El aroma a sidra escanciada se funde con el olor a salitre en cuanto pones un pie en las empedradas callejuelas de Tazones. Encajonada entre dos acantilados que se abren de golpe al mar Cantábrico, esta diminuta villa marinera del concejo de Villaviciosa presume de ser uno de los pueblos más bonitos de España y un rincón donde la historia y la tradición marinera se respiran en cada esquina.

Si te preguntas qué ver en Tazones para exprimir una escapada perfecta por la Costa Verde asturiana, estás a punto de descubrir un lugar único. Aquí desembarcó un joven Carlos V en 1517 para tomar posesión de la corona española, y sus huellas —junto con las de los dinosaurios que poblaron estas rocas millones de años antes— siguen muy presentes en su litoral.
Prepara la cámara de fotos y calzado cómodo. Guarda esta guía porque vamos a repasar los rincones clave, los secretos mejor guardados y los datos prácticos indispensables para tu visita.
1. El Puerto de Tazones y sus pintorescas casas de pescadores
El anfiteatro natural que forma el pueblo converge de forma inevitable en su puerto pesquero. Dividido en dos barrios históricos (San Miguel y San Roque), pasear entre sus casas de fachada blanca con corredores de madera pintados en tonos rojos, azules y verdes es la mejor forma de empezar la visita.
Durante la bajamar, las barcas de madera descansan sobre el lecho marino mientras los pescadores locales repasan sus redes a pie de muelle. La estampa de las terrazas a escasos metros del agua convierte al puerto en el centro neurálgico del ambiente local.
2. La Casa de las Conchas: la fachada más fotografiada
En pleno corazón del barrio de San Miguel se encuentra la vivienda más singular y fotografiada de la villa: la Casa de las Conchas. Esta fachada está completamente cubierta por miles de conchas de moluscos marinos de diferentes formas, tamaños y tonalidades.
Fue creada pacientemente durante décadas por un vecino del pueblo, transformando un modesto edificio en una auténtica obra de arte popular. Es una parada obligatoria donde hacer una pausa para observar el nivel de detalle de cada mosaico natural.
3. La ruta de las Huellas de Dinosaurio en el acantilado
Tazones forma parte de la famosa «Costa de los Dinosaurios» de Asturias. A pocos metros del puerto, tomando el sendero que discurre por la base del acantilado hacia la playa durante la marea baja, se pueden observar icnitas (pisadas fosilizadas de dinosaurios) impresas en las rocas compuestas de arenisca.
Destacan varias huellas tridáctilas de bípedos y cuadrúpedos que habitaron esta franja costera durante el periodo Jurásico. Es importante consultar la tabla de mareas antes de aventurarse a buscarlas para poder caminar con total seguridad sobre la plataforma rocosa.
Tip de Lucía: Si quieres ver las huellas con máxima claridad, acude justo al inicio de la bajamar. Trae calzado deportivo con buena suela que no resbale, ya que las verdinas y algas sobre la roca húmeda pueden jugarte una mala pasada.
4. El Faro de Tazones y sus vistas panorámicas del Cantábrico
Situado en la aldea de Villar, a poco más de 1 kilómetro del centro del pueblo por una pista que asciende entre prados verdes, se alza el Faro de Tazones. En funcionamiento desde 1864, es uno de los mejor conservados del litoral asturiano.
Ubicado a 127 metros sobre el nivel del mar en el cabo de Tazones, su recinto ajardinado regala una panorámica impresionante de la franja costera y los acantilados verticales que protegen la bahía. El paseo a pie desde el puerto dura unos 20 minutos de subida constante.
5. El rincón del Desembarco de Carlos V
El 19 de septiembre de 1517, una tormenta desvió la flota del futuro rey Carlos I de España, obligándole a desembarcar por sorpresa en el puerto de Tazones en el que sería su primer contacto con tierras peninsulares.
Este hito histórico se conmemora en las calles con un conjunto de murales cerámicos y placas conmemorativas. Además, cada mes de agosto la localidad rememora este hecho declarando la Fiesta del Desembarco de Carlos V, de Interés Turístico Regional, donde los vecinos se caracterizan con trajes de época.
6. Gastronomía marinera: sidra, centollo y pescados del rula
Comer bien en Tazones no es un complemento del viaje, es una de las razones principales para visitarlo. Los restaurantes que bordean el puerto ofrecen pescado y marisco fresco traído directamente de la lonja (rula) local y de la cercana ría de Villaviciosa.
No puedes marcharte sin probar un buen centollo o buey de mar, unas almejas a la marinera o una parrillada de pescados de roca por un precio medio de 30 a 45 euros por comensal. Todo ello, por supuesto, maridado con sidra asturiana bien escanciada.
7. Playa de Tazones y su playa pedregosa
Junto al dique del puerto se extiende una modesta playa de arena oscura y cantos rodados que cambia radicalmente de aspecto según la marea. Con la marea baja se abre un espacio tranquilo para refrescarse y tomar el sol resguardado del fuerte oleaje por el espigón marítimo.
Es un rincón perfecto para descansar tras la caminata por el casco urbano o simplemente para escuchar el sonido de las piedras rodando con el vaivén de las olas.
8. La Ría de Villaviciosa y su reserva natural
A menos de 10 kilómetros de Tazones se encuentra la desembocadura de la Ría de Villaviciosa, uno de los estuarios de mayor valor biológico de todo el norte peninsular y Reserva Natural Parcial.
Puedes completar tu itinerario recorriendo las pasarelas de madera habilitadas para el avistamiento de aves acuáticas migratorias o acercándote hasta la playa de Rodiles, famosa por sus extensos pinares y sus olas de nivel mundial para el surf.
El destino en TikTok
Si quieres ver cómo se siente el ambiente de esta villa marinera antes de poner en marcha el coche, echa un vistazo a este vídeo:
Información práctica para organizar tu visita
Llegar a Tazones es fácil por carretera. Se sitúa a solo 25 kilómetros de Gijón (unos 25 minutos por la A-8 y la VV-5) y a 45 kilómetros de Oviedo. La carretera de acceso desemboca directamente a la entrada del pueblo.
Dado que el centro histórico es 100% peatonal y sus calles son muy estrechas, no se puede acceder con coche. En la entrada superior de la villa hay habilitado un aparcamiento público gratuito con plazas limitadas. Durante los fines de semana de verano conviene llegar antes de las 11:00 h para encontrar hueco sin complicaciones.
¿Historia imperial o mariscada frente al mar?
La magia de Tazones radica en su escala recogida y en la autenticidad que conserva a pesar de su popularidad. Puedes pasar la mañana buscando rastros de dinosaurios entre las rocas y terminar la tarde saboreando un arroz con bogavante mientras las barcas se mecen en el muelle.
¿Tienes ya el calzado cómodo listo en la mochila o vas a empezar la ruta probando una culina de sidra frente al Cantábrico?






