lunes, 24 de agosto 2026 Crónicas de viaje

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24 de agosto de 2026, 00:56

Escapadas

Qué ver en Murcia: la guía definitiva para descubrir la ciudad del barroco y el tapeo bajo el sol

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Murcia
Murcia

Si crees que Murcia es solo una parada de camino a la costa, prepárate para que tus prejuicios salten por los aires. Murcia es una ciudad de contrastes: es señorial y barroca, pero también vibrante, joven y con una de las mejores culturas de calle de toda España.

En este 2026, la capital del Segura se ha consolidado como el destino perfecto para quienes buscan sol, buen comer y un patrimonio que sorprende por su ambición. Buscar qué ver en Murcia es adentrarse en un laberinto de plazas llenas de flores, fachadas que parecen encaje de piedra y una huerta que sigue dictando lo que se sirve en la mesa.

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Aquí la vida se hace en la calle, con una marinera en una mano y una Estrella de Levante en la otra. Vamos a recorrer la ciudad desde su catedral récord hasta sus rincones más bohemios. ¡Acho, prepárate!

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La Catedral de Murcia: Un espectáculo barroco

Es el icono indiscutible. La Catedral de Santa María es una de las joyas del barroco español, aunque su interior sea un catálogo de estilos que van desde el gótico hasta el renacimiento. Su fachada principal, en la Plaza del Cardenal Belluga, es sencillamente hipnótica.

Pero el dato que te va a dejar fría es su campanario: con 93 metros, es el segundo más alto de España, solo por detrás de la Giralda de Sevilla. Subir a la torre es obligatorio; las vistas de la ciudad y de la vega del Segura son la mejor forma de situarte.

TIP SECRETO: Rodea la catedral para ver la Cadena de Piedra de la Capilla de los Vélez. Dice la leyenda que el escultor la hizo tan perfecta que le cortaron las manos para que no pudiera repetirla. Misterio murciano en estado puro.

El Real Casino de Murcia: Lujo de otro siglo

Ubicado en la Calle Trapería, el Real Casino es, probablemente, el edificio civil más bonito de la ciudad. No es un lugar de juego, sino un club social que parece un palacio de las mil y una noches.

Su patio árabe, decorado con miles de láminas de pan de oro, te hará creer que has viajado a la Alhambra. No te pierdas la biblioteca inglesa con su altillo de madera ni el salón de baile neobarroco, donde las lámparas de cristal de Murano te harán sentir en una película de época. Es el sitio más instagrameable de Murcia, avisada quedas.

Plaza de las Flores: El epicentro del «tardeo»

Si buscas qué ver en Murcia para entender a los murcianos, tienes que ir a la Plaza de las Flores. Es un espacio lleno de color, puestos de flores y, sobre todo, terrazas.

Es el lugar sagrado del tapeo. Tienes que pedir una marinera (ensaladilla sobre una rosquilla con una anchoa encima) o un «matrimonio». El ambiente aquí, especialmente los sábados a mediodía, es de los que te recargan las pilas para toda la semana.

Museo Salzillo: El genio de la madera

Murcia no se entiende sin Francisco Salzillo, el escultor barroco que dio vida a los pasos de Semana Santa más famosos de España. El Museo Salzillo alberga sus obras maestras, pero la joya de la corona es su Belén.

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Son más de 500 piezas que retratan la Murcia del siglo XVIII con un detalle obsesivo. No hace falta ser religioso para apreciar la delicadeza de las caras y el movimiento de las telas; es arte con mayúsculas en un entorno que invita al silencio.

Museo de Santa Clara: El oasis andalusí

En pleno centro, en la Avenida Alfonso X el Sabio, se esconde el Monasterio de Santa Clara la Real. Es un lugar único porque fue un palacio árabe (alcázar) antes que convento.

Dentro puedes ver los restos de una de las albercas árabes más antiguas de España y caminar por un claustro que conserva esa paz de jardín andalusí. Es el recordatorio perfecto de que Murcia fue una de las ciudades más importantes de Al-Ándalus.

El Río Segura y el Puente Viejo

El río es el alma de la ciudad. El Puente Viejo (o de los Peligros) es el más antiguo y conecta el centro con el popular Barrio del Carmen. Fíjate en la hornacina de la Virgen de los Peligros al cruzar; los murcianos todavía se santiguan al pasar para pedir protección contra las riadas.

Cerca de allí, la Pasarela de Manterola ofrece un contrapunto moderno y vanguardista, ideal para dar un paseo al atardecer cuando la iluminación de la ciudad se refleja en el agua.

EL CONSEJO DE INÉS: Si tienes tiempo, sube al Santuario de la Fuensanta. Está a las afueras, en el monte, y es donde vive la patrona de la ciudad. Las vistas de «la ciudad que nadie mira» desde allí arriba te harán entender por qué nos gusta tanto esta tierra.

Gastronomía: Murcia, la Huerta de Europa

Comer en Murcia es un deporte nacional. Además de las tapas de la Plaza de las Flores, tienes que pasarte por el Mercado de Verónicas para ver el producto real de la huerta.

Prueba el zarangollo (revuelto de calabacín y cebolla), el pastel de carne (una delicia de hojaldre rellena de carne, huevo y chorizo) y, de postre, el paparajote. Pero cuidado: la hoja de limonero que va dentro no se come, ¡es solo para dar sabor! Si te la comes, habrás caído en la novatada clásica.

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¿Por qué visitar Murcia?

Porque es una ciudad que todavía se siente de verdad. En 2026, Murcia ha apostado por la peatonalización y el arte urbano (busca los murales de Kobra y Lula Goce), convirtiendo su centro histórico en un museo al aire libre.

Es el destino para quienes quieren huir de las colas, comer como reyes a precios razonables y disfrutar de ese caos amable que solo el Mediterráneo sabe gestionar. Murcia te espera con su catedral, su huerta y, sobre todo, su alegría.

¿Empezamos con una marinera en las Flores o subimos directas al campanario? (Nosotras ya estamos pidiendo el pastel de carne en Verónicas).

¡Nos vemos en Murcia!

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