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9 de octubre de 2026, 21:42

Escapadas

Los 8 pueblos más bonitos cerca de Cangas de Onís para visitar

Ribadesella
Ribadesella
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El Puente Romano con la Cruz de la Victoria colgando sobre las aguas del río Sella es el umbral perfecto hacia el corazón de Asturias. Sin embargo, alejarse unos pocos kilómetros del bullicio de la primera capital del Reino asturiano abre las puertas a un escenario mágico.

A menos de una hora de ruta, las cumbres de roca caliza se funden con praderías verdes, aldeas suspendidas en gargantas y villas marineras donde el olor a sidra recién escanciada lo impregna todo.

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Si buscas planificar una excursión de un día o preparar una ruta de fin de semana entre naturaleza intacta, gastronomía y tradición, estás en el lugar idóneo. Descubrir los pueblos más bonitos cerca de Cangas de Onís es la excusa perfecta para cambiar el asfalto por el sonido del cencerro en las majadas y saborear un queso de Cabrales curado en cueva natural.

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Ajusta el retrovisor y prepara la cámara de fotos. Aquí tienes una selección rigurosa con las aldeas y villas más deslumbrantes que se esconden a un paso de Cangas.

1. Ribadesella: elegancia indiana donde el Sella se une al Cantábrico

Ubicada a solo 25 kilómetros hacia el norte por la carretera N-634, Ribadesella ofrece un contraste maravilloso entre mar y montaña. La villa marinera, famosa mundialmente por ser la meta del Descenso Internacional del Sella, divide su encanto entre el casco antiguo medieval y el paseo de la playa de Santa Marina.

Caminar por su paseo marítimo permite admirar imponentes palacetes indianos de principios del siglo XX construidos por emigrantes asturianos que regresaron de América. (Un apunte práctico: a escasos minutos del centro se encuentra la cueva de Tito Bustillo, una joya del arte paleolítico universal cuya entrada ronda los 4 euros y requiere reserva previa obligatoria).

Tip viajero: Suba a pie hasta la Ermita de la Guía al atardecer; la panorámica de 360 grados sobre el Puerto, el mar Cantábrico y la desembocadura del río regala una luz sencillamente inolvidable.

2. Arenas de Cabrales: la cuna del queso y puerta al Naranjo de Bulnes

Ponemos rumbo al este bordeando los Picos de Europa por la AS-114 durante 30 kilómetros hasta llegar al corazón del concejo quesero por excelencia. Arenas de Cabrales es el epicentro logístico para montañeros, senderistas y amantes de la buena mesa.

Sus calles respiran ambiente alpino y están salpicadas de tiendas artesanales donde conseguir el auténtico queso Cabrales con Denominación de Origen Protegida. Desde aquí parte la pista que conduce hacia Poncebos, inicio de la legendaria Ruta del Cares y del funicular subterráneo que asciende hasta la remota aldea de Bulnes.

3. Lastres: la villa marinera colgada sobre el acantilado

A unos 40 kilómetros por la N-634 y la AS-257, el pueblo pesquero de Lastres emerge de forma espectacular sobre una ladera de vértigo. Declarado Pueblo Ejemplar de Asturias, sus casas blancas y tejados rojos parecen escalonar la roca para no caer directamente al mar.

Recorrer sus callejuelas empedradas y empinadas exige un esfuerzo que se recompensa en cada esquina con vistas infinitas al Cantábrico. Haz una parada obligada en el puerto pesquero para ver el desembarco de la rula o sube al Mirador de San Roque para contemplar una de las estampas más fotografiadas del norte peninsular.

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El destino en TikTok

Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:

4. Llanes: tradición marinera y los cubos de la memoria

Siguiendo la costa hacia el este durante 45 kilómetros por la A-8, Llanes despliega un patrimonio histórico soberbio cobijado por su muralla medieval del siglo XIII. Su casco antiguo, declarado Conjunto Histórico-Artístico, conserva palacios señoriales, torres y plazas de aire medieval.

En el puerto rompen las olas sobre Los Cubos de la Memoria, la famosa obra artística ideada por Agustín Ibarrola sobre los bloques de hormigón del escollo. Es la base ideal para combinar visitas culturales con paseos por playas de ensueño como Gulpiyuri o Torimbia.

5. Tazones: el reducto ballenero que conquistó a Carlos V

A unos 55 kilómetros hacia el noroeste (aproximadamente 45 minutos de viaje), Tazones es una diminuta joya escondida entre dos acantilados de la costa de la sidra. Esta aldea de pescadores fue el primer rincón español que pisó el emperador Carlos V al desembarcar en la Península en 1517.

Su entramado se divide en dos barrios tradicionales, San Miguel y San Roque, flanqueados por casitas de madera con balcones pintados en vivos colores azul, verde y rojo. No dejes de pasear por la playa durante la bajamar para buscar huellas fosilizadas de dinosaurio impresas en las rocas calizas.

Dato útil: El estacionamiento dentro del núcleo urbano está prohibido a visitantes; deja el vehículo en el aparcamiento habilitado a la entrada superior del pueblo y baja caminando entre los hórreos.

6. Asiego: el mirador perfecto al Picu Urriellu

Ubicado a solo 32 kilómetros de Cangas de Onís, en las alturas del concejo de Cabrales, la diminuta aldea de Asiego ostenta una de las perspectivas más privilegiadas del planeta montañero. Desde el Mirador de Pedro Udaondo se contempla de frente la imponente pared vertical del Naranjo de Bulnes (Picu Urriellu).

Asiego destaca además por ser el lugar de nacimiento de la «Ruta de la Sidra y el Quesu», una experiencia etnográfica que permite visitar quintanas tradicionales, llagares de sidra caseros y cuevas de maduración natural en las entrañas de la montaña.

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7. Arriondas: la capital del piragüismo y la alta gastronomía

A tan solo 7 kilómetros al oeste por la N-634, Arriondas es la vecina inseparable de Cangas de Onís. Asentada en la confluencia de los ríos Piloña y Sella, la villa es internacionalmente conocida por ser el punto de salida oficial del histórico Descenso del Sella cada mes de agosto.

Más allá del turismo activo y las excursiones en canoa, el pueblo se ha posicionado como un referente gastronómico de primer orden al albergar restaurantes galardonados con estrellas Michelin. Es el lugar perfecto para regalarse un homenaje culinario con sello de autor.

8. Espinaréu: la cuna de los hórreos tradicionales

Adentrándonos en el concejo de Piloña a unos 38 kilómetros por la N-634 y la PI-4, Espinaréu parece haberse detenido en el tiempo. Esta pintoresca aldea de montaña ostenta la mayor concentración de hórreos y paneras mejor conservados de toda Asturias.

Pasear entre sus más de treinta construcciones de madera alzadas sobre pegollos de piedra transmite un silencio absoluto apenas interrumpido por el murmullo del río Espinaréu. Es una parada rural imprescindible para comprender la arquitectura popular de la cornisa cantábrica.

Consejos prácticos para organizar tus escapadas desde Cangas de Onís

Moverse por el oriente asturiano es muy sencillo si planificas con antelación algunos aspectos clave de la ruta:

  • Transporte: Contar con vehículo propio o de alquiler es la opción más recomendable para conectar aldeas de montaña como Asiego o Espinaréu sin depender de los escasos horarios de autobús regional.
  • Gastronomía asturiana: No te vayas de la zona sin degustar un plato de fabada asturiana, el borono, los pichones estofados, los frixuelos artesanales y los quesos de Gamoneu y Cabrales.
  • Equipamiento de montaña: El clima en el norte cambia en cuestión de minutos; lleva siempre en el maletero un chubasquero ligero, calzado cómodo con suela antideslizante y ropa de abrigo.

¿Por cuál de estas majadas de montaña o puertos marineros vas a empezar tu próxima ruta por el oriente asturiano?

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