Ribadesella se cuenta desde el agua. El Sella llega al mar junto a la villa, y la villa se organiza entre el puerto, las plazas con palacios y la playa de Santa Marina con sus casas de indianos. Es una villa asturiana que se recorre a pie con calma.
El casco antiguo de Ribadesella guarda un palacio plateresco del siglo XVI, una plaza de origen renacentista y una ermita que los marineros levantaron para pedir protección en el puerto. Alrededor, el ensanche del siglo XX y los chalés de quienes volvieron de América completan una imagen muy reconocible.
Te propongo diez paradas, de la ría al corazón de la villa. La mayoría están a poca distancia unas de otras y se enlazan con facilidad paseando.
1. El puente sobre el Sella
Un puente de madera de 1865 se sustituyó en 1898 por uno de hierro proyectado por José Eugenio Ribera. La Guerra Civil lo destruyó en 1937 y se reconstruyó en hormigón en 1940. Cruzarlo da la mejor perspectiva de la ría.
2. Paseo de la Princesa Letizia
Recorre el frente marítimo desde el puente hasta la lonja del pescado. Es un paseo llano para entender el puerto, que sigue ligado a la vida de la villa.
3. Ruta del Puerto
En el paseo de la Grúa hay seis paneles de Antonio Mingote que repasan la historia de Ribadesella. Detenerse a leerlos ayuda a entender lo que verás después.
4. Plaza de la Reina María Cristina y palacio Prieto-Cutre
La plaza es de origen renacentista. En ella está el palacio Prieto-Cutre, hoy ayuntamiento, del siglo XVI. Su fachada es de estilo plateresco, excelente y sobria. El edificio está en reforma y conserva sobre todo la fachada.
5. Palacio Prieto-Collado
Hoy es la oficina de correos. Pasa a verlo después del palacio Prieto-Cutre y compara ambos edificios.
6. Casa del Escudo
Aquí nació el pintor Darío de Regoyos. Merece la pena detenerse a mirar el escudo de la fachada, que da nombre a la casa.
7. Ermita de Nuestra Señora de la Guía
Está en el monte Corberu. Su recinto se fortificó en el siglo XVI para defender el puerto, y la capilla es de esa misma época, de estilo protorrenacentista. La levantó el gremio de mareantes.## 8. Iglesia de Santa María Magdalena
Se construyó en 1936 y es el edificio religioso más reciente de la villa. Tiene frescos de los hermanos Uría-Aza y un altar de piedra tallada. Consulta el horario antes de ir.
9. Plaza Nueva y Gran Vía de Agustín Argüelles
Plaza Nueva es el centro del ensanche, entre la Gran Vía y la calle del Comercio. En esta zona conviven arquitectura modernista, ecléctica y tradicional.
10. Paseo de la playa de Santa Marina
Está flanqueado por mansiones y chalés que construyeron los indianos, sobre todo a principios del siglo XX. Entre ellos, el chalet de la Gaviota mezcla elementos decorativos alsacianos y marineros. Es un buen paseo para acabar al atardecer.
Consejo: si te sobra tiempo, la cueva de Tito Bustillo, con arte rupestre magdaleniense y declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, queda fuera del casco antiguo. Informa de las condiciones de visita antes.
Cómo recorrer el casco antiguo de Ribadesella
Todo se hace a pie. Empieza por el puente y sigue por el puerto antes de entrar en la plaza. Después sube a la ermita o baja a Santa Marina según la luz.
Fuera de los meses de más afluencia se camina con más calma y se aparca mejor. En un día gris, los paseos junto a la ría también funcionan.
Si pasas la noche aquí, alojarte cerca del casco o de la playa te permite dejar el coche. Evita llegar con prisa: Ribadesella se disfruta con tiempo y sin horario.
Para planificar el día, divídelo en dos partes. La primera, más histórica, reúne el puente, el puerto, las plazas y los palacios. La segunda es más relajada: la ermita, la iglesia moderna y el paseo de Santa Marina, que se disfruta sin mirar el reloj.
Si viajas con niños, los paseos junto a la ría y la playa son los que mejor funcionan, y los paneles de Mingote sirven para contarles la historia con dibujos. Si prefieres evitar multitudes, camina a primera hora y deja las zonas de playa para cuando baje el sol.
Quien viaje sin coche encontrará la mayor parte del recorrido accesible a pie. Si llegas en coche, aparca pronto y no lo muevas durante el paseo.
Un detalle que ayuda a leer el casco: fíjate en la mezcla de épocas. El palacio del siglo XVI, el puente reconstruido tras la guerra, la iglesia de 1936 y los chalés de indianos forman una crónica de cinco siglos en un espacio muy pequeño.
Si te sobra tiempo, vuelve a una de las paradas con otra luz. El puente y el paseo de la Princesa Letizia cambian mucho entre la mañana y el atardecer, y las casas de indianos de Santa Marina se aprecian mejor sin prisa, fijándote en las balaustradas, las torres y los jardines. Lleva siempre algo de abrigo y un impermeable ligero: en la costa asturiana el tiempo cambia deprisa.
Respeta siempre las propiedades privadas de los chalés y no te asomes a los jardines. Y si coincides con alguna fiesta local, pregunta en la oficina de turismo cómo afecta al paseo antes de salir.
Con diez paradas ya tienes la villa más reconocible. ¿Te quedas con la ermita sobre el puerto o con el paseo de los indianos?




