Las paredes verticales de roca caliza cortan el cielo del norte peninsular mientras la bruma matutina se disipa lentamente sobre los valles verdes. Si buscas las mejores rutas Picos de Europa para conectar con la naturaleza más salvaje, estás en el lugar idóneo.
Este Parque Nacional, repartido entre Asturias, León y Cantabria, no es solo un destino de postal; es un santuario geológico donde cada sendero cuenta historias de pastores, desfiladeros imposibles y cumbres que rozan los dos mil quinientos metros de altura.
(Y sí, la preparación física importa, pero el paisaje recompensa cada gota de sudor).
1. La mítica Ruta del Cares (Asturias y León)
Es la reina indiscutible de las sendas de montaña en la cordillera Cantábrica y un recorrido que hay que hacer al menos una vez en la vida. Conecta las localidades de Poncebos (Asturias) y Caín (León) a través de una garganta excavada literalmente en la roca viva.
El trazado tiene una distancia aproximada de 12 kilómetros en un solo trayecto (24 km si decides hacer ida y vuelta). Antiguamente era el único paso mantenido para canalizar el agua hacia la central hidroeléctrica de Poncebos.
Hoy en día, caminar por su desfiladero con paredes de más de 1.000 metros de verticalidad sobre el río Cares te dejará sin aliento. El terreno es llano y seguro, pero carece de sombras, por lo que el agua y la protección solar son obligatorias en los meses cálidos.
2. El encanto alpino de los Lagos de Covadonga (Asturias)
Para quienes buscan una experiencia de alta montaña sin asumir desniveles extremos, el entorno del lago Enol y el lago Ercina ofrece una de las estampas más bellas de los Picos de Europa.
Esta ruta circular de unos 7 kilómetros discurre entre praderas verdes donde pastan vacas en total libertad. El punto de partida se sitúa en el aparcamiento de Buferrera, muy cerca de las antiguas minas de mercurio y hierro.
El sendero es de dificultad baja a media y permite asomarse al mirador de Entrecamos para contemplar la inmensidad del valle. (Un consejo de amiga: madruga para ver el reflejo de las cumbres sobre el agua antes de que llegue la bruma).
3. El ascenso vertical al Naranjo de Bulnes o Picu Urriellu (Asturias)
El Naranjo de Bulnes es el tótem indiscutible del alpinismo español con sus 2.519 metros de altitud y una cara oeste que desafía la gravedad. Su conquista requiere experiencia técnica avanzada, pero acercarse a su base es apto para senderistas entrenados.
La ruta clásica parte desde el pueblo de Sotres o desde Pandébano, ascendiendo paulatinamente hasta la Vega de Urriellu. Son unos 6 kilómetros de subida constante que suman un desnivel respetable de más de 900 metros positivos.
El esfuerzo se ve recompensado al llegar al refugio situado a los pies de la torre gris, donde la mole de piedra cambia de color según incide la luz del atardecer.
4. Los Puertos de Áliva desde Fuente Dé (Cantabria)
Esta opción permite disfrutar de los paisajes de alta montaña ahorrando gran parte de la fatiga inicial gracias al famoso teleférico de Fuente Dé, que salva un desnivel de 753 metros en apenas cuatro minutos.
Una vez arriba, en el Cable, comienza un descenso cómodo de unas 14 kilómetros (ocho si decides atajar) que serpentea por los Puertos de Áliva hasta la localidad cántabra de Espinama.
El camino discurre por pastos alpinos, bosques de hayas y desfiladeros formados por el río Deva. Es una de las alternativas más gratificantes para familias o senderistas que prefieren caminar cuesta abajo contemplando macizos imponentes.
5. El corazón leonés: Ruta circular de Cabañes de Valdeón (León)
El valle de Valdeón es la cara más escondida, verde y silenciosa del parque. La ruta circular que parte de este entorno permite adentrarse en los bosques de hoja caduca y antiguos caminos de comunicación entre puertos.
Con una distancia estimada de 10 kilómetros y dificultad moderada, el itinerario cruza praderías de siega y muestra la arquitectura tradicional de los pueblos de montaña con sus casas de piedra y tejados de teja árabe.
El silencio absoluto solo se rompe por el sonido de las esquilas del ganado y el fluir constante de los arroyos de deshielo que bajan directos desde las cumbres calcáreas.
6. El Desfiladero de La Hermida y el Circo de Ándara (Cantabria)
Situado en el macizo oriental, el área de Ándara ofrece un paisaje de aspecto casi lunar debido a la antigua actividad minera de la zona. La ruta que asciende desde Bejes hasta las inmediaciones del antiguo poblado minero sorprende por su singularidad.
El recorrido supera los 9 kilómetros con desniveles exigentes, pero el premio final son las panorámicas abiertas hacia las gargantas y canales más profundos de Cantabria.
Es una alternativa perfecta si buscas huir de las masificaciones estivales y prefieres senderos donde la roca caliza y el viento dictan el ritmo de la marcha.
7. Senda de la Reina y Cangas de Onís (Asturias)
Una opción corta pero cargada de historia y simbolismo que transcurre muy cerca de Cangas de Onís. La Senda de la Reina ofrece un paseo sombrío y fresco a través de antiguos bosques atlánticos.
Con una longitud cercana a los 7 kilómetros, este trazado se adapta perfectamente a una jornada de transición o para días en los que el tiempo en la cordillera es cambiante.
El entorno está bañado por riachuelos cristalinos y una vegetación exuberante donde abunda el helecho, el roble y el haya centenaria.
Apunta este tip de experta: El tiempo en los Picos de Europa cambia en cuestión de minutos. Lleva siempre una chaqueta impermeable cortavientos en la mochila, calzado de caña media con buena suela y al menos un litro y medio de agua por persona, ya que las fuentes naturales en altura son escasas.
Las mejores rutas picos de europa en TikTok
Si quieres ver cómo se siente caminar entre estos colosos de piedra en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:
Planificar una escapada a este rincón del norte exige respeto por el medio natural y ganas de perderse sin prisa entre cumbres milenarias.
¿Con cuál de estas rutas vas a estrenar tus botas en tu próxima visita?





