viernes, 5 de junio 2026 Crónicas de viaje

Crónicas, grandes viajes y gastronomía del mundo.

Escapadas

Qué ver en Catania: la guía de supervivencia para conquistar la ciudad de lava antes de que el Etna decida lo contrario

Publicado:

Reconócelo. Has aterrizado en el aeropuerto de Fontanarossa buscando la Sicilia de las películas y lo primero que te ha golpeado es un caos de tráfico, fachadas negras y un ruido ensordecedor. Bienvenida. Acabas de conocer a la verdadera Catania.

Esta ciudad no es Palermo ni pretende serlo. Es una superviviente que ha sido enterrada por la lava del Etna siete veces y que siempre ha vuelto a levantarse usando esa misma piedra volcánica para construir sus palacios. Es oscura, magnética y, si sabes dónde mirar, peligrosamente adictiva.

Si estás buscando qué ver en Catania en este 2026, olvida las guías convencionales que solo te hablan de iglesias. Aquí el lujo está en lo decadente y la verdadera vida ocurre en mercados que parecen sacados del siglo XIX. Nosotras hemos rastreado cada callejón de piedra negra para que no pierdas el tiempo en trampas para turistas.

Piazza del Duomo: el elefante que manda en la ciudad

Es el centro de todo y el lugar donde entenderás por qué Catania es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En el centro de la plaza se encuentra el Liotru, un elefante de piedra de lava que es el símbolo oficial de la ciudad. Dicen que tiene poderes mágicos para calmar la furia del volcán.

Frente al elefante se alza la Catedral de Santa Ágata. Su fachada de mármol blanco brilla con una intensidad casi agresiva contra el suelo gris oscuro de la plaza. Entra, no solo por la arquitectura, sino para ver la tumba de Vincenzo Bellini, el compositor local que puso banda sonora al romanticismo europeo.

Tip de Lucía: Justo en una esquina de la plaza está la Fontana dell’Amenano. Mira detrás de ella: verás el río Amenano fluyendo bajo tus pies. Es el río que la lava de 1669 sepultó y que todavía hoy corre testarudo bajo el asfalto de la ciudad.

La Pescheria: el espectáculo más crudo de Sicilia

Si quieres saber qué ver en Catania para sentir su alma, tienes que ir a La Pescheria. Es el mercado de pescado más antiguo y visceral de la isla. Olvida el olor; concéntrate en los gritos de los vendedores (los vanniate) y en los suelos mojados donde los atunes del tamaño de una persona se exponen sin complejos.

Es una experiencia sensorial que te deja K.O. Verás puestos de fruta que parecen bodegones de Caravaggio y carnicerías que no han cambiado en cincuenta años. Es el sitio perfecto para comprar pistacho de Bronte auténtico, el «oro verde» del Etna que nada tiene que ver con lo que compras en el súper de tu barrio.

Truco para ahorradoras: Alrededor del mercado hay pequeños locales de street food. Pide un cartucho de fritto misto por unos 8 euros. Es el pescado más fresco que probarás en tu vida, servido en un cono de papel mientras esquivas a los locales que hacen la compra diaria entre gritos y risas.

Via Etnea y el Teatro Romano oculto

La Via Etnea es la arteria principal. Son tres kilómetros de tiendas, palacios barrocos y vistas directas al volcán que siempre parece estar vigilando al final de la calle. Caminar por aquí es un deporte nacional en Catania, especialmente durante la passeggiata del atardecer.

Pero el gran secreto está escondido entre los edificios de la Via Vittorio Emanuele II. Allí se encuentra el Teatro Romano de Catania. Lo increíble es que desde fuera no ves nada, pero al entrar te encuentras con un anfiteatro de mármol y lava con capacidad para 7.000 personas rodeado de casas particulares donde la gente tiende la colada. Es la convivencia más bizarra entre lo antiguo y lo cotidiano.

Justo al lado tienes el Odeón, una estructura circular más pequeña que se usaba para ensayos y concursos de poesía. En 2026 han mejorado la iluminación nocturna y las visitas bajo las estrellas son, sencillamente, de otro planeta. Es ese tipo de lugares que te recuerdan que Italia juega en otra liga histórica.

El Monasterio de San Nicolò l’Arena: el Vaticano de Catania

Es el segundo monasterio benedictino más grande de Europa y una joya del Barroco Siciliano. Hoy es la sede de la facultad de humanidades, así que pasear por sus claustros significa cruzarte con estudiantes que leen a Dante bajo techos decorados con frescos increíbles. El contraste entre la energía joven y la piedra centenaria es brutal.

Tienes que subir a la cúpula de la Iglesia de San Nicolò. No es apto para personas con vértigo, pero las vistas de 360 grados sobre los tejados de Catania y la ladera del Etna valen cada escalón. Es el lugar donde te das cuenta de que la ciudad es una mancha negra rodeada de un mar azul cobalto.

Advertencia de Lucía: Catania es segura, pero no te confíes. Evita las calles solitarias del barrio de San Berillo de noche y ten un ojo puesto siempre en tu bolso en las zonas de mucha aglomeración. La picaresca italiana sigue muy viva en 2026.

San Giovanni Li Cuti y el aperitivo volcánico

Cuando te satures del ruido del centro, vete hacia San Giovanni Li Cuti. Es un antiguo barrio de pescadores que ha conservado su encanto original. Lo que lo hace único es su playa de arena negra y grandes rocas volcánicas donde los locales toman el sol incluso en invierno.

Es el lugar de moda para el aperitivo. Busca una de las terrazas que miran al puerto y pide un Spritz siciliano (con naranja sanguina). Acompañarlo con unas olivette di Sant’Agata mientras ves el mar golpear la lava negra es la definición exacta de felicidad mediterránea. Es el momento donde perdonas a la ciudad por todo su caos.

Gastronomía: el pecado se llama Pasta alla Norma

No puedes decir que has estado en Catania si no has probado la Pasta alla Norma. Es el plato estrella: berenjena frita, tomate, albahaca y una montaña de ricotta salata rallada. Se llama así en honor a la ópera de Bellini porque los cataneses decían que el plato era «una verdadera norma» (una obra maestra).

Y para el postre, el Cannolo. Pero atención: huye de los que ya están rellenos en el mostrador. El auténtico se rellena en el momento para que la masa de galleta no pierda su crujiente. El contraste entre la crema de queso fría y la masa dulce es el motivo por el que mucha gente decide no irse nunca de Sicilia.

Dato curioso: En Catania, el desayuno oficial es el Granita con brioche. Es un granizado de almendra o café con un bollo tierno con «tuppo» (la bolita de arriba). Sí, desayunan helado con pan, y después de probarlo te preguntarás por qué en tu casa sigues comiendo tostadas tristes.

¿Por qué visitar Catania ahora mismo?

Catania está viviendo una transformación silenciosa. En este 2026, la ciudad ha sabido equilibrar su esencia salvaje con una oferta cultural que incluye festivales de jazz en palacios abandonados y rutas de senderismo nocturno por los cráteres del Etna. Es mucho más barata que el norte de Italia y mil veces más auténtica que las zonas ultra-turísticas como Taormina.

Es el punto de partida perfecto para explorar el este de Sicilia: Siracusa, Noto y Ragusa están a tiro de piedra. Pero quédate al menos tres días en la ciudad. Deja que te ensucie los zapatos con su polvo de lava, que te ensordezca con sus motos y que te conquiste por el estómago.

Prepara la maleta con ropa cómoda y muchas ganas de caminar. Catania no se ve, se sobrevive y se disfruta con la intensidad de un volcán en erupción. ¿Estás lista para descubrir el secreto mejor guardado del Mediterráneo?