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23 de agosto de 2026, 23:30

Escapadas

Los 8 pueblos más bonitos cerca de Segovia para una escapada histórica

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Pedraza
Pedraza

Comprender la configuración territorial al sur del Duero exige observar cómo se articuló la línea defensiva del Eresma y el Duratón durante la Reconquista. Tras el avance de Alfonso VI a finales del siglo XI, las Comunidades de Villa y Tierra vertebraron la repoblación castellana sobre antiguos castros celtibéricos y plazas andalusíes. Si buscas los pueblos más bonitos cerca de Segovia, descubrirás que el verdadero mapa patrimonial de la provincia trasciende al acueducto romano y al Alcázar capitalino.

Esta ruta propone un recorrido analítico y sensorial por los recintos amurallados, los pórticos románicos y las fortalezas de fábrica señorial que jalonan la meseta norte. Un trazado diseñado rigurosamente para quienes leen la historia a través de la estratigrafía de la piedra.

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(Y sí, la piel crujiente del lechazo asado en horno de leña al final de cada jornada justifica cada kilómetro recorrido).

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1. Pedraza: el baluarte medieval tras la Puerta de la Villa

Ubicada a 37 kilómetros al noreste de la capital, Pedraza constituye uno de los ejemplos de villa blindada mejor conservados de la Península Ibérica. Su acceso se reduce a una única entrada histórica construida en el siglo XI y reformada en el siglo XVI. Esta topografía defensiva protegió su casco urbano de alteraciones modernas.

Su entramado conserva la Plaza Mayor porticada con columnas de piedra caliza y entramados de madera de pino soriano. En el extremo norte se alza el castillo de Pedraza, fortificación de origen mudéjar adquirida en el siglo XVI por los condestables de Castilla y convertida en taller por el pintor Ignacio Zuloaga en 1925. El aire entre sus calles vacías aún huele a humo de encina y jara.

2. Sepúlveda: el románico porticado sobre las hoces del Duratón

A 55 kilómetros por la SG-205 se halla Sepúlveda, asomada sobre el garganta del río Duratón. Este municipio ostenta el fuero concedido por Alfonso VI en 1076, documento clave para la reorganización jurídica del territorio medieval castellano. Su arquitectura refleja la superposición de muros romanos, traza andalusí y reformas góticas.

La iglesia de San Salvador, erigida en 1093, es considerada el templo románico datado más antiguo de la provincia de Segovia. Su galería porticada lateral sentó las bases de la arquitectura románica segoviana. Desde sus miradores se aprecia el trabajo esculpido por el agua sobre las paredes de piedra calcárea.

3. Ayllón: la piedra roja de la Sierra de Ayllón

Situado a 93 kilómetros de la capital, en el límite con Guadalajara y Soria, Ayllón destaca por su colorimetría arquitectónica. El uso local de la piedra ferruginosa y la arcilla confiere un tono rojizo característico a sus muros. El acceso al centro histórico se realiza cruzando el puente romano sobre el río Aguisejo.

El Arco de la Villa conduce a la Plaza Mayor, donde la iglesia de San Miguel muestra una fachada del siglo XII con cornisa de canecillos labrados. El Palacio de los Contreras, de 1497, exhibe una fachada de estilo gótico isabelino revestida con aliso y entramado de yeso.

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4. Maderuelo: la acrópolis fortificada al borde del embalse

A 100 kilómetros de Segovia, Maderuelo domina un cerro escarpado rodeado por las aguas del embalse de Linares del Arroyo. Esta villa fortificada mantiene intacta su planta ovalada de origen medieval. Fue un enclave estratégico esencial en la línea del Duero durante los siglos X y XI.

Su arco de entrada conserva los portones de madera tachonada y la saetera superior. En su interior se conserva la ermita de la Vera Cruz, cuya cabecera alojó frescos románicos del siglo XII actualmente custodiados en el Museo del Prado. El viento del embalse resuena con fuerza sobre sus muros limpios de argamasa.

5. Coca: el paroxismo del arte mudéjar militar

A 50 kilómetros al noroeste de la capital, Coca destaca por transformar la arquitectura defensiva tradicional en una obra de arte pétrea. Rodeada por extensos pinares de la comarca de Tierra de Pinares, su castillo fue mandado edificar en 1453 por el arzobispo Alonso de Fonseca.

A diferencia de las fortalezas de piedra sillar, el castillo de Coca se construyó íntegramente en ladrillo cocido y yeso. Su foso de 560 metros de perímetro y sus almenas poligonalmente decoradas representan la máxima expresión del arte mudéjar castellano. El contraste entre la arcilla roja y la vegetación de pino piñonero resulta formidable.

6. Turégano: la fortaleza episcopal erigida sobre la iglesia

A tan solo 30 kilómetros al norte de la capital, Turégano exhibe una de las simbiosis arquitectónicas más singulares de Castilla y León. El castillo de Turégano se integró directamente sobre la estructura románica de la iglesia de San Miguel durante el siglo XV por iniciativa del obispo Juan Arias Dávila.

Su espadaña pétrea se eleva sobre la torre del homenaje, creando un perfil inconfundible en la meseta segoviana. Su Plaza Mayor porticada, conocida tradicionalmente como «El Espolón», conserva la tipología de plaza de mercado castellana del siglo XVI.

7. Real Sitio de La Granja de San Ildefonso: barroco regio al pie del Peñalara

Ubicado a 11 kilómetros de la capital, en la falda norte de la Sierra de Guadarrama, este municipio nació vinculado a la monarquía borbónica. Felipe V ordenó su construcción en 1721 sobre una antigua granja de monjes jerónimos, buscando replicar la majestuosidad de Versalles en el entorno serrano.

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El Palacio Real presenta trazas diseñadas por Teodoro Ardemans y Filippo Juvarra. Sus jardines históricos albergan 26 fuentes monumentales de plomo pintado alimentadas por el estanque de El Mar mediante un sistema de presión por gravedad intacto desde el siglo XVIII. Las masas de pino silvestre envuelven el recinto regio.

8. Cuéllar: la mayor concentración de románico mudéjar

A 60 kilómetros al norte por la A-601 se ubica Cuéllar, villa cuyo patrimonio histórico refleja el poder del Ducado de Alburquerque. Su muralla medieval, con más de 1.400 metros conservados, abraza un recinto urbano donde el ladrillo cocido sustituyó a la cantería tradicional.

El castillo de los Duques de Alburquerque, del siglo XIV, alberga un patio de armas renacentista con galerías de arcos rebajados. Iglesias como San Esteban o San Andrés muestran ábsides poligonales adornados con arquerías ciegas de ladrillo del siglo XIII, referencia obligada de la arqueología medieval peninsular.

CONSEJO PRÁCTICO DE RUTA: Si planificas recorrer las villas del noreste (Pedraza, Sepúlveda y Maderuelo), combina la visita cultural con la reserva previa para el centro de interpretación del Parque Natural de las Hoces del Río Duratón. Para acceder al recinto exterior de Moya y a las empinadas calles de Maderuelo, utiliza calzado con agarre de goma, ya que los cantos rodados pueden resultar resbaladizos con humedad.

¿Qué etapa del paisaje fortificado segoviano prefieres para iniciar tu ruta: el románico porticado del Duratón o el ladrillo mudéjar de la Tierra de Pinares?

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