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23 de octubre de 2026, 00:52

Consumo

IKEA renueva su icónica bolsa FRAKTA tras tres décadas con un mínimo del 90% de material reciclado y asas termoselladas

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Todas tenemos al menos una doblada en algún armario de casa. Es un clásico absoluto, la salvación oficial de cualquier mudanza y el comodín para llevar la colada, los juguetes o la compra semanal.

La icónica bolsa azul de IKEA cumple tres décadas entre nosotras. Pero esta vez, el gigante sueco ha decidido mover ficha con un cambio radical que vas a notar en cuanto pases por sus cajas. (Tranquila, tu bolsillo no va a sufrir ni un solo céntimo).

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Hablamos de la mítica bolsa FRAKTA. Esa joya del diseño accesible que resiste lo que le eches encaja ahora de lleno en una nueva era. IKEA ha decidido relanzarla a nivel mundial con un secreto oculto en sus entrañas: a partir de ahora se fabrica con un mínimo del 90% de material reciclado.

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Parece la misma de siempre por fuera, pero por dentro es una revolución técnica. El objetivo de la marca era claro: hacerla mucho más sostenible sin perder esa resistencia legendaria de hasta 25 kilos que nos ha sacado de más de un apuro doméstico.

IKEA renueva su icónica bolsa FRAKTA tras tres décadas con un mínimo del 90% de material reciclado y asas termoselladas

La transformación invisible que lo cambia todo

Para lograr este hito, los ingenieros suecos han estado trabajando duro durante años. La nueva composición rescata desechos de envases de la industria alimentaria y del plástico, dándoles una segunda vida útil.

Pero el gran truco técnico está en las asas. Olvídate de las costuras tradicionales de toda la vida. Ahora, las asas se fusionan directamente al cuerpo con calor mediante un proceso totalmente automatizado.

Al utilizar un solo material integral, el polipropileno, la bolsa se vuelve infinitamente más fácil de reciclar cuando cumpla su ciclo. Además, el gigante del mueble no tira nada: cada retal sobrante en la fábrica se reincorpora al instante para crear nuevas unidades.

Dato clave para tu próxima visita: La bolsa mantendrá sus dos tamaños habituales de 36 y 71 litros, conservando intacta su capacidad máxima y, lo mejor de todo, su precio superasequible de siempre.

El secreto del test de los 50 kilos y el error del color

Esta historia empezó a mediados de los ochenta. El propio fundador de IKEA, Ingvar Kamprad, se dio cuenta de que los clientes abandonaban compras pequeñas por no tener dónde llevarlas cómodamente hasta las cajas.

La inspiración vino de muy lejos. Durante un viaje a Taiwán, descubrieron los sacos gigantes que se usaban para transportar arroz. Para poner a prueba su fuerza, llegaron a meter a una mujer de 50 kilos dentro de una bolsa para comprobar cuánto aguantaba. El experimento fue un éxito rotundo.

¿Y sabías que en sus orígenes no era azul? Las primeras versiones que se probaron en la tienda de Hamburgo en 1989 eran de un brillante color amarillo.

El problema surgió cuando los empleados se volvieron locos intentando diferenciar qué bolsas eran de la tienda y cuáles eran ya propiedad de las clientas. ¿La solución? Dejar las amarillas para el uso interior del establecimiento y lanzar las azules para venta al público.

Desde entonces, este accesorio ha vendido más de 44 millones de unidades al año en todo el mundo. En España ya hemos acumulado casi 10 millones de unidades vendidas en los últimos años, convirtiéndose en un auténtico elemento de culto que ha inspirado a grandes firmas de alta costura.

La nueva versión ya está desembarcando en todas las tiendas. Así que, la próxima vez que pases por línea de cajas y agarres tu bolsa azul, recuerda que estás sujetando un pedacito de historia rediseñado para durar otros 30 años más.

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