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24 de agosto de 2026, 01:42

Escapadas

Qué ver en Hungría: 10 imprescindibles para un viaje inolvidable

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Hungría
Hungría

Planificar un viaje por el corazón del centro de Europa exige saber exactamente qué ver en Hungría para no quedarse solo con la postal típica de la capital. Este país deslumbra con su elegancia imperial, balnearios de aguas térmicas milenarias y un paisaje salpicado de viñedos y pueblos medievales.

Desde la majestuosidad del Danubio hasta la tranquilidad rural de la Gran Llanura, la geografía húngara guarda sorpresas que van mucho más allá de lo predecible. Cruzar sus fronteras es adentrarse en una cultura viva, vibrante y fascinante.

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A continuación, desgranamos los rincones que marcan la diferencia entre una visita superficial y una auténtica aventura por tierras magiares.

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1. Budapest: la joya del Danubio

La capital húngara es el punto de partida inevitable en cualquier itinerario por Hungría. Dividida por el majestuoso río en dos almas muy distintas —Buda, colinosa y señorial; Pest, llana y efervescente—, la ciudad ofrece un contraste constante que atrapa desde el primer instante.

Camina por el Puente de las Cadenas al atardecer, explora el imponente Parlamento de Budapest (cuya entrada general para ciudadanos de la UE ronda los 13 euros) y piérdete por las empedradas callejuelas del Castillo de Buda. Para cerrar la jornada, nada supera una cerveza artesanal en los legendarios ruin bars del Barrio Judío.

Tip de Lucía: Si quieres evitar colas kilométricas en el Parlamento, reserva tu entrada oficial por internet con al menos tres semanas de antelación. Es imprescindible llevar tu documento de identidad original.

2. El Lago Balatón y la Península de Tihany

Conocido cariñosamente como el «mar húngaro», el lago Balatón es el lago de agua dulce más grande de Europa central. Es el refugio estival predilecto tanto de locales como de viajeros que buscan naturaleza, deportes acuáticos y buen vino.

En su orilla norte se despliega la Península de Tihany, famosa por sus campos de lavanda que florecen en junio y su abadía benedictina fundada en el año 1055. Las vistas del lago desde lo alto del pueblo son sencillamente inolvidables.

3. La Curva del Danubio: Esztergom, Visegrád y Szentendre

A pocos kilómetros al norte de la capital, el río traza un meandro espectacular dibujando uno de los paisajes naturales más hermosos del país. Hacer una excursión por la Curva del Danubio permite conectar tres paradas culturales históricas en un solo día.

En Esztergom te espera la basílica más grande del país; en Visegrád, las ruinas de su ciudadela medieval encaramada en la montaña; y en Szentendre, un pintoresco pueblo de artistas con fachadas barrocas de colores y talleres artesanos.

4. Eger: historia, fortaleza y tintos de leyenda

Situada al norte del país, la ciudad de Eger es famosa por su arquitectura barroca, su imponente castillo medieval y su minarete otomano, el más septentrional de Europa continental. Subir sus 97 escalones estrechos requiere paciencia, pero la panorámica merece la pena.

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A las afueras de la ciudad se encuentra el Valle de las Mujeres Hermosas (Szépasszony-völgy), un complejo de bodegas excavadas en roca volcánica donde se degusta el famoso vino tinto local Egri Bikavér («Sangre de Toro de Eger»).

5. Pécs y las huellas del Imperio Otomano

Ubicada al sur, cerca de la frontera con Croacia, Pécs ostenta un microclima suave y un ambiente universitario relajado. Su principal atractivo reside en el rico patrimonio multicultural que ha acumulado durante milenios.

Aquí se encuentra una necrópolis paleocristiana declarada Patrimonio de la Humanidad y la Mezquita del Pachá Qasim, un templo islámico del siglo XVI convertido posteriormente en iglesia católica que aún conserva su cúpula original.

El destino en TikTok

Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:

@poly.facts

Hungría en 60 segundos 🇭🇺 Castillos, aguas termales y una historia increíble #hungria #budapest #europa #eurotrip #sabiasque #datoscuriosos #paisesdelmundo

♬ original sound – poly.facts

6. El Parque Nacional de Hortobágy y la Puszta

Para conocer la cara más auténtica y salvaje de la geografía húngara hay que adentrarse en la Puszta, la gran llanura estepeña. El Parque Nacional de Hortobágy es la reserva natural protegida más antigua de Hungría.

Este territorio es célebre por sus pozos de palanca tradicionales, el icónico Puente de los Nueve Ojos y las demostraciones de habilidad ecuestre de los csikós, los legendarios vaqueros húngaros que montan a pelo vestidos con ropajes azules tradicionales.

7. Sopron y los bosques de la frontera occidental

Enclavada junto a la frontera con Austria, la histórica villa de Sopron destaca por su casco antiguo impecablemente conservado dentro de antiguas murallas romanas y medievales.

Su símbolo es la Torre del Fuego (Tűztorony), desde donde se vigila la ciudad desde el siglo XIII. Además, la región es la capital indiscutible de la variedad vinícola Kékfrankos, perfecta para amantes del enoturismo.

8. Tokaj: la cuna del vino de los reyes

Al noreste del país se sitúa la región vinícola de Tokaj-Hegyalja, declarada Patrimonio de la Humanidad. Es el hogar del legendario Tokaji Aszú, el vino dulce de podredumbre noble que Luis XIV de Francia bautizó como «vino de reyes, rey de los vinos».

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Pasear entre sus colinas alineadas con viñedos y descender a sus bodegas subterráneas cubiertas de moho negro centenario es una experiencia gastronómica indispensable.

9. Hollókő: un viaje en el tiempo a la tradición Palóc

El pintoresco pueblo de Hollókő es un museo vivo al aire libre. Esta pequeña aldea habitada conserva intacta la arquitectura de madera y adobe previa a la era industrial, así como las tradiciones de la etnia Palóc.

Dominado por las ruinas de un castillo del siglo XIII, recorrer sus dos calles principales flanqueadas por 67 casas protegidas transporta de inmediato a otra época.

10. Balneario de Hévíz: bañarse en un lago térmico natural

Hungría es una potencia termal mundial, pero nada se compara al lago Hévíz. Se trata del lago térmico biológicamente activo más grande del mundo apto para el baño.

Sus aguas minerales se renuevan por completo cada tres días y se mantienen a una temperatura constante de entre 24 °C en invierno y 38 °C en verano. Flotar sobre sus aguas rodeado de nenúfares indios es el broche de oro perfecto para cualquier viaje.

Dato práctico de transporte: La red ferroviaria nacional (MÁV) conecta Budapest con ciudades como Eger, Pécs o Sopron de forma rápida y económica. Comprar los billetes a través de su aplicación oficial ofrece hasta un 10 % de descuento sobre la tarifa en taquilla.

¿Qué rincón de esta tierra de termas, castillos y vinos vas a incluir primero en tu cuaderno de ruta?

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