Hay tradiciones que nacen para quedarse y hay otras que, de repente, se convierten en el epicentro absoluto de lo que ocurre en el sector. Lo que ha pasado este fin de semana en la comarca de Calatayud desafía por completo lo que esperas de una feria tradicional del vino.
Casi mil personas se agolpaban en un rincón estratégico de Aragón buscando algo más que una simple copa de vino nuevo. La cuestión no era solo brindar por la temporada, sino ser testigo de un movimiento económico y social que ha dejado a los expertos boquiabiertos.
La clave de todo este revuelo reside en la tercera edición de la Fiesta de la Vendimia organizada por Bodegas Raíces Ibéricas en la localidad zaragozana de Maluenda. (Sí, nosotras también alucinamos con la repercusión que ha ganado en tiempo récord).

El secreto de una subasta que ya marca récords en la región
El plato fuerte de la noche no fue una actuación cualquiera, sino un golpe maestro de solidaridad y alta enología. Una barrica única de garnacha se convirtió en el objeto de deseo de coleccionistas y profesionales internacionales.
Durante la mañana, un selecto grupo de más de cincuenta profesionales del sector vitivinícola llegados de distintos rincones del planeta participaron en una cata a ciegas. Su misión era elegir el caldo perfecto que merecía llevarse el reconocimiento de la casa.
Ya entrada la noche, durante la exclusiva cena de gala, se desató la locura. Un comprador belga estrechamente vinculado al mundo del vino no dudó en rascarse el bolsillo y soltar la friolera de 9.750 euros para hacerse con la puja ganadora.
La letra pequeña importante: Todo el dinero recaudado con esta barrica única va destinado íntegramente a la asociación Viu Autisme, financiando proyectos reales para personas con trastorno del espectro autista y sus familias.
Pero la solidaridad no se quedó encerrada entre las paredes de la cena de gala. La iniciativa bautizada como ‘Pisando con causa’ logró involucrar directamente a los vecinos, a la prensa especializada y a los representantes de la entidad social en el tradicional pisado de uva.

Cuando el vino se mezcla con arte urbano e Irlanda como invitada de lujo
El evento huyó por completo del aburrimiento gracias a una mezcla explosiva de cultura contemporánea y raíces aragonesas. En esta edición, el país invitado fue Irlanda, cuyo equipo de prescriptores se coronó campeón en el divertido torneo de pisada de uva por equipos.
El toque visual definitivo lo puso el arte urbano. El artista Julián Martínez, conocido artísticamente como Letsornot y flamante ganador del concurso de la bodega, presentó un impresionante mural que ya forma parte permanente del paisaje urbano de Maluenda.

El ritmo de la jornada lo marcó la música en directo de Copacabana con un concierto de indie-pop que acompañó la caída del sol mientras los asistentes degustaban las diferentes colecciones vinícolas de la marca.
Desde la dirección del proyecto, encabezada por Andrea Draper, recuerdan que la idea original era simplemente abrir las puertas de su casa para compartir el proceso de la uva. El resultado, sin embargo, ha superado todas las expectativas comerciales y emocionales.

Queda claro que unir territorio, catas internacionales y un marcado ADN social es la receta infalible para triunfar. (Y nosotras que nos alegremos de ver iniciativas así). ¿Te vas a perder la próxima edición o vas apuntando la fecha en el calendario?







