Planificar una escapada al noroeste peninsular exige saber exactamente qué ver en las Islas Cíes para no perderse ninguno de los rincones que esculpen este archipiélago gallego. Situadas en la bocana de la ría de Vigo, estas joyas protegidas del Parque Nacional de las Illas Atlánticas combinan arenales kilométricos de arena blanca con acantilados esculpidos por el viento salado del océano.

Si buscas desconectar del ruido urbano y caminar por senderos donde el único sonido es el romper de las olas y el canto de las gaviotas patiamarillas, este enclave de las Rías Baixas supera cualquier expectativa viajera. Aquí te detallamos los atractivos indispensables para exprimir al máximo tu travesía en catamarán.
1. Playa de Rodas: el arenal que conquistó el mundo
Considerada en repetidas ocasiones como una de las mejores playas del planeta, la Playa de Rodas recibe a cada visitante nada más descender del barco en el muelle principal. Sus aguas turquesas y transparentes contrastan con un cordón dunar tapizado de pinos gallegos que conecta las islas de Monteagudo y Do Faro.
Consejo práctico: Disfruta de un paseo matutino por la orilla antes de que llegue la afluencia masiva de los primeros ferris turísticos procedentes de Vigo o Cangas.
2. Faro de Cíes: la ruta reina del senderismo
Ascender hasta el Faro de Cíes es una peregrinación obligatoria para cualquier viajero que visite el archipiélago gallego. El itinerario principal suma unos 7 kilómetros de ida y vuelta con un desnivel progresivo que serpentea entre laderas cubiertas de vegetación atlántica.
Desde la cumbre, situada a unos 178 metros de altitud, se divisa una panorámica brutal de los acantilados verticales y la vecina isla de San Martiño, el sector más virgen y solitario de todo el parque natural.
3. Alto del Príncipe y la Silla de la Reina
Para los que buscan perspectivas diferentes sin la exigencia física del faro principal, el sendero que conduce al Alto del Príncipe resulta perfecto. La caminata atraviesa zonas de matorral bajo hasta alcanzar una formación rocosa conocida popularmente como la Silla de la Reina.
Este mirador natural ofrece una vista cenital privilegiada sobre la playa de Rodas y los acantilados orientados hacia el océano abierto, regalando uno de los mejores atardeceres de toda la provincia de Pontevedra.
4. Playa de Figueiras: el refugio de arena blanca
Conocida históricamente como la playa de los alemanes, la Playa de Figueiras se esconde en la isla de Monteagudo tras un agradable paseo rodeado de pinos. Es un arenal más íntimo y resguardado que el de Rodas, ideal para los que prefieren un ambiente sosegado junto a un mar cristalino y frío.
El acceso a pie desde el muelle toma apenas veinte minutos, convirtiéndola en una parada fantástica para una mañana de baño y lectura al abrigo de las rocas.
5. Faro de Do Faro y los acantilados occidentales
Situado en un nivel inferior respecto al faro principal, el Faro de Do Faro se asoma directamente a los abismos marinos donde bate con fuerza la mar abierta. Las corrientes oceánicas erosionan la piedra creando cuevas marinas y oquedades visitables en los días de marea baja.
El graznido de las colonias de aves marinas nidificando en las paredes rocosas acompaña cada paso de la ruta en este sector más salvaje del archipiélago.
6. El muelle de Rodas y la zona de recibimiento
Más allá de ser el punto de llegada y partida de los catamaranes, el entorno del muelle de Rodas concentra los servicios básicos del parque, incluyendo el centro de interpretación y pequeñas áreas de descanso.
Es el lugar idóneo para consultar el mapa de los senderos señalizados, entender la fragilidad del ecosistema insular y coordinar los horarios de regreso antes de iniciar las rutas de trekking.
7. Isla de San Martiño: el secreto mejor guardado
Separada del resto del parque por el canal de Los Freires, la isla de San Martiño pertenece al sector sur y carece de línea regular de transporte público de pasajeros. Únicamente se puede acceder a ella mediante embarcaciones privadas o excursiones autorizadas muy limitadas.
Esta restricción la mantiene como un santuario ecológico casi virgen, donde la huella humana es mínima y la biodiversidad marina se conserva en estado puro.
8. El Lago de Cíes y el complejo dunar
Entre las islas de Monteagudo y Do Faro se extiende una laguna litoral conocida como el Lago de Cíes, un humedal de agua salobre vital para el descanso de aves migratorias en sus rutas entre Europa y África.
El ecosistema circundante protege un delicado sistema de dunas móviles que frena el avance del mar, mostrando la compleja biodiversidad botánica que habita en este rincón atlántico.
El destino en TikTok
Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:
¿Te imaginas recorriendo estos senderos atlánticos sintiendo la brisa marina mientras planificas tu próxima gran escapada a tierras gallegas?





