sábado, 6 de junio 2026 Crónicas de viaje

Crónicas, grandes viajes y gastronomía del mundo.

Escapadas

Qué ver en Cascais: El refugio de reyes y espías que esconde la mejor puesta de sol de Portugal

Publicado:

Cascais no es solo un pueblo costero; es la aristocracia del Atlántico. Durante la Segunda Guerra Mundial, este rincón de Portugal fue el nido de espías y familias reales en el exilio, lo que le dio un aire de sofisticación que todavía se respira en cada palacete de su bahía. (Sí, aquí se inspiró Ian Fleming para crear a James Bond, y no nos extraña nada).

El error de manual que comete el 90% de la gente es ir solo a pasar la mañana desde Lisboa. Si quieres saber qué ver en Cascais para exprimirlo de verdad, necesitas quedarte a ver cómo el cielo se tiñe de violeta sobre los acantilados. Es en ese momento cuando la «Riviera Portuguesa» muestra su verdadera cara exclusiva y magnética.

Este 2026, la localidad ha terminado de peatonalizar gran parte de su centro histórico, convirtiéndolo en un museo al aire libre de empedrado portugués y fachadas de azulejos. Prepárate para una ruta que combina el glamour vintage con la fuerza salvaje de la naturaleza lusa. ¿Empezamos?

Boca do Inferno: Donde el mar ruge

Es la parada más icónica que ver en Cascais. La Boca do Inferno es un conjunto de formaciones rocosas y cuevas donde el Atlántico golpea con una furia que pone los pelos de punta. El sonido del agua chocando contra el abismo es ensordecedor y, a la vez, hipnótico.

Mi consejo de experta: alquila una bicicleta en el centro y llega hasta aquí por el carril bici que bordea la costa. Es un paseo de apenas 20 minutos con el mar siempre a tu izquierda. Ver el atardecer desde estos acantilados es una experiencia obligatoria que te hará sentir lo pequeña que es una frente a la inmensidad del océano.

Cuenta la leyenda local que este lugar tiene una energía especial. El famoso ocultista Aleister Crowley incluso fingió su propia muerte aquí en 1930 con la ayuda del poeta Fernando Pessoa. Un misterio más para la colección de Cascais.

El Barrio de los Museos y el Palacio de los Condes de Castro Guimarães

Cascais ha hecho una apuesta brutal por la cultura con su Bairro dos Museus. La joya de la corona es el Palacio de los Condes de Castro Guimarães. Es un edificio de estilo revivalista que parece sacado de un cuento de hadas, con una torre que se asoma directamente a una pequeña cala de arena blanca.

No te pierdas la biblioteca del palacio, es una de las más bellas de Portugal. Muy cerca tienes la Casa das Histórias Paula Rego, un edificio de hormigón rojo diseñado por Eduardo Souto de Moura que rompe con todo lo anterior y que es un templo para el arte contemporáneo. Es el contraste perfecto entre la tradición y la vanguardia.

La Ciudadela de Cascais y su transformación artística

La Cidadela es una antigua fortaleza del siglo XVI que protegía la entrada al Tajo. Hoy, en su interior, no encontrarás soldados, sino artistas. Se ha reconvertido en un «Art District» lleno de galerías, talleres y esculturas al aire libre que puedes visitar libremente.

Pasear por sus patios es descubrir el lado más creativo de Portugal. Además, alberga un hotel de lujo y varios restaurantes donde se sirve el mejor pescado fresco de la zona. Es el lugar ideal para refugiarse del sol del mediodía y dejarse inspirar por el talento local.

Truco de Lucía: Si buscas la foto perfecta, sube a las murallas de la Ciudadela. Tendrás una vista privilegiada del puerto deportivo (Marina de Cascais) y de los yates que parecen competir por ver cuál es más grande.

Praia da Rainha: Un baño con historia

Hablemos de playas. Cascais tiene varias, pero la Praia da Rainha tiene algo especial. Fue la playa privada de la reina Doña Amelia y, aunque es pequeña, está encajonada entre rocas y edificios históricos en pleno centro. Es como bañarse en una postal de principios de siglo.

Si prefieres algo más salvaje, coge el coche o el bus hacia la Praia do Guincho. Es el paraíso de los surfistas y amantes del windsurf. El paisaje aquí cambia por completo: dunas de arena, viento constante y un horizonte infinito. Es el sitio ideal para comer unas «amêijoas à bulhão pato» en un chiringuito chic mientras ves las olas.

Gastronomía: El sabor del Atlántico

En Cascais se viene a comer marisco, punto. Pero hay un nombre que destaca sobre todos: el Santini. Dicen que es el mejor helado de Portugal (y probablemente del mundo). Durante décadas, reyes y celebridades han hecho cola en esta heladería de rayas rojas y blancas para probar su sabor de fresa o de nata.

Para algo más contundente, busca las tabernas del centro que sirven «Polvo à Lagareiro» (pulpo al horno con mucho aceite y patatas). El producto es tan fresco que casi puedes ver el barco que lo trajo. Es cocina sin artificios, basada en la calidad extrema de la materia prima.

Advertencia importante: Los fines de semana Cascais se llena de lisboetas. Si quieres disfrutar de la paz de sus calles empedradas, intenta visitarla de martes a jueves. Tu paciencia y tus fotos lo agradecerán.

El Centro Histórico y la Casa de Santa Maria

Para terminar tu ruta, piérdete por las calles peatonales detrás de la Praia da Ribeira. Busca la Casa de Santa Maria, una residencia aristocrática junto al faro de Santa Marta (que ahora es un museo precioso). Los azulejos azules y blancos de su interior son, sencillamente, de otro planeta.

Cascais te va a conquistar porque es un destino que sabe envejecer con dignidad. Ha pasado de ser un pueblo pesquero a un refugio de la jet-set sin perder su identidad portuguesa. Es elegante, es salada y tiene esa luz especial que solo existe en este rincón de Europa. ¿Te vienes a descubrir por qué James Bond nació aquí?