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23 de octubre de 2026, 01:33

Playas & Costa

Las 8 mejores playas de Alicante para una escapada inolvidable

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Explorar las mejores playas de Alicante es sumergirse en una de las franjas litorales más luminosas del Mediterráneo. A lo largo de los más de 200 kilómetros que dan forma a la Costa Blanca, la geografía alicantina despliega una variedad de paisajes deslumbrante: desde extensos arenales urbanos de arena dorada hasta calas rocosas encajonadas entre acantilados de caliza donde el agua adquiere un tono turquesa casi caribeño.

Tanto si buscas un rincón salvaje para colocarte las gafas de esnórquel y explorar fondos marinos repletos de posidonia, como si prefieres la comodidad de un paseo marítimo para saborear una buena paella a pie de playa, la provincia guarda un enclave perfecto para cada tipo de viajero. Aquí el sol parece no tener fin y el Mediterráneo muestra su cara más serena.

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Prepara la sombrilla, pon a punto los escarpines y despliega el mapa. Esta selección reúne los arenales indispensables para enamorarte del litoral alicantino en todo su esplendor.

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1. Cala Granadella en Jávea: la joya turquesa de la Costa Blanca

Ubicada en el municipio de Jávea, la Cala Granadella aparece de manera recurrente en las listas de las playas más bonitas de España. Esta pequeña bahía de unos 160 metros de longitud está flanqueada por acantilados cubiertos de pinos que la resguardan del viento y las corrientes.

Su orilla de gravilla y cantos rodados actúa como un filtro natural impecable, dotando a sus aguas de una transparencia absoluta. Es una meca indiscutible para los amantes del submarinismo y el kayak; alquilar una piragua para recorrer los abrigos rocosos cercanos y la cueva del Llop Marí es una experiencia inolvidable.

Tip viajero: Durante los meses de verano el acceso en coche a la cala se regula mediante barrera cuando el aparcamiento se llena. Llega antes de las 08:30 h o utiliza el autobús lanzadera desde la zona de aparcamiento de La Guardia.

2. Playa de San Juan: inmensidad dorada a diez minutos de Alicante

Si prefieres los grandes arenales donde caminar durante horas sin agobios, la Playa de San Juan es el gran orgullo de la capital alicantina. Con más de 6 kilómetros de longitud continua de arena fina y dorada que se extiende hasta el término de El Campello, es la opción favorita de las familias.

Cuenta con el distintivo de Bandera Azul y ofrece todo tipo de servicios: áreas para deportes náuticos, zonas infantiles y un paseo marítimo repleto de restaurantes donde degustar un auténtico arroz al caldero. Se llega de forma directa y cómoda desde el centro de la ciudad a bordo de las líneas 1 y 3 del TRAM.

3. Cala Moraig en Benitatxell: acantilados de infarto y la Cova dels Arcs

En el término municipal de Poble Nou de Benitatxell, bajo la sombra de la urbanización Cumbre del Sol, se esconde la impresionante Cala Moraig. Este arenal de grava de 250 metros destaca por la pared vertical de roca caliza que la custodia por la espalda.

En el extremo sur de la cala se ubica la Cova dels Arcs, una monumental cavidad esculpida por el oleaje con arcos naturales de piedra que comunican directamente con el mar. Sus galerías subterráneas son un punto de peregrinación internacional para la práctica del espeleobuceo.

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Dato práctico: Para descender hasta la orilla hay una cuesta asfaltada de gran pendiente. El Ayuntamiento ofrece un servicio de transporte lanzadera gratuito en temporada alta para evitar mover el coche por la rampa.

4. Cala Portitxol o Barraca en Jávea: la estampa marinera más fotogénica

La Cala Portitxol (también conocida como Cala Barraca) es famosa por las pintorescas casetas de pescadores que jalonan su orilla, con fachadas encaladas de blanco y puertas de azul intenso. Su entramado evoca la esencia más pura del Mediterráneo tradicional.

Frente a esta playa de grava se alza la Illa del Portitxol, un islote de alto valor botánico y arqueológico que se encuentra a unos 300 metros de la costa. Es muy habitual cruzar hasta él en kayak o tabla de paddle surf para explorar sus acantilados sumergidos.

5. Playa del Bol Nou en Villajoyosa: tranquilidad bajo paredes de arcilla

Ubicada a unos dos kilómetros al sur del colorido pueblo de Villajoyosa, la Playa del Bol Nou ofrece un ambiente recogido y natural lejos de los grandes núcleos urbanos. Se trata de una bonita concha de unos 200 metros formada por piedra fina y arena dorada.

Está flanqueada por acantilados de tonalidades cálidas que protegen el arenal del oleaje, creando una piscina natural de aguas cristalinas ideal para el baño tranquilo. En la propia playa funciona durante el verano un pequeño chiringuito donde tomar una bebida fría al atardecer.

6. Playas de la Isla de Tabarca: nadar en la primera reserva marina de España

A tan solo 15 minutos en catamarán desde el puerto de Santa Pola (o 45 minutos desde el puerto de Alicante) se halla la Isla de Tabarca. Declarada Reserva Marina de Interés Pesquero en 1986, sus aguas albergan praderas de posidonia en un estado de conservación excepcional.

La playa principal de la isla, formada por una barra de arena y cantos rodados que conecta el pueblo con la zona del campo, presume de fondos marinos repletos de doradas, meros y estrellas de mar. Lleva tus gafas y tubo de esnórquel, porque la biodiversidad bajo la superficie es sencillamente espectacular.

Tip viajero: Reserva con antelación mesa en alguno de los restaurantes de la isla para probar el famoso caldero tabarquino, un guiso de pescado fresco en dos tiempos servido con alioli artesano.

7. Playa Carabassí en Elche: dunas vírgenes y aire salvaje

En el municipio de Elche, al pie de la sierra de Santa Pola, la Playa de El Carabassí constituye un espacio natural protegido de gran valor ambiental. Formada por un amplio sistema de dunas móviles y fósiles combinado con pinadas marítimas, carece de paseo marítimo asfaltado.

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Sus más de 900 metros de arena dorada y fina atraen tanto a familias como a amantes del naturismo, que encuentran en su extremo sur un entorno tranquilo y respetuoso. El acceso se realiza a través de pasarelas de madera elevadas para proteger el ecosistema dunar.

8. Cala Racó de l’Corb en Altea: el refugio secreto a los pies del Morro de Toix

Si buscas una verdadera cala secreta alejada de todo vestigio urbano, la Cala Racó de l’Corb (o Cala del Mascarat) te fascinará. Ubicada en el límite entre Altea y Calpe, se esconde bajo los imponentes acantilados verticales del Morro de Toix.

El acceso a pie requiere descender por una senda de tierra y piedra algo escarpada (se recomienda llevar calzado deportivo cerrado para la caminata), pero el esfuerzo se recompensa con una cala salvaje de grava gruesa, aguas profundas y una soledad casi absoluta incluso en pleno agosto.

¿En cuál de estos rincones de aguas transparentes de la Costa Blanca vas a plantar tu sombrilla primero?

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