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23 de agosto de 2026, 23:29

Escapadas

Qué ver en las islas Azores: el último paraíso virgen de Europa donde los volcanes y el océano dictan las normas

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La isla de São Miguel
La isla de São Miguel

Olvida todo lo que crees saber sobre el Caribe o el Mediterráneo. Las islas Azores no son un destino de pulserita y hamaca; son un choque frontal con la naturaleza más salvaje y pura. Este archipiélago portugués, perdido en mitad del Atlántico, es lo más parecido a un Hawái europeo donde el verde esmeralda y el negro volcánico lo dominan todo.

Sin embargo, con nueve islas tan distintas entre sí, saber qué ver en las islas Azores puede ser un auténtico rompecabezas logístico. No se trata solo de elegir una isla, sino de entender qué aventura buscas. *(Sí, nosotros también cometimos el error de querer verlo todo y casi acabamos viviendo en un ferry).* Aquí tienes la guía definitiva para que no te pierdas nada.

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1. São Miguel: La isla de las lagunas infinitas

Es la puerta de entrada y la isla más polifacética. Si buscas paisajes de postal, Sete Cidades es tu primera parada obligatoria. Se trata de un cráter colosal que alberga dos lagunas, una verde y otra azul, que según la leyenda se formaron con las lágrimas de una princesa y un pastor.

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Dato Pro: Si te gusta la fotografía, el mirador de Boca do Inferno ofrece la vista más espectacular (y viral) de toda la isla. Ve temprano para evitar la niebla.

Pero São Miguel es mucho más. Tienes que ir a Furnas para ver cómo la tierra respira a través de fumarolas y probar el famoso cocido que se entierra en el suelo volcánico. Para terminar el día, nada como un baño en la Poça da Dona Beija, unas termas naturales de agua caliente rodeadas de vegetación tropical.

2. Isla de Pico: Escalar el techo de Portugal

La silueta del volcán Pico domina el horizonte del grupo central. Con 2.351 metros, es la cima más alta de Portugal y subirla es un rito de iniciación para cualquier senderista que se precie. La recompensa desde la cumbre (el Piquinho) es ver el resto de las islas flotando sobre un mar de nubes.

Si prefieres algo más relajado, explora sus viñedos Patrimonio de la Humanidad. Son laberintos de piedra volcánica negra que protegen las vides del viento y el salitre, creando un paisaje único en el mundo que se disfruta mejor con una copa de vino local en la mano.

3. Terceira: El corazón histórico y volcánico

En Terceira, la capital Angra do Heroísmo te enamorará con sus calles empedradas y su arquitectura colonial. Pero el verdadero tesoro está bajo tierra: el Algar do Carvão. Es una de las poquísimas chimeneas volcánicas en el mundo que se pueden visitar por dentro. Bajar por su garganta cubierta de musgo hasta una laguna subterránea es lo más parecido a entrar en una novela de Julio Verne.

4. Faial: El puerto de los aventureros

Faial es la isla de los navegantes. Su capital, Horta, tiene el puerto más colorido del mundo porque cada marinero que cruza el Atlántico deja una pintura en el muelle.

Pero lo que realmente tienes que ver es el Volcán de Capelinhos: un paisaje lunar y desolado creado tras una erupción en los años 50 que le ganó terreno al mar. Es un contraste fascinante con el resto del verdor de las Azores.

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5. Flores y Corvo: El fin del mundo conocido

Flores es, para muchos, la isla más bella del archipiélago. Su nombre no es casualidad; está tapizada de flores salvajes y cascadas que caen directamente desde acantilados hacia el océano. El Poço da Alagoinha es su joya: una pared de roca con decenas de caídas de agua que terminan en una laguna mística.

Ojo al clima: En las Azores puedes vivir las cuatro estaciones en diez minutos. El chubasquero no es un accesorio, es una extensión de tu cuerpo.

Desde allí, puedes hacer una escapada a Corvo, la isla más pequeña y aislada, donde apenas unos cientos de personas viven dentro del cráter de un volcán extinguido. La paz allí es algo que ya no existe en el resto de Europa.

¿Por qué visitar las Azores ahora mismo?

A diferencia de otros destinos masificados, las Azores todavía conservan ese aire de territorio inexplorado. Es el lugar perfecto para el avistamiento de ballenas y delfines, con uno de los santuarios más importantes del planeta.

Saber qué ver en las islas Azores es entender que aquí el tiempo lo marca el viento y la marea. Es un destino para reconectar, para mancharse las botas de barro y para recordar que la naturaleza todavía manda. ¿A qué esperas para descubrir el secreto mejor guardado de Portugal?

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