido cronológico más completo de la región, desde el Paleolítico inferior hasta la plena Edad Media. Su tercera planta constituye una parada obligatoria para comprender el arte prerrománico.

Allí se resguardan capiteles originales, celosías ajedrezadas y fragmentos escultóricos procedentes de excavaciones urbanas que complementan de forma magistral la visita directa a los monumentos del monte Naranco y la catedral.

8. El Campo de San Francisco y la red de estatuas urbanas

Convertido hoy en el gran pulmón verde de la capital, el Campo de San Francisco hunde sus raíces históricas en el antiguo huerto del convento franciscano adyacente. Sus paseos arbolados enlazan con una ciudad salpicada por más de un centenar de esculturas al aire libre.

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Buscar obras tan emblemáticas como la estatua de Mafalda o el monumento a Leopoldo Alas «Clarín» convierte el trayecto urbano en un dinámico juego de descubrimientos culturales.

Consejo del arqueólogo viajero: Para optimizar tu presupuesto cultural, recuerda que el acceso al Museo Arqueológico de Asturias es completamente gratuito. Además, la visita conjunta a Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo cuenta con tarifas reducidas (3 euros la entrada general); planifica tu ascenso a primera hora de la mañana para disfrutar de los monumentos sin aglomeraciones.

¿Te animas a recorrer los mismos caminos que pisaron los reyes asturianos hace más de mil años o prefieres comenzar tu andadura contemplando los frescos ocultos de Santullano?

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