Comprender la esencia de la Costa Brava requiere alzar la mirada hacia las colinas del Baix Empordà, donde la piedra caliza, el pinar mediterráneo y el mar han moldeado un paisaje fortificado único.
Si te preguntas qué ver en Begur, debes saber que este municipio no es un simple destino costero, sino una atalaya histórica repleta de torres bajomedievales, casonas coloniales y vestigios de una encarnizada lucha contra la piratería y los vientos tramontanos.
Dominado por las ruinas de su emblemática fortaleza del siglo XI y salpicado por la impronta de los indianos retornado de América en el siglo XIX, este enclave catalán ofrece un equilibrio sugerente entre la arqueología defensiva y la antropología marítima.
Y sí, el ascenso peatonal hacia sus miradores bien merece el esfuerzo en las piernas.
1. Castillo de Begur
Las ruinas consolidadas de esta fortaleza medieval coronan el cerro que articula el casco urbano, funcionando como el principal hito de la arqueología defensiva comarcal.
- Documentado desde el siglo XI bajo el feudo del senescal Arnust de Begur, resistió incursiones feudales y guerras remensas.
- Conservación de la emblemática torre maestra cilíndrica de unos 5 metros de altura, reconstruida tras las destrucciones de las guerras napoleónicas en 1810.
- Ofrece una perspectiva de 360 grados sobre el macizo del Montgrí, las Islas Medas y la abrupta franja litoral.
2. Las Torres de Defensa Antipiratas
Un entramado urbano singular formado por fortificaciones exentas del siglo XVI diseñadas para repeler los ataques del corsario Barbarroja y piratas otomanos.
- Estructuras como la Torre de Sant Ramon o la Torre de Can Pella i Forgas destacan por su fábrica de mampostería y sus aspilleras.
- Construidas por familias acomodadas de la villa entre los años 1500 y 1600 como refugio fortificado de la población civil.
- Conservan restos de matraces de matacán y cornisas destinadas al vertido de aceite hirviendo contra los asaltantes.
3. La Ruta de las Casas Indianas
El casco histórico exhibe la bonanza económica decimonónica traída por los begurenses emigrados a Cuba que regresaron con fortunas coloniales.
- Destacan inmuebles señoriales como Can Petu, Can Pi o el Ayuntamiento, con fachadas neoclásicas y pinturas al fresco.
- Erigidas a lo largo del siglo XIX, combinan elementos arquitectónicos caribeños, galerías con arcadas y frondosos jardines con palmeras.
- Vertebran la afamada Fira d’Indians que el municipio celebra cada mes de septiembre con rigor etnológico.
4. Iglesia Parroquial de Sant Pere
Este templo de planta gótica tardía levantado en el siglo XVI constituye el corazón espiritual y arquitectónico del entramado peatonales de la villa.
- Edificada en el siglo XVI sobria y fortificada para guarecer a los feligreses durante incursiones enemigas.
- Conserva un interesante altar y elementos estructurales sobrios adosados a la antigua casa rectoral.
- La plaza flanqueada por la iglesia concentra la animación cultural y el entramado de terrazas tradicionales.
5. Caminos de Ronda y Calas Históricas
Antiguos senderos de patrulla militar y vigía pesquero que vertebran la abrupta costa rocosa entre pinares y acantilados.
- Trazados históricos utilizados por los carabineros y pescadores para vigilar el contrabando durante los siglos XIX y XX.
- Unen parajes como la Cala Sa Tuna, conservando antiguas casitas de pescadores con pórticos abovedados.
- Conectan con parajes singulares como Cala Aiguablava y el tramo del Sendero de Gran Recorrido GR-92.
6. Playa de Illa Roja
Un enclave geológico e histórico de alto valor paisajístico definido por la imponente mole rocosa de tonos rojizos que emerge de la arena.
- Acceso pedestre a través del camino de ronda desde Sa Riera, bordeando acantilados de arenisca caliza.
- Entorno naturista protegido de profunda significación visual, exento de masificación urbanística agresiva.
- Sus aguas cristalinas permiten contemplar los estratos geológicos que caracterizan el litoral del macizo de Begur.
7. Es Baluard y Mirador de Sant Ramon
Atalaya privilegiada situada en el centro urbano que actuó como plataforma de artillería para la vigilancia costera comarcal.
- Ubicado estratégicamente junto a la ermita dedicada al patrón de los marineros y caminantes.
- Conserva el parapeto de piedra donde la célebre bailaora Carmen Amaya pasó sus últimos años de vida contemplando el mar.
- Ofrece una lectura diáfana de la relación entre el asentamiento poblacional y los valles agrícolas del entorno.
8. Barrio de Salrull y Carrer de Sant Antoni
El entramado urbano más arcaico del municipio refleja la arquitectura popular adaptada a las curvas de nivel de la colina.
- Calles empedradas con cantos rodados y fachadas de piedra caliza con vanos de medio punto del siglo XVII.
- Conserva la huella de la economía tradicional basada en la extracción del corcho y el cultivo del viñedo.
- Ofrece rincones silenciosos fuera de los circuitos comerciales masivos para comprender el urbanismo empordanés.
Consejo de prospección: Si planificas recorrer el tramo del Camino de Ronda hacia Illa Roja o Sa Tuna, asegúrate de llevar calzado de montaña con suela de agarre sobre roca caliza húmeda. Para profundizar en el patrimonio indiano, solicita la guía de itinerarios en la Oficina de Turismo ubicada en las antiguas escuelas públicas.
¿Te atreves a seguir el rastro de los corsarios, indianos y antiguos canteros en tu próxima travesía por el Baix Empordà?






