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24 de agosto de 2026, 23:52

Escapadas

Qué ver en Punta Cana: 12 imprescindibles más allá del resort

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Punta Cana es la definición universal del paraíso, pero también es una víctima de su propio éxito. Al buscar que ver en Punta Cana, la mayoría de los viajeros visualizan una hamaca, un coco frío y la pulsera de un hotel «todo incluido».

Sin embargo, tras la barrera de coral y los jardines perfectamente podados de los resorts, late una isla con una energía salvaje, cenotes de agua dulce que parecen portales a otro mundo y una cultura que se baila a ritmo de bachata.

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Aquí, el Atlántico se funde con el Caribe para crear un degradado de azules que, te aseguro, ninguna cámara alcanza a captar con justicia.

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Explorar este rincón de la República Dominicana es entender que la verdadera magia ocurre cuando decides salir de la zona de confort del buffet. Desde los campos de caña de azúcar que rodean Higüey hasta los acantilados de Cap Cana, la región ofrece una variedad de paisajes que rompen con la monotonía de la postal perfecta.

Si buscas ese equilibrio entre el descanso absoluto y la aventura genuina, prepárate. Punta Cana tiene mucho que decir a quienes se atreven a explorarla con los pies llenos de arena y los ojos bien abiertos.

Las playas de Punta Cana: el epicentro del azul

Es inevitable empezar por el borde del mar. La costa este de la isla presume de tener algunas de las mejores playas del mundo, pero no todas son iguales. Cada tramo de costa tiene su propia personalidad y su tipo de oleaje.

1. Playa Bávaro: Declarada por la UNESCO como una de las mejores playas del mundo, es el corazón de la zona. Sus kilómetros de arena blanca y fina están protegidos por una barrera de coral natural, lo que convierte sus aguas en una piscina gigante y mansa. Es el lugar ideal para caminar al amanecer, cuando la luz es suave y el único sonido es el de las palmeras mecidas por el viento.

2. Playa Macao: Si buscas algo más salvaje y menos intervenido por los hoteles, Macao es tu sitio. Es una de las pocas playas públicas de la zona y es famosa entre los surfistas por su oleaje más activo. Aquí no hay hamacas de diseño, sino chiringuitos de madera donde sirven pescado frito y tostones con el sabor más auténtico de la isla. (Tip: es el punto de partida de muchas rutas en buggy, pero lo mejor es ir por libre para disfrutar de su paz).

3. Playa Juanillo: Situada en la exclusiva zona de Cap Cana, esta playa es la sofisticación hecha arena. Sus aguas son tan someras que puedes caminar metros y metros sin que el agua te pase de la cintura. Es un rincón tranquilo, con menos densidad de gente y un aire de exclusividad que la convierte en la favorita de quienes buscan una experiencia más relajada.

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Tip viajero: El sargazo (algas) es un fenómeno natural que puede afectar a las playas según la época del año. Si viajas entre mayo y septiembre, consulta los grupos locales de redes sociales para saber qué playas están más limpias cada día. Las del norte, como Macao, suelen verse menos afectadas.

Aventuras naturales: cenotes y selva

Punta Cana no es solo salitre. La geología kárstica de la isla ha creado maravillas subterráneas que son el secreto mejor guardado de la zona este.

4. Hoyo Azul (Scape Park): Es, sin duda, uno de los lugares más espectaculares que ver en Punta Cana. Este cenote de agua dulce se encuentra al pie de un acantilado de 65 metros de altura. Su color azul es tan intenso que parece iluminado artificialmente desde el fondo. Para llegar, hay que cruzar un puente colgante y caminar entre vegetación tropical, lo que añade un toque de aventura a la visita.

5. Cenote Indígena Las Ondas: También ubicado dentro de Scape Park, este cenote subterráneo te transporta a la época de los taínos. Es una cueva iluminada con una piscina de agua fría y transparente donde puedes bañarte rodeado de formaciones rocosas milenarias. La atmósfera es solemne y mágica, muy diferente al bullicio de las zonas costeras.

6. Ojos Indígenas: Esta reserva ecológica cuenta con 12 lagunas de agua dulce protegidas. Se puede recorrer a través de senderos señalizados que atraviesan el bosque tropical. Lo mejor es que en varias de estas lagunas está permitido el baño; saltar desde las plataformas de madera al agua dulce después de una caminata bajo el sol dominicano es una recompensa inigualable.

Excursiones imprescindibles: Isla Saona

Si solo vas a hacer una excursión fuera de tu zona de alojamiento, que sea esta. Saona es el sueño caribeño elevado a su máxima potencia.

7. Isla Saona: Parte del Parque Nacional de Cotubanamá, esta isla es un refugio de biodiversidad. La mayoría de los tours salen de Bayahíbe (a una hora de Punta Cana) en catamarán o lancha rápida. Sus playas, como Canto de la Playa, son vírgenes y no tienen construcciones permanentes. Es el lugar donde se rodaron anuncios míticos de ron y películas de náufragos.

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8. Las Piscinas Naturales: De camino a Saona, los barcos suelen parar en medio del mar, en zonas donde el agua apenas llega a la cintura pese a estar lejos de la costa. Es aquí donde puedes ver las famosas estrellas de mar gigantes. (Importante: no las toques ni las saques del agua, ya que mueren en pocos segundos por asfixia). Disfrutar de un trago de Mamajuana con el agua al ombligo es un rito de iniciación en toda regla.

Dato práctico: La excursión a Isla Saona suele durar unas 8-9 horas y cuesta entre 60 y 90 USD por persona, incluyendo comida y bebidas. Te recomiendo buscar tours que salgan temprano para llegar a la isla antes que las grandes embarcaciones masivas.

Cultura, historia y alrededores

Para quienes quieran conocer la verdadera cara de la República Dominicana, hay que alejarse de la línea de costa y adentrarse en sus pueblos y ciudades.

9. Higüey y la Basílica de Nuestra Señora de la Altagracia: A unos 45 minutos de la costa se encuentra la capital de la provincia. Su basílica, con un arco de hormigón de 69 metros de altura, es el monumento religioso más importante del país. Ver el contraste entre la fe de los dominicanos y la arquitectura vanguardista del templo es fascinante. El mercado local de Higüey es también una explosión de colores, olores y sabores que no verás en ningún resort.

10. Montaña Redonda: Situada en Miches, esta excursión se ha hecho famosa por sus columpios al borde del abismo. Desde la cima, tienes una vista de 360 grados de la Laguna Limón, la Laguna Redonda y la bahía de Samaná. Es el lugar perfecto para los amantes de la fotografía y para quienes buscan un paisaje de montaña tropical que rompa con la horizontalidad de la playa.

11. Altos de Chavón: Cerca de La Romana, se encuentra esta recreación de una aldea mediterránea del siglo XVI construida en piedra sobre el río Chavón. Es un centro cultural que alberga talleres de artistas, un anfiteatro romano donde han tocado figuras como Frank Sinatra y unas vistas del río que te recordarán a escenas de «Apocalypse Now», que se rodó parcialmente aquí.

12. Isla Catalina: Es la alternativa menos concurrida a Saona. Si te gusta el snorkel, Catalina es superior gracias a «El Muro», una pared submarina llena de corales y peces tropicales. Es una isla más pequeña y tranquila, ideal para quienes buscan sol y mar sin las fiestas habituales de los catamaranes más grandes.

Gastronomía y vida nocturna: el sabor criollo

Comer en Punta Cana es entregarse al Sancocho (un guiso de carnes y tubérculos), al Mofongo (plátano macho frito y machacado con ajo y chicharrón) y, por supuesto, al marisco fresco. Para la noche, si buscas algo diferente, la discoteca Coco Bongo ofrece un espectáculo que mezcla cine, acrobacias y fiesta, pero si prefieres algo más auténtico, busca los «Car Wash» o colmados locales en la zona de El Cortecito, donde la gente se reúne a beber cerveza Presidente y bailar merengue en la calle.

Punta Cana es mucho más que un brazalete de plástico. Es una tierra generosa que ofrece desde la paz absoluta de un cenote escondido hasta la adrenalina de una playa de surf. Es el lugar donde aprendes que el tiempo no se pierde cuando se pasa mirando el horizonte, y que cada atardecer tiene un matiz de naranja diferente. Ya sea que vengas en familia, en pareja o con amigos, deja un espacio en tu maleta para la curiosidad. El paraíso te está esperando, y créeme, es mucho más grande de lo que imaginas.

¿Estás listo para descubrir que el mejor plan en Punta Cana es, precisamente, perderse en ella?

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