viernes, 5 de junio 2026 Crónicas de viaje

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Qué ver en Tailandia: del caos vibrante de Bangkok a las islas secretas que aún no han sido destruidas

Hermosas montañas en Ratchaprapha Dam en el Parque Nacional Khao Sok, provincia de Surat Thani, Tailandia.
Hermosas montañas en Ratchaprapha Dam en el Parque Nacional Khao Sok, provincia de Surat Thani, Tailandia.
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Tailandia sigue siendo el «País de la Sonrisa», pero si no sabes moverte, puedes acabar en una pesadilla de palos selfie y precios para occidentales despistados. (Tranquila, nosotras estamos aquí para que eso no pase).

Este 2026, el sudeste asiático ha dado un giro hacia el turismo consciente. Ya no vale con ir a Phuket y quedarse encerrado en un resort. El viajero de élite busca la Ingeniería de la Atención: experiencias que te vuelen la cabeza sin perder la esencia local.

Desde la selva del norte hasta las aguas de cristal del sur, aquí tienes el desglose de lo que realmente merece la pena ver en Tailandia para que nuestro bolsillo y nuestro espíritu vuelvan llenos.

Bangkok: La locura que te va a enamorar

Bangkok es un puñetazo de calor, olor a incienso y humo de Tuk-tuk. Es caótica, sí, pero es magnética. El Gran Palacio Real es una parada obligatoria, pero un consejo de amiga: ve a las 8:30 de la mañana. Si llegas más tarde, el calor y las masas te arruinarán la experiencia.

No te limites a los templos más famosos como el Wat Arun. Cruza el río y piérdete por Thonburi. Es la cara antigua de la ciudad, donde la gente vive en casas sobre el agua y el tiempo parece haberse detenido hace 50 años.

Para cenar, olvida los restaurantes de lujo. La verdadera magia está en Yaowarat (Chinatown). Es el mejor street food del planeta. Busca los puestos que tengan más cola de locales, no fallan. El arroz con mango (Mango Sticky Rice) ahí es, literalmente, otra dimensión.

Tip de Inés: Descárgate la app Grab. Es el Uber asiático y te ahorrará horas de regateo agotador con taxistas que «casualmente» tienen el taxímetro estropeado.

Chiang Mai: El refugio de los nómadas digitales

Si Bangkok es el estruendo, Chiang Mai es el susurro. Es el corazón cultural del norte y un paraíso para los amantes de los cafés de especialidad y los templos de madera.

El Wat Phra That Doi Suthep es el templo más sagrado. Está en lo alto de una montaña y las vistas de la ciudad al amanecer son de esas que se quedan grabadas en la retina. Pero la verdadera joya es el mercado de los domingos (Sunday Walking Street). Es donde encontrarás la artesanía real y no los souvenirs de plástico.

¿Sabías que aquí se come el mejor Khao Soy? Es una sopa de curry y coco con fideos crujientes que te hará llorar de alegría. Es el plato estrella del norte y no puedes irte sin probarlo.

Islas tailandesas: ¿Dónde huir del gentío?

Todo el mundo quiere ver Maya Bay (la de la película de Di Caprio), pero la realidad es que a veces está tan llena que no se ve ni la arena. Si quieres paraísos reales, apunta estos nombres: Koh Kood y Koh Lipe.

Koh Kood es la última frontera. Casi no hay coches, no hay fiestas locas de luna llena y el agua es tan transparente que parece que los barcos floten en el aire. Es el sitio para leer ese libro que tienes pendiente y olvidar que existe el correo electrónico.

Si prefieres el Mar de Andamán, vete a Koh Lipe. Se la conoce como la «Maldivas tailandesa» y, aunque es pequeña, tiene los mejores arrecifes para hacer snorkel directamente desde la orilla.

Nota importante: Las autoridades tailandesas son extremadamente estrictas con el uso de plásticos en los parques nacionales marinos. Las multas son elevadas y el control es constante. ¡Cuidemos el paraíso!

Ayutthaya y Sukhothai: Piedras con alma

Para entender qué ver en Tailandia a nivel histórico, tienes que visitar las antiguas capitales. Ayutthaya está a un paso de Bangkok y es perfecta para recorrerla en bicicleta entre ruinas de budas decapitados y estupas gigantes.

Si tienes más tiempo, Sukhothai es aún más impresionante. Es menos turística, más extensa y pasear por sus jardines al atardecer te da una paz que no encontrarás en ningún otro sitio de Asia.

Gastronomía y bienestar: Mucho más que Pad Thai

El Pad Thai está bien, pero Tailandia es el paraíso del Som Tum (ensalada de papaya picante) y el Massaman Curry. Atrévete con el picante, aunque pide siempre «mai phet» (no picante) si no quieres que te salga fuego por la boca; su nivel de «un poco» es nuestro nivel de «volcán».

Y por supuesto, el masaje tailandés. No es un masaje relajante de spa europeo; es casi una sesión de fisioterapia donde te doblarán de formas que no creías posibles. Pero saldrás como nueva, te lo aseguro.

Tailandia es un viaje que se hace con los cinco sentidos. Es un lugar que te enseña a ser paciente, a disfrutar del caos y a valorar la sonrisa de un extraño. Si vas con la mente abierta y sigues estos consejos, no solo verás Tailandia, la sentirás.

El sudeste asiático te está llamando y este 2026 es el momento perfecto para responder. ¿Nos vemos en la siguiente puesta de sol en el Mekong?