Hay momentos en los que una bodega decide romper el tablero y empezar de cero.
Llevamos semanas analizando filtraciones y catando las nuevas referencias que prometen revolucionar las cartas de los restaurantes más exclusivos. Y el terremoto ya tiene nombre propio.
Clos Cor Ví acaba de anunciar un cambio radical que marca un antes y un después en su trayectoria vinícola. (Y ojito, porque no es una simple renovación de etiquetas).

La revolución enológica que sacude Valencia
El proyecto liderado por Luis Corbí ha decidido dar un volantazo histórico tras más de dos décadas de aprendizaje enológico. La idea no es borrar el pasado, sino exprimir el terruño hasta límites insospechados.
¿El secreto de este giro de guión? La incorporación de Javier Revert como nuevo asesor técnico. Hablamos de uno de los enólogos más brillantes y respetados del panorama nacional e internacional.
Su llegada convierte cada botella en una pieza de coleccionista. Y el resultado ya está aquí con una gama de cuatro vinos que destilan pura personalidad mediterránea.

El refugio secreto de Los Isidros
La magia ocurre en el paraje de Los Isidros, un enclave natural protegido dentro del Parque Natural de las Hoces del Cabriel. Aquí las cepas sufren, respiran y se alimentan de un suelo único.
La apuesta de la bodega es firme y sin red de seguridad. Dividen su producción entre la D.O. Valencia y la D.O. Utiel-Requena para demostrar que el levante vinícola juega otra liga.
El dato clave: Las producciones son extremadamente limitadas. Algunas referencias apenas rozan las 1.500 botellas, lo que garantiza una exclusividad brutal para los próximos meses.
Los cuatro nuevos tesoros líquidos

El catálogo arranca con fuerza en el bando de los blancos. El Ramblar 2025 fusiona las variedades Verdil, Viognier y Riesling con una crianza milimétrica de 9 meses.
A su lado llega La Loma de las Carrascas 2025, un homenaje absoluto al 100% Verdil procedente de la parcela más alta de la propiedad. Solo existen 2.000 botellas en todo el mercado.
En el territorio de los tintos, la reina indiscutible es la uva Bobal. La bodega rescata su perfil más sofisticado y elegante para elevarla a los altares de la crítica especializada.
La consagración de la uva Bobal

Pago de los Álamos 2025 combina Bobal y Garnacha con un toque de Macabeo, fermentado en tinas de madera y tinajas tradicionales. Una auténtica obra de ingeniería líquida.
El broche de oro lo firma La Viña de los Rosales 2025. Un monovarietal de Bobal con 9 meses de crianza en barricas francesas que redefine por completo la frescura y la acidez de la zona.
Si eres de los que busca originalidad absoluta en su copa, este es el momento de mover ficha antes de que vuelen de las estanterías.
¿Te vas a quedar sin probar el secreto mejor guardado de la temporada?





