Desde lejos, Laguardia parece una corona de piedra puesta sobre un cerro, con la Sierra de Cantabria detrás como telón gris. De cerca, el viñedo llega hasta las puertas y las calles huelen a bodega.
Es la capital de la Rioja Alavesa y una de esas villas que se entienden mejor andando. Si buscas qué ver en Laguardia en una escapada de un día o un fin de semana, aquí tienes ocho paradas ordenadas para recorrerlas sin ir y volver.
Una pista antes de empezar: debajo del casco histórico hay casi tanto como encima. Cada casa tiene su calado, y eso condiciona el paseo.
1. Las murallas y sus cinco puertas
La villa se fortificó en la Edad Media como plaza fronteriza frente al Reino de Navarra. Del recinto se conserva buena parte, y para entrar al casco hay que pasar por una de sus cinco puertas.
Mi recomendación es empezar por la de San Juan o la de Santa Engracia. Al final de la tarde la piedra caliza se dora, y a esa hora hay menos gente en las calles.
2. La Plaza Mayor y el reloj del Ayuntamiento
El centro social de Laguardia es su plaza, y el Ayuntamiento tiene un carillón con figuras de madera. A las 12:00, 14:00, 17:00 y 20:00 salen al balcón el «Capi» y dos danzarines, que bailan al ritmo del pasacalles de las fiestas de San Juan.
Es un espectáculo breve y entrañable que reúne a vecinos y visitantes. Llega unos minutos antes para colocarte, sobre todo en fin de semana.
3. El pórtico policromado de Santa María de los Reyes
La iglesia guarda una portada gótica de finales del siglo XIV que muchos consideran de las más bellas de la región. Su rareza es que conserva la policromía original del siglo XVII, con rojos, dorados y azules todavía vivos.
Los colores han llegado así porque un cuerpo añadido protegió la portada del clima. La visita al pórtico se hace con guía a través de la oficina de turismo, así que consulta antes qué turnos hay.
Es probablemente la visita que más se recuerda de Laguardia. Si solo tienes tiempo para una cosa de pago, que sea esta.
4. La Torre Abacial
Esta torre nació en el siglo XII como defensa de la muralla y, con el tiempo, pasó a servir de campanario de la iglesia vecina. Hoy se puede subir por sus escaleras.
Arriba se abre una vista de 360 grados sobre tejados, viñas y la sierra. Es un buen sitio para entender cómo la villa está plantada sobre el paisaje.
5. Las bodegas subterráneas de Laguardia
Debajo del casco hay una segunda villa de túneles y calados, excavados desde la Edad Media para hacer y guardar el vino. Muchos se pueden visitar hoy.
Una de las más conocidas es la Bodega El Fabulista, bajo el palacio del escritor Félix María Samaniego, donde se sigue elaborando vino por métodos tradicionales, con pisado de la uva. Reserva con antelación si vas en temporada.
Qué ver en Laguardia en TikTok
Para ver el ambiente de la villa en vídeo, echa un vistazo a este clip de otros viajeros.
6. El estanque celtibérico de la Barbacana
Dentro del casco apareció, en una intervención arqueológica, un gran estanque de hace unos 2.100 años. Almacenaba agua para el poblado y es uno de los mayores de su época que se conservan en Europa.
Un centro de interpretación explica cómo vivían quienes lo construyeron. Es una parada corta, ideal si el día viene con lluvia.
7. El poblado de La Hoya
A menos de 2 kilómetros del centro está este yacimiento, que va desde la Edad del Bronce hasta el final de la Edad del Hierro. Allí vivían los antecesores de los laguardienses antes de subir al cerro.
El museo del lugar muestra la excavación y una vivienda reconstruida, con sus almacenes de grano. Funciona muy bien con niños y con quien disfruta de la prehistoria.
8. El paseo del Collado y las vistas a la sierra
Para bajar el ritmo, sigue el paseo arbolado del Collado, junto a la zona norte de la muralla. Desde su mirador se ve la Sierra de Cantabria, esa pared de roca que frena el viento húmedo y deja los viñedos al sol.
Es un lugar tranquilo para tomar el café de media tarde y ver cómo cambia la luz sobre las cepas.
Cómo organizar tu visita
Laguardia está a unos 18 kilómetros de Logroño, así que encaja bien como escapada desde La Rioja o desde Vitoria. El casco histórico solo admite el tráfico de residentes, de modo que deja el coche en los aparcamientos de fuera de la muralla.
Con un día completo ves las ocho paradas si reservas antes la bodega y el pórtico. Con un fin de semana puedes alargar el paseo entre viñedos, y evitar la vendimia si prefieres calles tranquilas.
Esta villa sabe mejor despacio, con una copa en la mano y la sierra al fondo. ¿Con cuál de las ocho paradas empezarías tú?




