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25 de agosto de 2026, 23:49

Escapadas

8 pueblos bonitos cerca de Candeleda para enamorarte de Gredos

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Jarandilla de la Vera
Jarandilla de la Vera

Al abrigo de los grandes picos de la sierra de Gredos, donde el microclima regala naranjos y gargantas de agua helada, se despliega un rincón privilegiado entre Ávila y Cáceres. Buscar los pueblos bonitos cerca de Candeleda es la excusa perfecta para perderse entre balconadas de madera con flores, callejones empedrados y paisajes donde la montaña se funde con el valle.

Desde el propio corazón del Valle del Tiétar, las carreteras secundarias avanzan flanqueadas por castaños, olivos y huertas de pimentón. Encontrarás desde villas protegidas por imponentes fortalezas medievales hasta pequeñas aldeas serranas que conservan intacta la arquitectura popular de piedra y entramado de pino.

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Si estás organizando una escapada de fin de semana o quieres explorar la vertiente sur de Gredos a tu propio ritmo, toma nota. Estos rincones a un paso de Candeleda te van a conquistar desde la primera parada.

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1. Guisando: arquitectura blanca colgada de las cumbres

A apenas 22 kilómetros de Candeleda se oculta Guisando, uno de los conjuntos históricos mejor conservados de la comarca abulense. Declarado Paraje Pintoresco en 1976, este pueblo destaca por sus fachadas encaladas y sus características chimeneas de campana que sobresalen entre los tejados de teja árabe.

El agua de la sierra recorre sus calles a través de pequeñas regaderas descubiertas. Caminar sin prisa hasta la Plaza de la Constitución permite contemplar sus casas de varios niveles adaptadas a la escarpada ladera del cerro de los Galayos.

Tip viajero: A solo 5 kilómetros del casco urbano se encuentran los famosos Toros de Guisando, un conjunto escultórico vetón de granito del siglo IV a. C. que merece una parada obligatoria.

2. Madrigal de la Vera: la puerta de entrada a la comarca cacereña

A tan solo 11 kilómetros al oeste por la carretera EX-118 cruzamos el límite provincial para llegar a Madrigal de la Vera. Esta villa ejerce de bisagra perfecta entre la provincia de Ávila y la vertiente extremeña de La Vera.

Su mayor atractivo es el entorno de la Garganta de Alardos, sobre la que se alza un majestuoso puente romano (de origen medieval) del siglo XVIII. Bajo su ojo de piedra se forma una piscina natural de aguas turquesas y frías idónea para sofocar el calor durante los meses estivales.

(Y sí, sentarse a tomar una refrescante limonada en las terrazas con vistas al puente es un pequeño gran placer del verano verato).

3. Mombeltrán: la silueta señorial del castillo de los Duques de Alburquerque

Siguiendo el curso del valle hacia el este durante unos 30 kilómetros, se halla Mombeltrán, la villa que custodia la entrada al barranco de las Cinco Villas. Su perfil está marcado por la imponente presencia de su fortaleza del siglo XV.

El Castillo de Mombeltrán, edificado por Don Beltrán de la Cueva, impresiona por sus muros almenados y sus garitas circulares en impecable estado de conservación. El casco histórico alberga la Iglesia de San Juan Bautista y varias casonas nobiliarias con escudos de armas labrados en granito.

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4. Arenas de San Pedro: la capital histórica del valle

Ubicado a escasos 20 kilómetros de Candeleda, Arenas de San Pedro se alza como el centro neurálgico y comercial de esta franja de la sierra. La localidad combina un valioso patrimonio civil con rincones naturales deslumbrantes.

En el centro urbano destaca el Castillo de la Triste Condesa, una fortaleza gótica del siglo XIV, y el sobrio Palacio del Infante Don Luis de Borbón, de estilo neoclásico. A solo 9 kilómetros del pueblo se pueden visitar las espectaculares Cuevas del Águila, una cavidad subterránea repleta de estalactitas y estagmitas iluminadas.

Dato práctico: La temperatura interior de las Cuevas del Águila se mantiene constante a 17 °C durante todo el año; lleva una chaqueta fina incluso si la visitas en pleno agosto.

5. Villanueva de la Vera: calles con encanto y tradición viva

A poco más de 18 kilómetros hacia el oeste, ya en tierras extremeñas, encontramos Villanueva de la Vera. Este municipio presume de un casco histórico declarado Conjunto Histórico-Artístico gracias a la singularidad de sus viviendas de entramado de madera y adobo.

Sus calles estrechas están diseñadas para encauzar el agua de la montaña mediante pasaderas de piedra. La Plaza Ancha, con sus soporta dobles y balcones volados, es el epicentro de la vida social y el escenario de la célebre fiesta tradicional del Pero Palo.

6. El Raso y el Castro Celtibérico de la Mesa de las Cargas

Para quienes buscan historia antigua sin alejarse de la base, la pedanía de El Raso se sitúa a solo 10 kilómetros del casco urbano de Candeleda. Encastrado en la ladera del pico Almanzor, a más de 700 metros de altitud, este enclave ofrece vistas privilegiadas sobre el pantano del Rosarito.

Su gran tesoro es el Castro de El Raso, un asentamiento fortificado vetón del siglo V a. C. El yacimiento cuenta con varias viviendas reconstruidas que permiten comprender cómo vivían los antiguos pobladores celtas de Gredos antes de la llegada de los romanos.

7. Jarandilla de la Vera: la cuna del retiro del Emperador

Continuando la ruta por la comarca de La Vera a unos 38 kilómetros de Candeleda, se llega a Jarandilla de la Vera. Esta monumental villa destaca por su historia vinculada al emperador Carlos V, quien se alojó aquí en 1556 antes de la finalización de sus estancias en el vecino Monasterio de Yuste.

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Su monumento estrella es el Castillo-Palacio de los Condes de Oropesa, una fortaleza del siglo XV reconvertida hoy en Parador de Turismo. Pasear por su patio de armas y admirar su torre del homenaje traslada al visitante directamente al esplendor del Renacimiento español.

Aviso útil: Si visitas Jarandilla en otoño, no dejes de probar los platos elaborados con pimentón de La Vera recién cosechado y castañas asadas en los mesones tradicionales de la Plaza Mayor.

8. El Hornillo: sosiego y senderismo a los pies de los Galayos

Completando la lista de los pueblos bonitos cerca de Candeleda, a unos 25 kilómetros hacia el noreste, se ubica El Hornillo. Este pequeño municipio serrano es el destino idóneo para los viajeros que huyen de las multitudes y buscan naturaleza en estado puro.

Rodeado de pinares profundos y huertas en terraza, el pueblo sirve como punto de acceso natural para las mejores rutas de senderismo hacia el circo de Gredos y las cresterías rocosas de los Galayos. Sus bancales de cerezos regalan un espectáculo de floración primaveral maravilloso.

¿Por cuál de estas villas entre Gredos y La Vera vas a empezar tu próxima ruta?

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