Dejar atrás la llanada alavesa y adentrarse en los valles circundantes es descubrir un mapa repleto de contrastes sorpresivos. Buscar los pueblos bonitos cerca de Vitoria-Gasteiz es la excusa perfecta para combinar murallas medievales, dehesas a los pies del monte Gorbea y mares de viñedos que cambian de color con cada estación.
A menos de una hora de la capital vasca, las distancias se acortan y el ritmo se pausa. Encontrarás desde una villa levantada sobre miles de años de extracción salina hasta núcleos fortificados que parecen detenidos en las guerras de bandos del siglo XIV.
Si quieres organizar una ruta de fin de semana o una escapada de un día, toma nota. Estos rincones con alma te conquistarán desde el primer vistazo.
1. Laguardia: el baluarte medieval de la Rioja Alavesa
Ubicada a unos 45 minutos al sur de la capital, Laguardia es una de las joyas indiscutibles del patrimonio vasco. Alzada sobre un cerro dominado por la sierra de Cantabria, conserva un recinto amurallado del siglo XIII que resguarda un casco histórico completamente peatonal.
Bajo sus calles empedradas se oculta una red de más de 300 bodegas subterráneas o calados. En la superficie, no te pierdas la pórtico policromado de la Iglesia de Santa María de los Reyes, una obra cumbre del gótico que conserva su pintura original del siglo XVII en un estado impecable.
Tip viajero: Reserva con antelación la visita guiada al pórtico de Santa María; el espectáculo de luz que explica su restauración es uno de los mejores de todo el País Vasco.
2. Salinas de Añana: arquitectura salina milenaria
A solo 30 kilómetros al oeste de Vitoria-Gasteiz se encuentra Salinas de Añana, un lugar donde la historia se ha moldeado con agua y sal desde hace más de 7.000 años. Su famoso Valle Salado impresiona por su entramado de miles de plataformas de madera y piedra erigidas sobre la ladera de la montaña.
Pasear por este paisaje cultural permite comprender el proceso artesanal de evaporación de las salmueras que brotan de sus manantiales naturales. El casco urbano del pueblo acompaña con caserones hidalgos y las ruinas del antiguo convento fortificado de San Juan de Acre.
3. Labraza: la fortaleza más pequeña y secreta
En los límites orientales de la comarca, a 55 kilómetros de la capital, se oculta Labraza. Esta diminuta villa fortificada ostenta el título de ser la población amurallada más pequeña de todo el País Vasco y una de las mejor conservadas de Europa.
Sus murallas integran las propias viviendas en la estructura defensiva, con torres de flanqueo convertidas en balconcillos familiares. Caminar por su callejero silencioso es viajar directamente al año 1196, fecha en la que el rey Sancho VII el Fuerte le otorgó su fuero de villa.
(Y sí, la sensación de estar en un lugar que casi ningún turista masivo conoce añade un encanto de descubrimiento impagable).
4. Murguía: la puerta de entrada al Parque Natural de Gorbeia
Rumbo al norte, a apenas 18 kilómetros de la capital por la autovía A-68, se sitúa Murguía, la capital del municipio de Zuya. Este enclave destaca por su arquitectura tradicional vasca, con majestuosos caseríos de piedra y casonas de indiano rodeadas de prados infinitos.
La localidad actúa como base de operaciones idónea para adentrarse en los hayedos del Parque Natural de Gorbeia y ascender hacia el emblemático pico de la Cruz. Además, su casco urbano alberga el singular Museo de la Miel, dedicado a la tradición apícola de la zona.
Dato práctico: Desde el centro de Murguía parte la carretera que sube hasta el santuario de la Virgen de Oro, un mirador colgado sobre los roquedos con vistas panorámicas de toda la Llanada Alavesa.
El destino en TikTok
Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:
5. Elciego: vanguardia enológica entre callejuelas de piedra
En el corazón de la Rioja Alavesa, a 48 kilómetros de Vitoria, Elciego ofrece un contraste arquitectónico fascinante. El trazado tradicional de la villa, centrado en la imponente Iglesia de San Andrés del siglo XVI, convive con las formas onduladas y titanio de la bodega Marqués de Riscal, diseñada por Frank Gehry.
Pasear por la Plaza Mayor y perderse por los cantones del casco histórico permite apreciar escudos nobiliarios labrados en piedra arenisca. Las terrazas de sus bares son el lugar perfecto para catar un vino crianzas de la zona acompañado de un pintxo de calidad local.
6. Agurain / Salvatierra: historia viva en el Camino de Santiago
A 25 kilómetros hacia el este por la A-1 se halla Salvatierra, una histórica villa amurallada que formó parte fundamental del trazado interior del Camino de Santiago. Su casco histórico se vertebra en torno a tres calles paralelas que conservan casas solariegas y portales fortificados.
Entre sus monumentos destacan la Iglesia de San Juan Bautista y la Iglesia de Santa María, ambas concebidas como templos defensivos. La Casa de los Gaxteatu y el Olza muestran la riqueza señorial que acumuló esta plaza fuerte durante la Edad Moderna.
7. Orduña: la única ciudad de Vizcaya abrazada por Álava
Aunque pertenece administrativamente a la provincia vecina de Vizcaya, Orduña se encuentra encajada geográficamente en territorio alavés, a unos 40 kilómetros de Vitoria. Ostenta el título histórico de ciudad desde 1467 y destaca por su imponente Plaza de los Fueros, la más grande de todo el País Vasco.
El centro urbano presume de un santuario neoclásico, el de Nuestra Señora de la Antigua, y del antiguo palacio aduanero del siglo XVIII. Muy cerca se encuentra el espectacular salto del del río Nervión, un salto de agua de más de 220 metros de caída libre en el cañón de Delika.
Aviso útil: Si visitas el Salto del Nervión desde Orduña en época de lluvias o deshielo, lleva calzado con buen agarre; las pasarelas del mirador pueden estar resbaladizas por la humedad de la bruma.
8. Quejana: la cuna señorial del linaje de los Ayala
Completando la ruta por los pueblos bonitos cerca de Vitoria, a 50 kilómetros en el pintoresco Valle de Ayala, se ubica el conjunto monumental de Quejana. Este pequeño núcleo conserva el palacio-fortaleza y el convento de las Madres Dominicas fundado en el siglo XIV por la familia Ayala.
El Torreón de la Virgen del Cabello alberga los sepulcros alabastrinos del Canciller Pedro López de Ayala y su esposa Leonor de Guzmán, considerados joyas de la escultura gótica peninsular. Es un remanso de paz absoluta rodeado de bosques de robles y praderías verdecidas.
¿Por cuál de estas villas vas a comenzar tu ruta por los valles alaveses?







