viernes, 5 de junio 2026 Crónicas de viaje

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Playas salvajes, acantilados y leyendas marineras: así es la ruta más bonita de la Costa da Morte

Playa desierta
Playa desierta
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Hay lugares que no se visitan, se experimentan. El Cabo Vilán, en Camariñas, es uno de esos puntos donde el mapa se agota y la naturaleza impone su ley. Aquí, donde el mar se vuelve loco y forma olas que alcanzan los 20 metros de altura (sí, has leído bien), el récord español, se alza un faro octogonal que vigila un cementerio líquido.

Es un escenario que sobrecoge. En noviembre de 1890, el naufragio del navío Serpent se llevó la vida de 172 tripulantes británicos, marcando para siempre el alma de esta costa. Aquella tragedia obligó a jubilar el viejo faro de vapor y levantar la estructura eléctrica que hoy guía a los barcos bajo las condiciones más extremas del Atlántico.

La ruta definitiva: 6 horas de pura desconexión

Si eres de los que prefiere caminar antes que ver el paisaje desde la ventanilla del coche, tenemos tu plan. El sendero circular PR-G 158 es la joya de la corona. Son 22 kilómetros que te obligarán a resetear el cerebro sí o sí.

Tip de experto: La ruta no sube directamente al faro. El desvío clave te lleva hacia la Playa Pedrosa, una maravilla de arena blanca y bolos graníticos. Es la primera de las cuatro playas de Reira; un conjunto de calas vírgenes que parecen salidas de otro continente.

La ruta arranca en las ruinas del Castelo do Soberano, junto al puerto. Desde ahí, el camino te lleva por la playa de Lago hasta la mítica ermita de la Virxe do Monte. La leyenda dice que las mujeres de los marineros cambiaban la orientación de las tejas de la ermita para que el viento girara y permitiera el regreso de sus maridos. Sí, es tan poético como suena.

Más allá de caminar: el botín de Camariñas

No puedes marcharte sin vivir la esencia del lugar. Camariñas no solo es historia; es un festival para los sentidos. Aquí la fauna desafía la lógica: en los acantilados conviven aves rarísimas como el arao, en un ecosistema que, irónicamente, parece más un jardín botánico de Ágatha Ruiz de la Prada que una costa azotada por la muerte.

¿Quieres llevarte un pedazo de Galicia? El encaje de bolillos es la identidad del pueblo. Hay 2.000 palilleiras censadas que siguen manteniendo viva una tradición artesanal única en el mundo. Haz una parada obligada en el Museo del Encaje antes de pasar a la parte gastronómica.

Donde comer y dormir como un rey

Si buscas el descanso absoluto, Lugar do Cotariño es un refugio de piedra entre Camariñas y el faro. Si prefieres estar cerca de la acción del puerto, Stella del Mare combina un trato familiar con una cocina que te hará olvidar cualquier dieta.

Para los amantes del producto local, la Taberna do Bico es el lugar de moda entre los locales: xoubiñas frescas y vinos de autor que no encontrarás en ningún supermercado. Y si el hambre aprieta en serio, el rape con almejas del restaurante Villa de Oro es, sencillamente, una religión.

La Costa da Morte te está esperando. ¿Te atreves a recorrer sus acantilados antes de que se corra la voz y pierda su magia salvaje?