Si alguna vez has soñado con despertar rodeado de cumbres afiladas que se tiñen de color rosa al atardecer, tienes que saber qué ver en Dolomitas al menos una vez en la vida. Este rincón del norte de Italia, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, no es solo un destino de montaña: es un auténtico espectáculo geológico donde los bosques de abetos se funden con paredes verticales de piedra caliza.
Preparar una ruta por los Alpes italianos exige ganas de caminar, madrugar un poco y dejarse sorprender por un paisaje que parece sacado de un lienzo. Si es tu primera vez en la zona, la clave está en no querer abarcarlo todo y centrarse en los enclaves que de verdad roban el aliento. ¿Nos vamos de ruta?
Antes de arrancar el motor de tu coche de alquiler, conviene tener claros ciertos detalles logísticos. La mejor época para visitar la región abarca desde los meses de junio hasta octubre, cuando los senderos están libres de nieve y los refugios de altura abren sus puertas. Un dato útil: el peaje de acceso a la carretera que sube hasta el refugio de las famosas Tres Cimas ronda los 30 euros por vehículo, una inversión obligatoria para los amantes del trekking.
1. Lago di Braies (Pragser Wildsee)
Iniciamos este recorrido en la postal más icónica del Tirol del Sur. El Lago di Braies brilla con unas aguas de un tono turquesa tan intenso que cuesta creer que sean reales. Las tradicionales barcas de madera amarradas junto al muelle completan una estampa que se ha ganado la fama mundial a pulso.
La mejor forma de disfrutarlo es madrugar tanto como sea posible. Rodear el lago por su sendero principal toma aproximadamente una hora y media de paz absoluta antes de que llegue la mayor parte de los visitantes.
2. Tre Cime di Lavaredo
Ningún viaje está completo sin contemplar de cerca a los tres colosos de piedra más famosos de la cordillera. Las Tre Cime di Lavaredo se alzan imponentes desafiando la gravedad y ofreciendo rutas de senderismo aptas para casi todos los niveles.
El punto de partida más habitual es el Rifugio Auronzo, situado a más de 2.300 metros de altitud. Desde allí, el sendero circular te lleva a contemplar las cimas desde todos los ángulos posibles mientras cruzas antiguas trincheras de la Primera Guerra Mundial.
3. Seceda y el Val Gardena
Si buscas el impacto visual definitivo, sube en el teleférico que parte desde la localidad de Ortisei hasta las crestas de Seceda. La imagen de la montaña cortada en vertical a un lado y verde pradera al otro te dejará sin palabras.
El billete de ida y vuelta en los remontes ronda los 52 euros por persona, pero la recompensa visual merece cada céntimo invertido. Es el lugar perfecto para sentarse en la hierba y contemplar el horizonte alpino.
4. Val di Funes y la iglesia de San Giovanni
El valle de Val di Funes encarna la estampa más bucólica de los Alpes. Aquí se encuentra la famosa y solitaria Chiesa di San Giovanni in Ranui, un pequeño templo rodeado por prados verdes donde el macizo de las Odle ejerce de telón de fondo.
Aunque el acceso directo al prado de la ermita cuenta con una pequeña entrada de pago para proteger el entorno, la panorámica clásica desde los miradores de la carretera principal sigue siendo completamente gratuita.
5. Alpe di Siusi (Seiser Alm)
Hablamos del altiplano de alta montaña más grande de toda Europa. El Alpe di Siusi despliega una alfombra verde infinita salpicada de cabañas tradicionales de madera donde las vacas pastan al son de sus cencerros.
Recorrer sus senderos en bicicleta o a pie transmite una sensación de libertad absoluta. Recuerda que el acceso en coche privado al altiplano está restringido en horario de mañana, por lo que deberás utilizar el teleférico o subir antes de las 9:00 horas.
6. Lago di Carezza
Conocido popularmente como el lago del arcoíris debido a las leyendas que lo rodean, el Lago di Carezza sorprende por la paleta de colores de sus aguas, que van del verde esmeralda al azul profundo.
El perímetro del lago se encuentra vallado para proteger su frágil ecosistema alpino, pero cuenta con un mirador excelentemente habilitado y un túnel subterráneo que conecta directamente con la zona de aparcamiento.
7. Passo Giau
Situado a más de 2.236 metros de altura, el Passo Giau es uno de los puertos de montaña más espectaculares del norte de Italia. Escenario habitual del Giro de Italia, ofrece unas vistas panorámicas de 360 grados sin ningún tipo de obstáculo visual.
Es también el punto de partida ideal para realizar rutas de senderismo menos masificadas que conectan directamente con las formaciones rocosas de las Cinque Torri.
8. Cortina d’Ampezzo
La capital de los deportes de invierno en los Alpes italianos combina el lujo alpino con una ubicación estratégica inmejorable para explorar el sector oriental de la región. Pasear por su animada calle peatonal Corso Italia al caer la tarde es todo un clásico.
No te marches sin hacer una parada en alguna pastelería tradicional como Alverà para probar un trozo de strudel o un auténtico tiramisú casero.
Consejo viajero: Para optimizar al máximo los tiempos de desplazamiento entre valles, te recomendamos establecer dos bases estratégicas: una en la zona occidental, como Ortisei, y otra en la parte oriental, cerca de Cortina d’Ampezzo.
El destino en TikTok
Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:
Cómo organizar tu ruta y dónde dormir
Planificar un viaje a los Dolomitas requiere reservar el alojamiento con varios meses de antelación, especialmente si viajas en plena temporada estival. Los hoteles con vistas a la montaña y los refugios de altura vuelan enseguida.
¿Te imaginas recorriendo estos senderos al alba o prefieres empezar a anotar los nombres de los lagos que visitarás primero?







