El Desfiladero de la Hermida se erige como una brecha geológica colosal de 21 kilómetros de longitud excavada por la acción constante del río Deva. Ubicada en el occidente de Cantabria, esta garganta de paredes verticales de roca caliza que alcanzan los 600 metros de altura supone el cañón más extenso de la Península Ibérica y constituye la puerta de entrada natural al valle de Liébana. (Y sí, recorrer la sinuosa carretera N-621 que une Unquera con Potes exige máxima atención en cada giro).
Para quienes viajan por libre y buscan entender el territorio más allá del simple recorrido en coche, el Desfiladero de la Hermida ofrece una síntesis perfecta entre ingeniería de alta montaña, senderismo técnico, vestigios altomedievales y aguas termales.
Analizamos los diez hitos fundamentales para planificar un itinerario riguroso sobre el terreno.
1. El Mirador de Santa Catalina y los acantilados sobre el Deva
Suspendido sobre el abismo rocoso cerca de la localidad de Cicera, este balcón estratégico ofrece la panorámica vertical más impactante de los Picos de Europa. El acceso peatonal desde el collado se realiza a través del sendero de las Agüeras y el itinerario mitológico, discurriendo entre bosques maduros de robles, hayas y castaños.
(Con algo de paciencia y prismáticos es habitual divisar ejemplares de quebrantahuesos y buitres leonados planeando a la altura de los ojos). La perspectiva desde esta cota permite dimensionar la magnitud tectónica que esculpió el Desfiladero de la Hermida durante milenios.
2. El yacimiento altomedieval de la Bolera de los Moros
A escasa distancia del mirador, a una altitud exacta de 700 metros sobre el nivel del mar, yacen los restos arqueológicos de la Bolera de los Moros. Esta fortaleza militar construida en el siglo VIII servía como baluarte defensivo para controlar el paso estratégico hacia el interior de Liébana.
El yacimiento conserva el trazado de sus muros defensivos de sillería y demuestra la importancia geopolítica de este tajo rocoso durante la Alta Edad Media. Una parada obligatoria para contextualizar la historia militar del cantábrico.
3. La arquitectura mozarabe de Santa María de Lebeña
En el extremo sur que marca la salida de la garganta se halla la iglesia de Santa María de Lebeña, levantada en el año 925 por orden del conde Alfonso de Liébana. Este templo es considerado la joya del arte prerrománico mozárabe en territorio cántabro.
Su estructura abovedada combina arcos de herradura de clara influencia cordobesa con capiteles corintios labrados en piedra caliza. La visita guiada al interior permite comprender el fenómeno de la repoblación cristiana al abrigo de las montañas de Potes.
4. La emblemática ascensión a Tresviso desde Urdón
Para los entusiastas del senderismo técnico, la subida a Tresviso desde la central hidroeléctrica de Urdón representa una de las rutas de montaña más exigentes de la región. El sendero serpentea por la roca a través de un desnivel positivo de 825 metros concentrado en apenas 6 kilómetros de marcha.
Alerta logística: Esta travesía de alta montaña exige calzado técnico de agarre, protección solar y reserva hídrica suficiente. El firme de piedra pulida requiere prudencia extrema en días de lluvia o humedad acusada.
La recompensa al coronar la cumbre radica en la tradición quesera artesanal del pueblo, famoso por la elaboración de la Denominación de Origen Protegida Picón Bejes-Tresviso en cuevas naturales de maduración.
5. La Vía Ferrata de La Hermida y los puentes colgados
Pionera en la instalación de itinerarios equipados en Cantabria, la vía ferrata que arranca junto al pueblo de La Hermida permite ascender paredes verticales a personas sin experiencia previa en escalada clásica. El recorrido cuenta con escalones de acero clavados en la roca y cable de vida continuo.
(El tramo más vertiginoso lo protagonizan sus dos puentes tibetanos suspendidos a más de 100 metros de altura sobre la garganta). Una actividad deportiva de alta adrenalina que requiere el alquiler de arnés, casco y disipador homologado.
6. Las pozas termales públicas del río Deva
Justo debajo del puente que da acceso al clásico balneario local, brotan manantiales subterráneos de aguas mineromedicinales a una temperatura constante de 40 grados Celsius. Estas albercas rústicas excavadas en la orilla son de acceso totalmente libre durante los 365 días del año.
Sumergirse en sus pozas calientes mientras la corriente fría del río Deva fluye a escasos centímetros es un contraste térmico memorable, especialmente apetecible durante los meses de invierno.
7. El Desfiladero de la Hermida en TikTok
Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:
8. La travesía integral por el sendero de las Agüeras
Esta ruta circular de 12 kilómetros de longitud conecta el caserío de La Hermida con los valles colindantes atravesando frondosos bosques de caducifolios y arroyos de montaña. El trazado acumula un desnivel considerable y está catalogado con dificultad moderada-alta.
Durante la bajada final hacia el cauce principal se suceden diversas cascadas alimentadas por el deshielo primaveral. Es el itinerario idóneo para quienes buscan eludir el asfalto de la carretera N-621 y adentrarse en la umbría del bosque.
9. Las zonas de escalada deportiva en caliza
El Desfiladero de la Hermida es reconocido a nivel europeo por sus sectores de escalada deportiva sobre roca caliza gris de excelente adherencia. Paredes como el sector del Esquilleu o la Hermida albergan cientos de vías equipadas con parabolts de alta resistencia.
(Los escaladores acuden de forma constante atraídos por placas verticales y desplomes de máxima exigencia física). Resulta imprescindible consultar los periodos estacionales de restricción por nidificación de aves rapaces protegidas.
10. La llegada estratégica a Lebeña y las puertas de Liébana
El pequeño núcleo de Lebeña marca geográficamente el final del gran cañón rocoso y el inicio de la vega soleada del valle de Liébana. Desde este punto, la carretera se suaviza paulatinamente en dirección a la histórica villa comercial de Potes.
Este cambio drástico de paisaje permite comprender la función de barrera natural que ejerció el Desfiladero de la Hermida durante siglos, aislando esta comarca del litoral cantábrico hasta la apertura del trazado viario moderno en el siglo XIX.
Nota de conducción: La carretera N-621 presenta carriles estrechos, curvas cerradas de bajo radio y paso frecuente de autobuses de línea. Respeta los límites de velocidad fijados y utiliza exclusivamente los apartaderos señalizados para tomar fotografías.
¿Prefieres afrontar la caminata vertical que escala hasta las cumbres de Tresviso o te tienta más una jornada de relajación en las aguas termales que manan a las orillas del río Deva?





