domingo, 23 de agosto 2026 Crónicas de viaje

Crónicas, grandes viajes y gastronomía del mundo.

23 de agosto de 2026, 23:33

Escapadas

Qué ver en Menorca: la guía para perderte entre aguas turquesas y piedras milenarias

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Si Mallorca es la hermana mayor y Ibiza la fiestera, Menorca es la hermana sabia que decidió que no tenía prisa por crecer. Aquí el lujo no es un reservado en una discoteca, sino encontrar una cala vacía tras caminar veinte minutos por un sendero de pinos o ver cómo el sol se esconde tras un faro en el fin del mundo.

En este 2026, Menorca sigue siendo el refugio de quienes buscan desconectar de verdad. Declarada Reserva de la Biosfera y recientemente Patrimonio de la Humanidad por su cultura talayótica, la isla ofrece un equilibrio perfecto entre naturaleza salvaje y una historia que se remonta a miles de años. Buscar qué ver en Menorca es aceptar que vas a vivir a otro ritmo: el de la «pau» (paz) menorquina.

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Desde las canteras que parecen laberintos hasta el puerto natural más grande del Mediterráneo, vamos a recorrer los hitos que hacen de esta isla un lugar magnético.

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Ciutadella: El señorío empedrado

Para muchos, es la ciudad más bonita de la isla. Ciutadella, la antigua capital, es un laberinto de calles estrechas, palacios señoriales y plazas con aire medieval. Pasear por la Plaça des Born y bajar hasta su puerto histórico al atardecer es un ritual obligatorio.

No te pierdas la Catedral de Menorca, un ejemplo magnífico de gótico catalán construido sobre una antigua mezquita. Si visitas la ciudad en junio, prepárate para los «Jaleos» de Sant Joan, donde los caballos son los protagonistas absolutos en una fiesta que paraliza la isla.

Las Calas del Sur: El azul imposible

Si has visto una postal de Menorca, probablemente sea de aquí. Las calas del sur son famosas por su arena blanca y fina y un agua tan transparente que los barcos parecen flotar en el aire.

  • Cala Macarella y Macarelleta: Las dos joyas de la corona. Están conectadas por un sendero costero y son la definición de paraíso. En 2026, recuerda que el acceso en coche está restringido en verano; tendrás que usar el autobús lanzadera desde Ciutadella.
  • Cala en Turqueta: Escondida entre pinos, es quizás la más virgen de las populares. Su nombre no engaña: el color del agua es de un turquesa que parece irreal.
  • Cala Mitjana: Amplia, salvaje y rodeada de acantilados bajos. Es perfecta para quienes disfrutan de un salto al agua desde las rocas.

Cala Pregonda y el Norte: El paisaje lunar

Cruzar de sur a norte en Menorca es cambiar de planeta. En el norte, la arena se vuelve roja, las rocas son oscuras y el paisaje es mucho más agreste. Cala Pregonda es el mejor ejemplo.

Para llegar hay que caminar unos 30 minutos por el Camí de Cavalls, pero la recompensa es una playa custodiada por islotes de piedra dorada que la protegen del oleaje. Es, sin duda, una de las playas más singulares que verás en todo el Mediterráneo.

DATO VITAL: El Camí de Cavalls es un sendero histórico de 185 km que rodea toda la isla. No hace falta hacerlo entero, pero recorrer algún tramo (como el que va de Cala Galdana a Cala Mitjana) es la mejor forma de descubrir rincones inaccesibles en coche.

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Binibeca Vell: El laberinto blanco

Aunque fue construido en los años 70 recreando un antiguo pueblo de pescadores, Binibeca Vell tiene un encanto innegable. Es un laberinto de casas blancas inmaculadas, calles tan estrechas que apenas pasa una persona y balcones de madera que miran al mar.

Es el lugar preferido por los fotógrafos, pero recuerda: es una zona residencial privada. El silencio es la norma y el respeto a los vecinos es parte de la experiencia para mantener este rincón así de mágico.

Menorca Talayótica: Piedras con alma

No puedes decir que conoces Menorca si no visitas sus yacimientos prehistóricos. La Naveta des Tudons es el monumento más icónico: una tumba funeraria colectiva con forma de barco invertido que se conserva casi perfecta después de 3.000 años.

Otros lugares como Torre d’en Galmés te permiten entender cómo vivían los antiguos menorquines en grandes poblados de piedra. Es historia viva que en 2026 luce con orgullo su título de Patrimonio Mundial.

Cova d’en Xoroi: Un brindis sobre el acantilado

Ubicada en Cala en Porter, la Cova d’en Xoroi es una cueva natural colgada literalmente de un acantilado. Durante el día es un mirador con bar, y por la noche se convierte en una discoteca única en el mundo.

Tomar algo aquí mientras ves caer el sol sobre el Mediterráneo es una de esas experiencias que hay que tener al menos una vez en la vida. La leyenda de Xoroi (un náufrago que vivió oculto en la cueva) le da ese toque de misterio que hace que el cóctel sepa aún mejor.

Mahón y su Puerto: La entrada del mundo

Mahón (Maó) es la capital y presume de tener uno de los puertos naturales más grandes y seguros del mundo. Pasear por su muelle, ver los barcos llegar y subir por las escaleras que conectan el puerto con el centro histórico es una delicia.

En el centro, visita el Mercado del Claustro (ideal para comprar productos locales) y el Museo de Menorca. Si tienes tiempo, coge un barco para recorrer la bahía y ver la Isla del Rey o la imponente Fortaleza de la Mola en la bocana del puerto.

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TIP SECRETO: Sube al Monte Toro, el punto más alto de la isla. Desde allí, en un día despejado, puedes ver el perfil completo de Menorca y, a veces, incluso las montañas de Mallorca en el horizonte.

Gastronomía: Queso, Caldereta y Gin

Menorca se come. Tienes que probar el Queso Mahón-Menorca (con su característica corteza naranja), la Caldereta de Langosta (típica de los restaurantes de Fornells) y los pastissets (dulces tradicionales).

Y para beber, la Pomada: una mezcla de Gin Xoriguer (la ginebra local de herencia británica) con limonada natural. Es la bebida oficial de cualquier celebración menorquina y el sabor del verano en la isla.

¿Por qué Menorca es tu destino este año?

Porque en un mundo que va cada vez más rápido, Menorca sigue defendiendo la lentitud como un valor. En 2026, la isla es un referente de turismo sostenible, donde se cuida cada cala y cada sendero para que sigan pareciendo nuevos.

Es el destino para quienes quieren sentir la sal en la piel, el olor a pino en el aire y la satisfacción de haber descubierto un lugar donde la naturaleza todavía manda.

¿Empezamos con un chapuzón en Cala Turqueta o nos vemos en la Cova d’en Xoroi para el atardecer? (Nosotras ya estamos de camino a por una pomada al puerto de Ciutadella).

¡Menorca te espera con su calma eterna!

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