viernes, 5 de junio 2026 Crónicas de viaje

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Qué ver en Sanxenxo: la hoja de ruta para exprimir la capital del turismo gallego

Sanxenxo
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Lo sabemos: tienes la imagen de Sanxenxo como el epicentro del terraceo y el postureo veraniego en Galicia. (Y sí, nosotras también hemos disfrutado de un Gin Tonic viendo el atardecer en el puerto, no nos vamos a engañar).

Pero Sanxenxo es mucho más que la «Marbella del Norte». Es un municipio que este 2026 ha sabido equilibrar el lujo de sus puertos deportivos con la esencia salvaje de las Rías Baixas. Si estás buscando qué ver en Sanxenxo, prepárate, porque vas a necesitar más de un fin de semana para procesar tanta dopamina marina.

Desde la mítica playa de Silgar hasta los rincones donde el marisco llega directo de la lonja, aquí tienes la arquitectura de tu viaje perfecto para que nuestro bolsillo y nuestras ganas de fiesta (o de relax) convivan en armonía.

Playa de Silgar: El kilómetro de oro gallego

Es el corazón de la villa. Si no has paseado por el paseo marítimo de Silgar, técnicamente no has estado en Sanxenxo. Con su famosa escultura de «La Madama» vigilando desde una roca, esta playa es el símbolo del verano gallego.

Es una playa urbana impecable, con bandera azul y todas las comodidades. Pero aquí va el truco de experta: si quieres un hueco en primera línea, tienes que bajar antes de las 11:00. Si prefieres algo más tranquilo, camina un poco más hasta la playa de Baltar, en Portonovo; es igual de bonita y suele estar menos congestionada.

Tip de Inés: Al final del paseo de Silgar, sube al mirador de Punta Vicaño. Es el punto exacto donde se dividen Sanxenxo y Portonovo, y las vistas de la ría de Pontevedra son, sencillamente, de otro planeta.

Portonovo: El alma marinera y el tapeo real

Aunque Sanxenxo y Portonovo están pegados, su personalidad es distinta. Portonovo conserva ese aire de pueblo pesquero donde la vida gira en torno a la lonja y al puerto.

Para nosotras, es el lugar definitivo para el after-beach. La calle de los vinos en Portonovo es una parada obligatoria si quieres comer bien sin que la cuenta te dé un susto. Pide una ración de pulpo á feira o unos calamares de la ría. La frescura aquí no se negocia.

A Lanzada: La catedral de arena

Si buscas qué ver en Sanxenxo y quieres naturaleza en estado puro, tienes que ir a la playa de A Lanzada. Son más de 2 kilómetros de dunas y arena fina que comparten Sanxenxo y O Grove. Es el paraíso de los surfistas y de quienes odian las playas encajonadas.

No te vayas sin visitar la Ermita de Nuestra Señora de la Lanzada. Es un lugar mágico, rodeado de leyendas sobre la fertilidad y el rito de las nueve olas. Ver romper el Atlántico contra las rocas debajo de la ermita te reinicia el sistema operativo en segundos.

Aviso de la OCU: Debido a la gran afluencia de vehículos en los accesos a A Lanzada durante julio y agosto, se recomienda usar el transporte público o los parkings disuasorios para evitar multas por estacionamiento indebido en zonas protegidas.

Ruta de chiringuitos: El Caribe en las Rías Baixas

Sanxenxo ha elevado el concepto de «chiringuito» a una categoría superior. En zonas como la playa de Foxos o Pragueira, encontrarás locales con una estética cuidada al milímetro, música chill-out y cócteles que nada tienen que envidiar a los de Ibiza.

Es la Ingeniería de la Atención aplicada al ocio nocturno y diurno. Disfrutar de una puesta de sol con la Isla de Ons al fondo mientras suena buena música es el motivo por el que la gente vuelve año tras año. (Sí, nosotras también somos culpables de repetir).

Excursión a la Isla de Ons: El paraíso protegido

Desde el puerto de Sanxenxo salen barcos hacia la Isla de Ons, que forma parte del Parque Nacional de las Islas Atlánticas. Es menos famosa que las Cíes, pero para muchos, tiene mucho más encanto porque sigue habitada.

Es el sitio ideal para hacer senderismo, visitar el «Buraco do Inferno» (una sima impresionante que baja hasta el mar) y comer un pulpo soberbio en el restaurante Casa Acuña. Recuerda que para ir necesitas solicitar un permiso a la Xunta de Galicia con antelación.

Gastronomía: El festín de la Ría

Comer en Sanxenxo es entregarse al producto. El marisco es el rey: nécoras, centollos y, por supuesto, los mejores albariños de la zona de O Salnés. Si buscas una experiencia más auténtica y económica, aléjate de la primera línea del puerto y busca los «furanchos» o tabernas en las parroquias del interior como Adina o Noalla.

Sanxenxo es vibrante, es cómodo y tiene esa luz especial que solo se encuentra en Galicia cuando el sol decide brillar con fuerza. Es un destino seguro donde es imposible aburrirse.

¿Tienes ya la maleta lista? El Atlántico te está esperando con un Albariño en la mano y la mejor puesta de sol de tu vida. ¿Nos vemos en el náutico?