El corazón de la Galicia interior guarda un secreto esculpido en piedra y moldeado por el curso de los ríos Miño y Sil. Buscar los pueblos bonitos cerca de Monforte de Lemos es la excusa perfecta para adentrarse en la Ribeira Sacra, un territorio donde las viñas desafían a la gravedad en laderas imposibles y la niebla matutina envuelve monasterios milenarios.
Tomando la capital de la comarca de Lemos como punto de partida, las carreteras secundarias se convierten en miradores continuos. A pocos minutos del icónico Colegio de Nuestra Señora de la Antigua o del Torreón del Homenaje, el paisaje se transforma en una sucesión de aldeas medievales, embarcaderos fluviales y plazas donde el tiempo parece haberse detenido.
Si quieres trazar una ruta inolvidable por el sur de Lugo y el norte de Ourense, toma nota. Estos rincones con encanto te conquistarán desde la primera parada.
1. Castro Caldelas: el baluarte sobre el valle del Sil
Cruzando el límite provincial hacia Ourense a solo 30 kilómetros de Monforte, Castro Caldelas se alza majestuoso sobre una colina que domina la ribera del río Edo. Catalogado como uno de los pueblos más bonitos de España, su casco histórico empedrado es un laberinto de arquitectura popular de montaña.
En lo más alto corona la villa el Castillo de los Condes de Lemos, una fortaleza del siglo XIV en perfecto estado de conservación desde cuyas almenas se obtienen vistas de 360 grados sobre los bosques de robles y castaños. Sus fachadas lucen escudos hidalgos tallados en granito y galerías blancas tradicionales.
Tip viajero: Antes de marcharte, haz una parada en cualquier panadería local para probar la bica mantecada, un bizcocho tradicional elaborado con mantequilla cocida que es pura gloria.
2. Belesar: la postal viva de la viticultura heroica
Ubicado a unos 18 kilómetros de Monforte, en el límite entre los municipios de O Saviñao y Chantada, Belesar ofrece una de las estampas más fotografiadas de todo el río Miño. Esta diminuta aldea se encaja en el fondo del valle, rodeada de bancales escalonados o patamares donde se cultiva la uva mencía.
El pueblo es atravesado por el trazado del Camino de Invierno a Santiago y cuenta con un pintoresco embarcadero rodeado de cerezos que florecen de forma espectacular durante la primavera. Sus casas de piedra parecen tocar el agua cuando el embalse de Os Peares alcanza su máximo nivel.
3. Chantada: cuna del románico y el vino riberao
A poco más de 25 minutos por la carretera CG-2.1 se halla Chantada, una de las villas señoriales de mayor peso histórico de la comarca. Su casco antiguo destaca por las calles porticadas como la Rúa do Comercio, diseñadas para proteger a los caminantes de la lluvia gallega.
Pasear por la ribera del río Asma a través del paseo fluvial conduce al visitante hasta antiguos molinos de agua restaurados. Asimismo, el municipio actúa como epicentro de la subzona vitivinícola del Miño, acogiendo algunas de las bodegas más premiadas de la Denominación de Origen Ribeira Sacra.
(Y sí, degustar una copa de vino tinto acompañado de queso de tetilla local en sus terrazas bajo los soportales merece absolutamente cada minuto de la escapada).
4. Os Peares: el abrazo de tres ríos y dos provincias
Ubicado a 35 kilómetros al sudoeste, Os Peares es una curiosidad geográfica única en la península ibérica. En este punto convergen los ríos Sil, Búbal y Miño, dividiendo el casco urbano entre dos provincias (Lugo y Ourense) y cuatro municipios diferentes.
El entramado urbano se une mediante varios puentes de hierro y piedra, entre los que destaca el puente diseñado a principios del siglo XX atribuido a la escuela de Gustave Eiffel. El reflejo de las casitas multicolores sobre la lámina de agua crea un paisaje acuático lleno de tranquilidad.
Dato práctico: Para apreciar la confluencia exacta de las aguas, sube hasta la Pasarela sobre el río Búbal; es el mejor mirador para tomar fotografías limpias del valle.
El destino en TikTok
Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:
5. Sober: artesanía milenaria y miradores al abismo
A tan solo 10 kilómetros del casco urbano monfortino se despliega el municipio de Sober, considerado la capital del cañón del Sil en su margen lucense. Aunque su población se organiza en pequeños núcleos dispersos, destaca la parroquia de Gundivós, famosa en toda Galicia por su alfarería negra tradicional.
El Centro Focal de la Alfarería de Gundivós permite observar la técnica ancestral del modelado a mano y el curado de las piezas con resina de pino. Desde el término municipal de Sober parten los accesos hacia los miradores más impactantes de la región, como los Balcones de Madrid o el mirador de Cadequentados.
6. Portomarín: la villa rescatada de las aguas del Miño
A unos 38 kilómetros en dirección norte se encuentra Portomarín, una parada icónica para los peregrinos que recorren el Camino Francés. El pueblo actual es el resultado de una impresionante hazaña urbanística: en 1962 fue trasladado piedra a piedra a la ladera del monte del Cristo tras la construcción del embalse de Belesar.
Su monumento señera es la fortaleza-iglesia de San Juan (o San Nicolás), un edificio del siglo XII levantado por la Orden de San Juan de Jerusalén cuyos sillares aún conservan los números marcados para su reconstrucción. En épocas de sequía, cuando el nivel del embalse baja, emergen las ruinas del antiguo puente medieval y el viejo pueblo anegado.
7. Ferreira de Pantón: paz monástica entre viñedos
A solo 12 minutos en coche hacia el oeste de Monforte de Lemos se sitúa Ferreira de Pantón, el centro administrativo del municipio de Pantón. Este valle resguardado destaca por su microclima suave y un entorno salpicado de pazos e iglesias románicas.
El gran atractivo patrimonial de la localidad es el Monasterio de las Madres Bernardas (Santa María de Ferreira), el único cenobio femenino de la Ribeira Sacra que ha mantenido la vida monástica de forma ininterrumpida desde el siglo XII. Las monjas elaboran y venden repostería artesanal directamente al visitante a través de la torno tradicional.
Aviso útil: Si visitas Ferreira de Pantón, acércate al vecino Castillo de Maside, una de las pocas fortificaciones puramente feudales que se conservan intactas en el interior de Lugo.
8. Cristosende: balcones artesanos sobre el cauce del Sil
Encaramado en las laderas que descienden hacia el cañón del Sil en la vertiente orensana, a 32 kilómetros de Monforte, se oculta la pequeña aldea de Cristosende. Sus viviendas de mampostería de granito y tejados de pizarra están completamente integradas en el relieve del cañón.
El núcleo es famoso por alojar talleres de artesanía textil tradicional en madera de castaño y por sus miradores naturales sobre el embalse de Santo Estevo. Es una parada estratégica para quienes buscan la serenidad absoluta y vistas directas hacia los viñedos verticales de la subzona de Amandi.
¿Por cuál de estas aldeas de la Galicia interior vas a iniciar tu ruta?







