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23 de agosto de 2026, 23:36

Playas & Costa

Las 8 mejores playas de Cantabria para una escapada inolvidable

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Playa
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Explorar las mejores playas de Cantabria es descubrir un litoral donde el verde de las praderas se funde sin contemplaciones con el azul embravecido del mar Cantábrico. A lo largo de sus más de 220 kilómetros de costa, la región despliega un abanico de arenales que va desde calas secretas esculpidas entre acantilados de caliza hasta lenguas de arena dorada que parecen no tener fin.

Tanto si buscas olas perfectas para cabalgar sobre la tabla, como si prefieres la calma de una bahía resguardada para ir con niños, la costa cántabra guarda un rincón a tu medida. Aquí la marea dicta el ritmo del día y el olor a salitre y eucalipto te acompaña en cada kilómetro de carretera.

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Prepara la toalla, ajusta el neopreno y despliega el mapa. Esta selección reúne los arenales imprescindibles para enamorarte del norte sin filtros.

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1. Playa de Oyambre: dunas y picos nevados en el mismo encuadre

Ubicada entre Comillas y San Vicente de la Barquera, dentro del Parque Natural de Oyambre, esta joya de dos kilómetros de longitud es uno de los arenales más vírgenes y protegidos del norte. Sus dunas de arena fina y blanca se extienden hasta la desembocadura de la ría de La Rabia.

Lo que hace verdaderamente única a Oyambre es su panorámica. En días despejados de primavera u otoño, puedes bañarte en sus aguas cristalinas mientras contemplas las cumbres nevadas de los Picos de Europa alzándose al fondo. Es un espacio de alto valor ecológico, ideal para largas caminatas al atardecer.

Tip viajero: El viento suele apretar a última hora de la tarde. Si buscas aguas más tranquilas, acércate a la zona resguardada cerca de la desembocadura de la ría.

2. Playa de Langre: la fuerza del mar bajo acantilados verticales

En el municipio de Ribamontán al Mar, a unos 25 kilómetros de Santander, se esconde la impresionante playa de Langre. Encaramada bajo un anfiteatro natural de acantilados de más de 25 metros de altura, su acceso se realiza descendiendo por una cómoda escalinata de madera.

El arenal está dividido en dos partes: Langre Grande y Langre Pequeña (esta última muy frecuentada por amantes del nudismo). Debido a su orientación al mar abierto, suele registrar oleaje constante y corrientes fuertes, por lo que es una de las mecas favoritas para los surfistas locales.

3. Playa de Somo y El Puntal: la lengua de arena que abraza Santander

Con más de 4 kilómetros de extensión continua, la playa de Somo forma junto a Loredo y El Puntal uno de los complejos dunares más espectaculares de España. Fue declarada Reserva Natural del Surf, siendo el cuna histórica de este deporte en nuestro país.

El tramo conocido como El Puntal es una estrecha flecha de arena dorada que se adentra casi dos kilómetros en la bahía de Santander. Puedes acceder a ella caminando desde Somo o abordando las tradicionales embarcaciones «pedreñeras» que salen a diario desde el paseo marítimo de la capital cántabra por unos 5 euros ida y vuelta.

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4. Playa de la Arnía: la geología viva de la Costa Quebrada

Situada en el municipio de Piélagos, a tan solo 10 kilómetros de Santander, La Arnía es una lección de geología al aire libre. Forma parte de la célebre Costa Quebrada y destaca por su paisaje sobrecogedor marcado por pequeñas islas rocosas, farallones y una plataforma de abrasión milenaria.

A diferencia de los grandes arenales abiertos, esta cala ofrece un entorno íntimo y salvaje. Es el lugar idóneo para los amantes de la fotografía del paisaje, especialmente durante la bajamar, cuando quedan al descubierto los pliegues rocosos y las pequeñas piscinas naturales entre las rocas.

Dato práctico: El aparcamiento superior es pequeño y se llena rápido en verano. Llega antes de las 10:00 h o aprovecha las últimas horas de la tarde para ver ponerse el sol tras los islotes.

5. Playa de Berria: el paraíso entre marismas y el monte Buciero

En la villa marinera de Santoña, a unos 45 kilómetros al este de Santander, la playa de Berria despliega más de dos kilómetros de arena dorada flanqueada por el istmo que une el Monte Buciero con el territorio continental.

A sus espaldas se extienden las Marismas de Santoña, uno de los humedales más importantes del norte peninsular para el avistamiento de aves migratorias. Sus aguas limpias y abiertas reciben olas consistentes durante todo el año, lo que convierte a Berria en una parada imprescindible en cualquier ruta de surf.

6. Playa de Merón: la postal marinera de San Vicente de la Barquera

Extendiéndose a lo largo de casi 4 kilómetros, la playa de Merón es la gran joya costera de San Vicente de la Barquera. Se divide en varios tramos conocidos como El Rosal, Merón, Bederna y Pechón, ofreciendo espacio de sobra incluso en los días más concurridos de agosto.

Su orientación noroeste garantiza un oleaje constante muy apreciado por las escuelas de surf de la zona. Desde la propia arena se contempla la inconfundible estampa del Castillo del Rey y la silueta del casco histórico barquereño coronando la colina.

7. Playa de San Juan de la Canal: sosiego familiar en una cala resguardada

Ubicada en la localidad de Soto de la Marina (Santa Cruz de Bezana), San Juan de la Canal es la alternativa perfecta si buscas un día de mar tranquilo sin alejarte de la capital. Esta playa se encajona en una desembocadura natural flanqueada por salientes rocosos que la protegen del oleaje directo.

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Su arena fina, sus aguas calmas y su ambiente familiar la convierten en una opción ideal para familias con niños. Desde el paseo superior arranca una senda costera apta para todos los públicos que conecta con otras calas vecinas de la Costa Quebrada.

8. Playa de Los Locos: la meca legendaria del surf en Suances

Rodeada por acantilados verticales en la villa de Suances, la playa de Los Locos debe su peculiar nombre a la audacia de los primeros surfistas que desafiaron sus potentes olas en la década de 1970. Hoy en día cuenta con la distinción de Reserva de Surf.

Se accede a ella bajando una larga escalinata que regala una vista cenital imponente. Orienta al mar abierto y ofrece espectaculares puestas de sol donde el cielo cantábrico se tiñe de tonos anaranjados sobre la espuma de las olas.

Tip viajero: Para reponer fuerzas tras un baño en Los Locos, sube al pueblo de Suances a degustar una ración de rabas frescas de calamar bien crujientes en las terrazas del puerto.

¿En cuál de estos paraíso cántabros vas a plantar tu sombrilla esta temporada?

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