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Qué ver en Calahorra: 9 paradas para una escapada perfecta

Calahorra
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Llegar al corazón de La Rioja Baja es desembarcar en una de las ciudades con mayor peso histórico del norte peninsular. Si buscas qué ver en Calahorra, prepárate para pasear por una urbe donde el trazado de la antigua Calagurris Nassica Iulia romana sigue respirando bajo las piedras.

Aquí el murmullo del río Cidacos se acompaña con el aroma de la tierra recién trabajada y el huerto tradicional.

Esta bimilenaria localidad no es solo un punto clave en la ruta del patrimonio riojano. Asentada sobre un cerro estratégico, su legado abraza vestigios imperiales, templos monumentales y una tradición agrícola que la ha consolidado con orgullo como la auténtica capital de la verdura.

En esta guía vas a encontrar una ruta a pie optimizada para recorrer sus monumentos más emblemáticos, sumergirte en su pasado romano y saborear una gastronomía hortícola sin igual.

Prepara calzado cómodo porque empezamos la caminata.

1. La Catedral de Santa María de Calahorra

Es la mole monumental que domina la parte baja de la ciudad y el primer lugar donde debes fijar tu mirada. Levantada a orillas del río Cidacos sobre el lugar donde sufrieron martirio los patronos San Emeterio y San Celedonio, la Catedral de Calahorra impresiona por su mezcla de estilos arquitectónicos.

Su fachada principal luce un sobrio estilo barroco del siglo XVII, mientras que su interior de tres naves custodia trazas góticas y renacentistas de enorme valor. No dejes de admirar la custodia procesional de ‘El Ciprés’, una joya del plateresco español del siglo XVI, así como el soberbio retablo mayor dedicado a los santos mártires.

2. El Paseo del Mercadal y el Yacimiento de la Clínica

El Paseo del Mercadal es el verdadero salón de estar de los calagurritanos. Este espacio diáfano y ajardinado ocupa el lugar exacto donde se ubicaba el antiguo circo romano en época imperial, alcanzando en su momento más de 350 metros de longitud.

En uno de los extremos del paseo se puede visitar el yacimiento arqueológico de La Clínica. Se trata de los restos consolidados de una vivienda romana (domus) del siglo I d.C. Pasear junto a sus muros e interpretar la distribución de sus habitaciones permite entender la sofisticación urbana que alcanzó la ciudad en tiempos de Roma.

Tip viajero: Recorre el Paseo del Mercadal a última hora de la tarde. La iluminación de la fuente monumental y el ambiente de sus terrazas ofrecen el marco perfecto para tomar un vino de la D.O.Ca. Rioja.

3. El Museo de la Romanización

Ubicado en pleno casco antiguo, este espacio museístico se aloja en una elegante casa señorial del siglo XIX conocida como la ‘Casa del Millonario’. Es una parada imprescindible si quieres reconstruir el glorioso pasado imperial de la zona.

A lo largo de sus salas de exposición se exhiben cientos de piezas arqueológicas halladas en las excavaciones locales, incluyendo monedas, cerámicas sigillatas, estelas funerarias y restos de mosaicos. Destaca la famosa Dama de Calahorra, un busto de mármol romano de belleza magistral que se ha convertido en símbolo cultural de la villa.

4. El Museo de la Verdura

Calahorra es la capital gastronómica de la huerta riojana y este centro de interpretación rinde homenaje a esa identidad tan arraigada. Situado en el entorno de la antigua Rasilla, es un espacio interactivo único en España.

A través de sus diferentes áreas temáticas descubrirás la historia de los regadíos, el trabajo de los agricultores a orillas del Ebro y la evolución de la industria conservera local. Apoyado en elementos audiovisuales, explica cómo el cultivo de alcachofas, borrajas o espárragos marcó el devenir socioeconómico de toda la comarca.

5. El Barrio Judío y la Plaza de la Verdura

Perderse por el entramado de callejuelas que conforman la antigua judería es hacer un viaje directo hacia la Edad Media. Las rúas estrechas adaptadas a la pendiente de la colina conservan el encanto y la tranquilidad de antaño.

El corazón de este barrio es la Plaza de la Verdura, el espacio donde históricamente se celebraba el mercado de hortalizas frescas. Desde aquí se accede fácilmente al mirador de la Rasilla, que ofrece una panorámica amplia sobre los campos de cultivo que rodean el cauce del río Cidacos.

El destino en TikTok

Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:

@faro_de_murgi

Calahorra es una ciudad española de la comunidad autónoma de La Rioja, perteneciente a su comarca homónima, la cual se sitúa a su vez, dentro de la Rioja Baja. Tiene 25 661 habitantes, según los datos del INE a principios de 2022, una extensión de 91,41 km² y una densidad poblacional de 262,68 hab/km². #FarodeMurgi #TurismoPorElMundo #ViajarenGrupo #LaRioja #AgenciadeViajesAlmeriaRoquetasDeMarElEjidoAdraVicar

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6. El Santuario del Carmen

Ubicado en la zona alta del municipio se alza este conjunto conventual del siglo XVII perteneciente a la orden de los Carmelitas Descalzos. La iglesia destaca por la severidad y elegancia de su estilo barroco clasicista.

En su interior se respira un ambiente de recogimiento absoluto. Destaca su retablo mayor y la valiosa colección de imaginería religiosa que atesora, convirtiéndolo en un punto de referencia para los amantes del arte sacro castellano y riojano.

7. La Iglesia de San Andrés

Dominando la parte más alta de la colina histórica se encuentra el templo de San Andrés, uno de los más antiguos de la localidad, con orígenes que se remontan al siglo XVI sobre una edificación anterior.

Lo que más llama la atención desde la distancia es su imponente portada de estilo renacentista y su torre campanario. En su fachada se conserva un curioso escudo con el triunfo de la cruz esculpido en piedra que constituye un testimonio iconográfico muy valioso de la época.

Dato práctico: Calahorra se encuentra a solo 49 kilómetros de Logroño y a 30 kilómetros de Tudela. Cuenta con excelente conexión por tren de media distancia y por la autopista AP-68, lo que facilita enormemente la visita.

8. La Red de Senderos Naturales de los Sotos del Ebro

Para los apasionados de la naturaleza y el senderismo, el entorno natural del Ebro y el Cidacos ofrece un respiro verde de alto valor ecológico. Desde el propio casco urbano parten senderos señalizados que conducen hacia los sotos del río.

Pasear por el sendero del Cidacos permite contemplar la vegetación de ribera, observar aves acuáticas en los humedales y disfrutar de la tranquilidad de los paisajes fluviales que nutren desde hace milenios a las huertas locales.

9. Probar las menestras y la gastronomía de la huerta

No se puede dar por concluida la visita sin sentarse a una mesa tradicional. La cocina calagurritana rinde un culto casi sagrado a los productos recién recolectados de sus campos.

El plato estrella es, sin duda, la menestra de verduras a la calagurritana, donde alcachofas, guisantes, habas y espárragos cocinados por separado se unen en una armonía perfecta. Tampoco dejes de probar los pimientos del piquillo asados a la leña, las pochas pochas con codorniz o los sabrosos chuletones de carne riojana.

¿Tienes ya fecha en la agenda para organizar tu escapada a la gran capital de la verdura?