viernes, 5 de junio 2026 Crónicas de viaje

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Qué ver en Gandía: Mucho más que playa en la ciudad ducal que esconde el tesoro de los Borja

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Gandía arrastra una fama injusta. Durante años, muchos la han encasillado solo como el epicentro del ocio nocturno y el sol de masas, pero la realidad es que esta ciudad valenciana es una de las capitales con más historia y linaje de todo el Mediterráneo. (Y sí, aquí los Borja dejaron una huella que ya quisiera para sí cualquier capital europea).

El error de manual que cometen miles de turistas es no salir de la arena de la Playa de l’Ahuir. Si quieres saber qué ver en Gandía en este 2026, tienes que entender que existe una dualidad fascinante: el Grau (la zona marinera) y la Ciudad (el centro histórico). Si no cruzas ese puente mental, te estás perdiendo la esencia real del Reino de Valencia.

Este año, la ciudad ha reforzado sus rutas culturales y ha recuperado espacios naturales que son auténticos pulmones verdes frente al mar. Prepárate, porque vamos a llevarte desde los salones dorados de la nobleza hasta el plato de fideuà más auténtico que vas a probar en tu vida. ¿Listas para el viaje?

El Palacio Ducal de los Borja: Lujo y conspiración

Si hay algo que tienes que ver en Gandía sí o sí, es el Palau Ducal dels Borja. Es una de las mansiones señoriales más importantes de España y el lugar donde nació San Francisco de Borja. Sus muros han sido testigos de las intrigas de una de las familias más poderosas y polémicas de la historia universal.

No te dejes engañar por su fachada austera. El interior es un estallido de lujo: desde la Galería Dorada, que te dejará sin aliento con sus techos pintados, hasta el Patio de Armas. Es el lugar donde el gótico civil valenciano y el barroco se dan la mano de una forma insultantemente bella.

Truco de Lucía: No te pierdas las visitas nocturnas teatralizadas que organizan en verano. Es la mejor forma de sentir que viajas al siglo XV mientras las sombras juegan con la arquitectura del palacio.

La Colegiata de Santa María: El gótico que vigila

En pleno centro histórico se alza «La Seu», la Colegiata de Santa María. Es un ejemplo soberbio de gótico catalano-valenciano. Su sobriedad exterior esconde una elegancia que impresiona. Durante la Guerra Civil sufrió daños importantes, pero su restauración la ha devuelto a su esplendor original.

Alrededor de la Colegiata late el casco antiguo. Pasear por la Plaza Mayor y las calles adyacentes es descubrir una Gandía de comercios tradicionales, plazas con palmeras y ese ritmo pausado de ciudad de provincias que tanto nos enamora a las que buscamos desconectar del caos de Madrid o Barcelona.

La Fideuà de Gandía: Un ritual sagrado

Hablemos de comida, porque en Gandía esto es un tema de estado. Aquí nació la fideuà, y no aceptan imitaciones. Dice la leyenda que fue un invento de los marineros del Grau que, al quedarse sin arroz, usaron fideos finos para el caldo de pescado. El resultado fue una obra maestra de la gastronomía.

Para probar la auténtica, vete a los restaurantes del Grau de Gandía (la zona del puerto). Busca aquellos que luzcan el sello de la Asociación Gastronómica de la Fideuà de Gandía. Acompáñala con un poco de alioli casero y un vino blanco de la zona; te aseguro que es una experiencia religiosa que justifica por sí sola el viaje.

Secreto de experta: Si quieres ver el pulso real de la ciudad, acércate a la Lonja de Pescado cuando llegan los barcos por la tarde. El aroma a mar y el bullicio de la subasta es algo que no aparece en los folletos pero que es puro Mediterráneo.

Playa de l’Ahuir: El paraíso virgen

Si buscas qué ver en Gandía relacionado con el mar pero odias las aglomeraciones de sombrillas, la Playa de l’Ahuir es tu lugar. Es una de las pocas playas vírgenes que quedan en la Comunidad Valenciana, con dunas protegidas y un entorno natural impresionante.

Es el sitio perfecto para dar largos paseos, practicar kitesurf o simplemente disfrutar del silencio (sí, el silencio en la playa existe). Es un espacio protegido donde la flora y fauna local son las protagonistas. Es nuestro rincón secreto para esos días en los que necesitas que el mundo se detenga un poco.

El Castillo de Bairén y las vistas de la Safor

Para los que buscan un poco de acción y mejores vistas, la subida al Castillo de Bairén es obligatoria. Son las ruinas de una antigua fortificación musulmana que controlaba toda la costa. Desde allí arriba, la panorámica de la llanura de la Safor, el mar y las montañas es de esas que se quedan grabadas en la retina.

La ruta está señalizada y es un plan fantástico para hacer a primera hora de la mañana, antes de que el sol apriete demasiado. Es la mejor forma de entender la ubicación estratégica que hizo de Gandía un lugar tan deseado por reyes y señores durante siglos.

Advertencia importante: Si visitas Gandía en Fallas (marzo) o durante la Fira i Festes (octubre), prepárate para el ruido, la pólvora y una fiesta que no tiene fin. Si buscas relax total, evita estas fechas; si buscas cultura popular al 100%, son tus días ideales.

Marjal de Gandía: Naturaleza entre aguas

Para terminar tu ruta, nada como el Marjal de Gandía. Es una zona de humedales donde puedes pasear por pasarelas de madera entre lagunas y vegetación autóctona. Es el lugar ideal para el avistamiento de aves y para disfrutar de un entorno fresco incluso en pleno agosto.

Gandía te va a sorprender porque tiene capas. Si solo te quedas en la superficie, verás una ciudad de vacaciones más; pero si te atreves a profundizar, encontrarás un pasado aristocrático, una gastronomía de primer nivel y una naturaleza que se resiste a ser conquistada por el cemento. ¿Te vienes a descubrir la verdadera ciudad de los Borja?