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24 de agosto de 2026, 01:37

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Qué ver en Zafra: 10 imprescindibles en «Sevilla la Chica»

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Zafra
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Zafra no se revela de golpe; se descubre tras cruzar sus antiguas puertas de piedra, donde el blanco de la cal y el granito de los palacios cuentan la historia de una ciudad que fue cruce de caminos y cuna de mercaderes. Al buscar que ver en Zafra, es fácil entender por qué se la conoce como «Sevilla la Chica».

@teresafurquet

Esto es un día conmigo visitando Extremadura y por supuesto el primer sitio tenía que ser Zafra ❤️ Espero que os guste, lo he hecho con muchísimo cariño. Os dejo recomendaciones y horarios (iré actualizando si algo cambia o se me ha olvidado algo): – Desayunos: El Encinar Huerta Honda – Restaurantes: Arco Bar Monreal La Rebotica Akai Sushi Puerta Grande (las pizzas mis favoritas) Casa Venancio La Abadía (si dispones de coche, está en el pueblo de al lado) – Hoteles: Casa Palacio Conde de la Corte Parador Casa Ernestina Casa Ruy López HORARIOS – Iglesia de la Candelaria: Domingo 19:30-20:00 (media hora antes de la misa de las 20:00) – Museo de la medicina: Martes-domingo 10:00-14:00 – Museo de Santa Clara martes a sábado 10:30–14:00 y 17:00–19:30 y domingo 10:00–14:00 – Casa de Ajimez Temporalmente cerrado por remodelación

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♬ sonido original – Teresa Furquet

Esa mezcla de elegancia señorial, patios con aroma a azahar y una luz que rebota en las fachadas inmaculadas te transporta directamente al corazón de la Baja Extremadura.

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Aquí, el tiempo parece detenerse bajo los soportales de sus plazas, invitándote a dejar el mapa en la mochila y a caminar sin más rumbo que el que marquen tus sentidos.

Explorar este enclave pacense es realizar un viaje por la historia de la Orden de Santiago y el linaje de los Feria. Zafra no es solo un punto de parada en la Vía de la Plata; es un destino con entidad propia, donde la sobriedad extremeña se funde con una alegría casi andaluza en sus terrazas y mercados.

Desde su imponente Alcázar hasta los rincones más humildes de la judería, la ciudad ofrece un equilibrio perfecto entre patrimonio monumental y vida cotidiana. Prepárate para descubrir una urbe que es, ante todo, un refugio de serenidad, un lugar donde cada rincón tiene una anécdota y donde la hospitalidad extremeña se sirve en cada ración de jamón ibérico de la dehesa.

Zafra
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El corazón monumental: plazas y alcázares

El centro histórico de Zafra es un conjunto armonioso donde el poder de los nobles y el bullicio de los comerciantes han convivido durante siglos en apenas unas pocas calles de distancia.

1. Alcázar de los Duques de Feria (Parador de Zafra): Es el edificio más imponente que ver en Zafra. Construido en el siglo XV como residencia señorial, su aspecto exterior de fortaleza militar con nueve torres almenadas contrasta con la delicadeza de su patio central renacentista, diseñado por Juan de Herrera. Hoy alberga el Parador de Turismo, pero puedes entrar a visitar su patio y admirar los artesonados de las zonas comunes. Es un ejemplo magistral de cómo la arquitectura defensiva evolucionó hacia el lujo palaciego.

2. Plaza Grande y Plaza Chica: Son el alma de la ciudad y están unidas por el «Arquillo del Pan». La Plaza Chica es la más antigua, con sus arcos de ladrillo mudéjar y ese aire de zoco medieval que delata su pasado comercial. La Plaza Grande, más espaciosa y señorial, se construyó en el siglo XVI para ampliar el espacio de los mercados. Sentarse bajo sus soportales a media mañana, mientras el sol ilumina las fachadas blancas, es el plan más auténtico que puedes hacer aquí.

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3. Colegiata de la Candelaria: Este templo es una joya del gótico tardío y el renacimiento. Su interior guarda un tesoro artístico incalculable: el retablo mayor, con pinturas de Francisco de Zurbarán realizadas en 1644. Las figuras del maestro extremeño, con su uso magistral de la luz y las sombras, son suficientes para justificar la entrada al templo. Fíjate también en su imponente órgano y en la Capilla de la Valvanera, un ejemplo de la devoción local.

Tip de Lucía: En la Plaza Chica, busca la «vara de medir» esculpida en una de las columnas de los soportales. Era la referencia oficial que usaban los mercaderes medievales para evitar timos en las transacciones de telas. Un detalle pequeño que te conecta con la Zafra de hace quinientos años.

Arquitectura religiosa y rincones de fe

Zafra creció bajo la protección de poderosas familias que llenaron la ciudad de conventos y hospitales, creando un patrimonio religioso de una riqueza sorprendente.

Zafra
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4. Convento de Santa Clara: Fundado por la familia Feria en el siglo XV, este convento de clausura es un remanso de paz. En su interior se encuentra el panteón de los Duques de Feria y una iglesia con una acústica prodigiosa. Su museo ofrece una visión detallada de la vida monástica y conserva piezas de orfebrería y arte sacro de gran valor. (Y sí, si tienes oportunidad, compra los dulces artesanales que elaboran las monjas; el mazapán es de otro mundo).

5. Hospital de Santiago: Fundado en 1438, su fachada es uno de los mejores ejemplos del gótico flamígero de la región. Fue concebido para atender a los pobres y peregrinos que recorrían la Vía de la Plata. Su portada, con el escudo de los Suárez de Figueroa, es una obra de arte en piedra que merece una parada pausada. Hoy sigue funcionando como centro asistencial, manteniendo vivo el propósito original de su fundación hace casi seis siglos.

6. Iglesia de San José: Situada cerca del Alcázar, es una iglesia pequeña pero llena de encanto. Lo más destacado es su vinculación con la comunidad local y la sobriedad de sus líneas, típicas de la arquitectura religiosa de la zona. Es el lugar perfecto para observar cómo el mudéjar se entrelaza con el barroco en los detalles decorativos, creando esa identidad visual única que define a Extremadura.

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Puertas, murallas y barrios con encanto

Zafra estuvo rodeada por una muralla de la que aún se conservan tramos significativos y puertas que hoy sirven de entrada al corazón de «Sevilla la Chica».

7. Puerta del Palacio y Puerta de Jerez: De las ocho puertas que tuvo la ciudad, estas son las más emblemáticas. La Puerta del Palacio está pegada al Alcázar y servía de acceso directo a los señores de la villa. La Puerta de Jerez, por su parte, te da la bienvenida al barrio más popular, con sus calles estrechas y blancas. Pasear entre estas puertas es entender la jerarquía social de la Zafra medieval y renacentista.

8. Calle de Jerez: Es probablemente la calle más fotografiada de Zafra. Es estrecha, zigzagueante y está flanqueada por casas blancas con balcones de forja llenos de flores. Al fondo, la vista de la torre de la iglesia de San José o la de la Candelaria completa una estampa que parece sacada de un cuadro costumbrista. Es el lugar ideal para entender por qué la ciudad recibe su apodo sevillano.

9. El Barrio Judío: Antes de la expulsión de 1492, Zafra tuvo una importante comunidad judía que dejó su huella en el trazado de las calles cercanas a la Plaza Chica. Son callejones que invitan al silencio, con rincones donde la piedra parece guardar secretos. Busca la sinagoga (hoy convertida en otros usos) y déjate llevar por la atmósfera de un barrio que, a pesar de los siglos, conserva un aire diferente al resto de la ciudad.

Dato práctico: Si visitas Zafra a finales de septiembre o principios de octubre, coincidirás con la Feria de San Miguel (Feria Internacional Ganadera). Es una de las más antiguas de España (data de 1453) y transforma la ciudad por completo, atrayendo a miles de personas en una mezcla brutal de negocios, tradición y fiesta.

Naturaleza cercana y experiencias del entorno

Zafra no solo es patrimonio; su ubicación en la comarca de Zafra-Río Bodión la convierte en un punto estratégico para disfrutar de la dehesa extremeña.

Zafra
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10. El Paraje de la Sierra de Castellar: A pocos minutos en coche de la ciudad se encuentra este entorno natural. Es el lugar favorito de los locales para hacer senderismo o simplemente disfrutar de las vistas. Desde lo alto, se domina toda la penillanura extremeña y se puede ver la silueta de Zafra recortada contra el horizonte. Es el contrapunto perfecto al asfalto y la piedra del centro histórico.

11. Ruta por los Pueblos Blancos de Badajoz: Zafra es la base ideal para explorar pueblos cercanos como Llerena, Azuaga o Fuente del Maestre. Cada uno aporta un matiz diferente a la arquitectura mudéjar y señorial de la provincia. Si tienes coche, dedicar un día a recorrer estas carreteras secundarias entre encinas y olivares es una experiencia que te reconcilia con el viaje lento.

12. Gastronomía: El festín del ibérico: No puedes decir que has estado en Zafra sin probar sus productos locales. El jamón de bellota con Denominación de Origen Dehesa de Extremadura es obligatorio. Pero hay más: prueba el bacalao a la dorada (influencia cercana de Portugal), la caldereta de cordero o las migas extremeñas. Para terminar, nada como unos bolluelos o corazones de obispo, dulces que mantienen viva la tradición repostera de la zona.

Consejos finales para tu visita

Zafra se disfruta mejor a pie. El coche es un estorbo en el centro histórico, así que aparca cerca de la Plaza de España y camina. La mejor época para ir es la primavera, cuando las temperaturas son suaves y los patios están en plena floración, o el otoño, coincidiendo con la Feria de San Miguel. Si buscas dormir en un lugar con historia, el Parador es una apuesta segura, pero hay numerosos hoteles boutique y casas rurales en los alrededores que ofrecen una experiencia más íntima.

Zafra es una ciudad que te enseña a mirar los detalles: una moldura, un escudo, el sonido del agua en una fuente o el sabor de un vino de la tierra en la Plaza Grande. Es el lugar donde comprendes que la grandeza de un destino no se mide por su tamaño, sino por la densidad de sus historias y la calidez de su luz. Al final de tu jornada, cuando veas cómo el Alcázar se ilumina y las plazas se llenan de conversaciones tranquilas, entenderás que lo mejor que ver en Zafra es, sencillamente, ese espíritu de «Sevilla la Chica» que te hace sentir en casa desde el primer minuto.

¿Estás listo para dejarte atrapar por el encanto blanco de la perla de Extremadura y descubrir por qué Zafra es un destino que siempre sorprende?

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