Llanes se descubre despacio. Entre el Cantábrico y los Picos de Europa, la villa asturiana guarda un casco antiguo pequeño, de calles empedradas y casonas de piedra, que todavía conserva buena parte de su muralla medieval. Basta cruzar una de sus puertas para notar que el ruido del paseo marítimo se queda fuera.
El casco antiguo de Llanes es Conjunto Histórico, declarado Bien de Interés Cultural en 1971. Su trazado nació en la Edad Media, cuando la villa recibió fuero de los reyes de Castilla, y creció después con iglesias góticas, palacios barrocos y casas de comerciantes. Cada época ha dejado su capa, y todas caben en un paseo corto.
Te propongo una ruta lineal, de la muralla al mar, con diez paradas. (Si puedes, ve a primera hora: las callejas se recorren mejor sin multitud, y la luz entra de lado sobre la piedra.)
1. El Torreón y la muralla
Empieza por los restos del recinto amurallado. La obra se inició con Alfonso X y se dio por terminada en el siglo XV. El Torreón, una torre circular defensiva del siglo XIII, es el elemento más reconocible del lienzo. Fíjate en el grosor de los muros: aquí la villa se defendía de verdad.
2. Plaza de Santa Ana y la puerta de San Nicolás
Es la plaza central del casco antiguo. En ella se reúnen la capilla que le da nombre, la casa de la Ballena, la puerta de San Nicolás y un tramo de muralla. Sirve de orientación: desde aquí salen casi todas las calles que vas a pisar.
3. Capilla de Santa Ana
Pequeña, del siglo XV, está dedicada a Santa Ana, San Telmo y San Nicolás. Detente en su exterior más que en su interior: lo valioso es cómo se encaja entre las casas de la plaza.
4. Basílica de Santa María del Concejo
Es la iglesia principal de la villa. Combina una portada románica con un interior gótico, y su origen se sitúa en el siglo XII. Su patrona, Nuestra Señora del Concejo, se celebra el 15 de agosto. Consulta el horario de visita antes de ir, porque depende de los cultos.
5. Casa de Juan Pariente
Se la considera la casa más antigua de Llanes y está en la plaza mayor. Es un buen ejemplo de arquitectura civil de la villa, de las que el tiempo ha respetado. Mírala con calma antes de seguir.
6. Palacio de Gastañaga
También conocido como palacio de San Nicolás, fue la casa señorial de los Rivero y se alza en la calle Mayor. Es un recordatorio de que Llanes tuvo familias con peso político y económico. Basta con recorrer la fachada con la vista.
7. Palacio de Posada Herrera
Levantado entre los siglos XVII y XVIII, fue la casa natal de José de Posada Herrera, político nacido en la villa. Conserva el carácter de casona hidalga asturiana, sobria y de piedra.
8. Palacio de los Duques de Estrada
Es un palacio barroco del siglo XVII, con dos torres cuadradas en los extremos de la fachada. Está en ruinas desde el incendio de 1809, cuando las tropas francesas quemaron el palacio y su archivo. Aun así, destaca su pórtico oriental.
9. El puerto y los Cubos de la Memoria
El puerto sigue siendo pesquero. Una placa recuerda a los 65 marineros de la villa que embarcaron en cuatro galeras para la Armada Invencible, en julio de 1588. En los bloques de hormigón del dique están los Cubos de la Memoria, obra del pintor Agustín Ibarrola. La idea suscitó debate entre los vecinos, y eso también forma parte de la historia del lugar.
10. Paseo de San Pedro
Se construyó en 1847 sobre el acantilado. Junto a él están la playa de El Sablón y restos del castillo. Es el mejor final posible: el mar de frente después de tanta piedra.
Cómo recorrer el casco antiguo de Llanes
El casco es compacto, así que lo natural es hacerlo a pie, con calzado cómodo para el empedrado. Calcula una mañana si quieres entrar en las iglesias y asomarte al puerto, sin prisas.
Consejo: evita las horas centrales de los fines de semana de verano y los puentes. Fuera de temporada alta el casco gana en calma y tú lo disfrutas más (y los vecinos, también).
Si te sobra tiempo, añade tres detalles que no entran en la lista numerada. La capilla de la Magdalena es un templo del siglo XIII reformado en varias ocasiones. La casa del Cercáu fue fundada por el obispo Pedro de Junco Posada en 1597. Y el casino, obra de Juan Álvarez Mendoza de principios del siglo XX, queda fuera de las murallas y marca la ampliación de la villa. Verlos cierra el relato histórico: de la Edad Media al siglo XX en pocas calles.
Para alojarte, lo más cómodo es buscar dentro del propio casco o en sus alrededores inmediatos, donde puedes dejar el coche y moverte a pie. Si llegas en coche, aparca fuera del centro y entra caminando. En los días de lluvia, que en esta parte del Cantábrico no son pocos, lleva impermeable y deja el puerto y el paseo para el rato en que escampe.
Si la villa te gusta, guarda esta guía para tu próxima escapada a Asturias. ¿Con qué parada empezarías tú, con la muralla o con el puerto?




