Dejar atrás la capital riojana y adentrarse en sus carreteras secundarias es empezar un viaje donde las hileras de cepas dibujan el horizonte. Buscar los pueblos bonitos cerca de Logroño permite descubrir villas amuralladas, fortalezas sobre el río Ebro y aldeas escondidas entre montañas.
A menos de 45 minutos de la famosa calle Laurel, el paisaje cambia de ritmo. Las murallas medievales custodian bodegas subterráneas centenarias, mientras que la piedra dorada de sus casonas solariegas traslada al viajero a épocas de esplendor señorial.
Si quieres completar tu ruta por La Rioja con paradas inolvidables, toma nota. Estas villas con encanto garantizan paisajes de postal y una gastronomía de primer nivel.
1. Laguardia: la joya amurallada sobre el mar de viñedos
Ubicada en la Rioja Alavesa, a tan solo 18 kilómetros de la capital, Laguardia es una parada imprescindible en cualquier itinerario. Alzada sobre un altozano, esta villa medieval conserva intacto su recinto amurallado del siglo XIII y un trazado de calles peatonales lleno de encanto.

El subsuelo del pueblo está completamente horadado por bodegas familiares o calados, lo que obliga a recorrer su casco histórico exclusivamente a pie. No dejes de admirar la portada policromada de la Iglesia de Santa María de los Reyes, una joya del gótico tardío que conserva su pintura original del siglo XVII.
Tip viajero: Acércate al pórtico de Santa María a las horas puntas para ver el reloj autómata de la Plaza Mayor, donde los danzantes de metal cobran vida al ritmo del pasacalles tradicional.
2. Briones: historia y cultura del vino sobre el Ebro
A poco más de 30 minutos por la N-232 se encuentra Briones, catalogado oficialmente como uno de los pueblos más bonitos de España. Asentado sobre un cerro de 80 metros de altura, sus miradores regalan una de las estampas más fotografiadas del meandro del río Ebro.

Sus rúas empedradas albergan la Plaza de España, la imponente Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y el edificio civil más antiguo de La Rioja, la Casa Cerca de los Quincoces. Además, en su término municipal se ubica el Museo Vivanco de la Cultura del Vino, un referente mundial del enoturismo.
3. Nájera: cuna de reyes y parada jacobea
Siguiendo el trazado del Camino de Santiago hacia el oeste, a unos 27 kilómetros de Logroño, emerge Nájera. Dividida en dos por el cauce del río Najerilla, esta antigua capital del Reino de Nájera-Pamplona respira historia en cada esquina.

Su gran tesoro es el Monasterio de Santa María la Real, cuya construcción comenzó en el año 1052. En su interior reposan los restos de docenas de monarcas en el Panteón Real y destaca el Claustro de los Caballeros, un prodigio de la calada gótico-plateresca.
(Y sí, la sensación de silencio que se respira al pasear bajo sus arcos de piedra es sobrecogedora).
4. Torrecilla en Cameros: arquitectura de montaña y tradición ganadera
Para quienes prefieren el verde de los bosques y el murmullo del agua, poner rumbo al sur hacia la comarca del Camero Nuevo es el plan perfecto. A 31 kilómetros se ubica Torrecilla en Cameros, enmarcada en el espectacular entorno del Parque Natural Sierra de Cebollera.

El pueblo se divide en varios barrios unidos por puentes de piedra sobre el río Iregua. Sus casas hidalgas con entramados de madera y escudos nobiliarios reflejan la riqueza que trajo el comercio de la lana a partir del siglo XVI.
Dato práctico: Cruza el puente medieval de San Martín para acceder al barrio de Barruelo y subir hasta la Ermita de San Antón, desde donde obtendrás una vista panorámica limpia de todo el cauce.
El destino en TikTok
Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:
5. San Asensio: la cuna del vino clarete
En el corazón de la Rioja Alta, a unos 30 kilómetros de la capital, San Asensio es la capital indiscutible del vino clarete. Este municipio destaca por su conjunto de bodegas tradicionales situadas en el barrio de la Cuevas, excavadas directamente en la roca de la colina.
El casco urbano atesora el Monasterio de la Estrella, edificado en el siglo XV, y la Iglesia de la Ascensión. Es un destino ideal para realizar catas informales en bodegas familiares sin el artificio de los grandes complejos turísticos.
6. Ezcaray: la villa textil de la sierra de la Demanda
Aunque se encuentra a 60 kilómetros de Logroño (unos 45 minutos en coche), no incluir a Ezcaray en esta lista sería un error imperdonable. Considerada la primera villa turística riojana, combina a la perfección la arquitectura popular de montaña con una oferta gastronómica de referencia nacional.
Sus plazas porticadas, como la Plaza del Kiosko, se llenan de ambiente a la hora del aperitivo. Tras contemplar la sólida estructura de la Iglesia de Santa María la Mayor, resulta obligatorio acercarse a la mítica Real Fábrica de Mantas de Santa Bárbara.
7. San Vicente de la Sonsierra: fortalezas y tradición entre viñas
Emplazado en una cima que domina la comarca, San Vicente de la Sonsierra es un auténtico balcón sobre los viñedos de la Rioja Alta. A 35 kilómetros de Logroño, su perfil fortificado del siglo X es reconocible desde la lejanía.
El conjunto monumental del Castillo y la Ermita de la Vera Cruz domina el pueblo desde lo alto. Desde sus almenas se contemplan el río Ebro y el puente medieval de trece ojos que daba acceso a la villa durante la Edad Media.
Aviso útil: Si visitas la zona en Semana Santa, podrás presenciar los «Picaos», una de las manifestaciones religiosas más impactantes y ancestrales de la península ibérica.
8. Navarrete: artesanía alfarera en el Camino de Santiago
A tan solo 11 kilómetros de distancia, Navarrete es la parada más cercana a la capital. Su calle Mayor Alta forma parte del trazado oficial del Camino de Santiago y conserva importantes muestras de arquitectura civil con escudos nobiliarios en las fachadas.
La localidad destaca por su tradición alfarera, con varios talleres artesanos todavía en activo. A la salida del municipio se conservan las ruinas del antiguo Hospital de Peregrinos de San Juan de Acre, cuya portada románica fue trasladada al cementerio local para evitar su pérdida.
¿Por cuál de estos pueblos vas a empezar tu próxima ruta por la región?







