martes, 14 de julio 2026 Crónicas de viaje

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Qué ver en Oviedo: es el destino secreto que los expertos en viajes no quieren que descubras

Vista panorámica de Oviedo y su catedral
Vista panorámica de Oviedo y su catedral
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Hay ciudades que se visitan y ciudades que se sienten en los gemelos, en el paladar y, sobre todo, en el orgullo. Oviedo es de las segundas. Si todavía piensas que la capital asturiana es solo el escenario de una novela de Clarín o el refugio de Woody Allen, estás cometiendo un error de principiante.

Lo que está ocurriendo en las calles de «Vetusta» es una revolución silenciosa. Mientras el turismo de masas colapsa otras capitales, aquí el lujo silencioso y la autenticidad se han dado la mano. (Y sí, nosotras también estamos haciendo las maletas ahora mismo).

El corazón de piedra y el efecto «slow»

Tu recorrido debe empezar en el Casco Antiguo. Pero olvida el mapa. La ingeniería de la atención en Oviedo funciona mediante el impacto visual de sus plazas. La Plaza de la Catedral no es solo un espacio abierto; es un imán de energía donde la Catedral de San Salvador domina el horizonte con su torre única.

¿Sabías que aquí comenzó el primer Camino de Santiago? El rey Alfonso II el Casto fue el primer peregrino de la historia, inaugurando el Camino Primitivo. No es solo un dato histórico; es el motivo por el cual Oviedo tiene ese aire de meta alcanzada, de lugar donde el esfuerzo se premia con belleza.

Truco de experta: No te limites a mirar la Catedral por fuera. Entrar en la Cámara Santa es tocar la historia de España con las manos. Es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y guarda joyas que parecen sacadas de una película de aventuras.

Caminar por el centro es, literalmente, pasear por un museo al aire libre. Las más de 100 esculturas que salpican las aceras te obligarán a detener el scroll de tu vida real. Desde la icónica Mafalda en el Campo de San Francisco hasta «La Regenta», cada figura cuenta una historia que merece un post en tu feed.

El secreto vertical: El Monte Naranco

Si buscas esa foto que detenga el pulgar de tus seguidores, tienes que subir. A solo diez minutos del centro, el Monte Naranco ofrece la mejor panorámica de la ciudad, pero el verdadero tesoro es el Prerrománico Asturiano.

Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo no son solo iglesias viejas. Son estructuras imposibles del siglo IX que desafían la lógica arquitectónica de su época. Es minimalismo puro antes de que el concepto existiera. Cuando te paras frente a sus arcos, entiendes por qué Asturias fue un reino independiente y poderoso.

La luz del atardecer sobre la piedra amarillenta del Naranco es, probablemente, el filtro de Instagram más potente que vas a encontrar. Es el momento donde el turismo cultural se convierte en una experiencia sensorial que te deja sin palabras. (Palabra de periodista: la piel de gallina está asegurada).

Ingeniería gastronómica: Más allá de la fabada

Hablemos de lo que realmente importa: nuestro estómago. Oviedo no se come, se devora con estrategia. La Calle Gascona, conocida como el «Bulevar de la Sidra», es el epicentro de la dopamina social. Aquí el ritual del escanciado no es para turistas; es una forma de vida.

Pero cuidado, el verdadero secreto de los locales es el Desarme. Es una fiesta gastronómica con base histórica que paraliza la ciudad. Garbanzos con bacalao y espinacas, callos y arroz con leche. Es el menú definitivo que demuestra que en Oviedo, la comida es un asunto de estado.

Advertencia Gourmet: Si vas a Gascona, pide siempre «sidra de mesa» si quieres algo más refinado, pero no te vayas sin probar un culín escanciado de la forma tradicional. Es la regla de oro para no parecer un forastero despistado.

Y para el postre, la dictadura del dulce tiene nombre propio: Moscovitas de Rialto y Carbayones de Camilo de Blas. Estos últimos son una arquitectura de almendra y yema que ha sobrevivido a modas y tendencias. Son el souvenir imprescindible que, seamos sinceras, nunca llega intacto a casa porque te los comes en el tren de vuelta.

Compras y el «Upper Side» asturiano

Si lo tuyo es el shopping con clase, la calle Uría es tu pasarela. Es el eje comercial que conecta la modernidad con la tradición. Aquí las firmas de lujo conviven con comercios centenarios, creando una atmósfera de elegancia que poco tiene que envidiar a las grandes avenidas europeas.

Al final de Uría te espera el Campo de San Francisco. No lo llames parque; es el pulmón verde donde los pavos reales campan a sus anchas. Es el lugar ideal para bajar la intensidad y procesar toda la información visual que la ciudad te regala a cada paso.

Oviedo está conectada por la alta velocidad de Renfe (el famoso AVE que cruzó la variante de Pajares), lo que significa que estás a un paso de distancia de cambiar el ruido de la oficina por el sonido de la sidra cayendo en el vaso. No hay excusa para el ahorro de experiencias.

¿Por qué ahora o nunca?

La capitalidad de Oviedo en diversos ámbitos culturales este 2026 está elevando los precios de los hoteles mes a mes. Lo que hoy es una escapada asequible y exclusiva, mañana será el destino saturado que verás en todos los informativos. La OCU ya destaca a la ciudad como una de las de mayor calidad de vida de España, y eso se nota en la seguridad y limpieza de sus calles.

Es el momento de reclamar tu sitio en una terraza de la Plaza del Fontán, pedir una tabla de quesos asturianos (con el Gamonéu como protagonista absoluto) y entender por qué los que vienen una vez, siempre vuelven con alguien a quien quieren impresionar.

Oviedo es la respuesta a esa pregunta que no sabías cómo formular: ¿Dónde puedo ir para sentirme bien, comer mejor y volver con la sensación de haber descubierto un tesoro? No esperes a que te lo cuenten en un TikTok de diez segundos. Vívelo en 4K y en primera persona. Al fin y al cabo, te lo mereces, ¿no?