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26 de agosto de 2026, 15:17

Escapadas

Qué ver en Oporto en un día: 9 imprescindibles que no te puedes perder

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Oporto
Oporto
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Hay ciudades que atrapan el alma desde el primer instante gracias a su mezcla única de decadencia elegante y vitalidad atlántica, y saber qué ver en Oporto en un día es el reto perfecto para exprimir al máximo una de las joyas más fascinantes del norte de Portugal.

Entre colinas escarpadas que bajan directas al río Duero y fachadas revestidas de azulejos centenarios, esta urbe milenaria te recibe con el sonido del agua y el aroma inconfundible del vino dulce. (Y sí, la brisa aquí huele a salitre, a café tostado y a pastelería recién horneada).

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Si planeas una escapada exprés donde cada minuto cuenta entre callejones empedrados y puentes de hierro, abróchate las zapatillas porque empezamos.

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Antiguo puerto comercial de referencia y cuna de navegantes, este destino atesora un legado monumental que sorprende por su concentración en el casco histórico. La estampa de sus barcos rabelos amarrados junto a la ribera, bajo la imponente estructura del puente metálico, es de esas que se graban en la retina para siempre.

1. La Estación de San Bento y sus 20.000 azulejos

Iniciar la ruta matutina en la Estación de San Bento es sumergirse de lleno en el arte tradicional portugués sin necesidad de pisar un museo. Su vestíbulo principal está completamente recubierto por más de 20.000 azulejos pintados a mano en tonos azules que narran batallas históricas y escenas de la vida rural.

El edificio, inaugurado a principios del siglo XX sobre los restos de un antiguo convento, marca el punto de partida ideal para caminar hacia el corazón de la ciudad. (Un consejo de viajero: acércate a primera hora de la mañana para admirar los detalles sin aglomeraciones).

2. La Avenida dos Aliados y la Plaza de la Libertad

A pocos pasos de la estación se abre la majestuosa Avenida dos Aliados, flanqueada por imponentes edificios bancarios y palacetes de arquitectura modernista y francesa. En su extremo inferior se encuentra la animada Plaza de la Libertad, presidida por la estatua ecuestre del rey Pedro IV.

Este bulevar arbolado es el verdadero pulso administrativo y comercial del centro urbano.

3. La Torre de los Clérigos y sus vistas aéreas

Continuando el ascenso por las cuestas del centro histórico se alza la imponente Torre de los Clérigos, una obra maestra del barroco diseñada por Nicolau Nasoni en el siglo XVIII. Sus más de 75 metros de altura la convirtieron durante años en el edificio más alto de la ciudad.

Superar sus más de 200 escalones de piedra tiene premio: una panorámica de 360 grados sobre los tejados de terracota y el río que quita el aliento.

4. La Librería Lello y su atmósfera literaria

Considerada una de las librerías más bellas del mundo, la Librería Lello deslumbra con su interior de madera tallada, su icónica escalera roja de formas sinuosas y una espectacular claraboya de vidrieras policromadas.

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Aunque la entrada requiere reserva previa online y el pago de una tasa de unos 8 euros (descontable si compras un libro), cruzar su puerta es adentrarse en un cuento de hadas que inspiró incluso el universo de Harry Potter.

5. La Catedral de Oporto (Sé) y sus murallas

Asentada en la parte más alta de la colina de Pena Ventosa, la Catedral de Oporto combina la robustez de una fortaleza medieval con la elegancia de reformas posteriores. Su claustro gótico, adornado con paneles de azulejos blancos y azules, ofrece una perspectiva preciosa de las callejuelas circundantes.

Desde la plaza exterior se divisan los tejados escalonados que descienden serpenteantes hacia el río.

6. El Puente de Don Luis I y la estampa del Duero

Cruzar a pie el emblemático Puente de Don Luis I es un rito indispensable en cualquier visita. Construido a finales del siglo XIX por un discípulo de Gustave Eiffel, este coloso de hierro de dos niveles conecta el centro histórico con la vecina localidad de Vila Nova de Gaia.

El tablero superior, por el que circula el metro peatonalizado, regala la mejor fotografía de postal con las fachadas coloridas de la ribera reflejadas en el agua.

7. Las bodegas históricas de Vila Nova de Gaia

Al cruzar al otro margen del río se extienden las legendarias bodegas de Vila Nova de Gaia, donde madura desde hace siglos el mundialmente famoso vino de Oporto. Nombres históricos como Sandeman, Taylor’s o Ferreira ofrecen visitas guiadas con catas imprescindibles.

8. Sabores del norte: la contundente Francesinha

Una caminata intensa exige reponer fuerzas con el plato más emblemático de la gastronomía local: la francesinha. Esta contundente creación consiste en un sándwich relleno de embutidos y carne, cubierto de queso fundido y bañado en una salsa picante a base de tomate y cerveza.

En las tabernas tradicionales del barrio de la Ribera podrás acompañarla también con unas buenas croquetas de bacalao.

9. Un paseo en rabelo por la ría del Duero

Para poner el broche de oro a una jornada intensa, nada mejor que realizar un corto recorrido fluvial a bordo de un rabelo, la embarcación tradicional que antiguamente transportaba los toneles de vino desde los valles del interior hasta la desembocadura atlántica.

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Contemplar los puentes iluminados al caer la tarde completa una experiencia inolvidable.

Nota viajera: Al disponer de un solo día, resulta muy útil calzarse zapatillas de suela gruesa y utilizar el funicular de Guindais para salvar el fuerte desnivel entre la catedral y la ribera sin agotar las fuerzas demasiado pronto.

Oporto en TikTok

Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:

¿Te imaginas cruzando el puente metálico mientras el reflejo del sol ilumina las bodegas del Duero? Cuéntame en los comentarios cuál de estos rincones te apetece más descubrir en tu próxima escapada exprés.

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