jueves, 18 de junio 2026 Crónicas de viaje

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Qué ver en Castellón de la Plana: la capital del azahar que esconde el mejor arroz de España

Atardecer en la Plaça Major de Castellón de la Plana
Atardecer en la Plaça Major de Castellón de la Plana
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Castellón de la Plana es una ciudad de sorpresas lentas. No te va a apabullar con monumentos faraónicos, pero te va a ganar por el estómago y por la luz de sus plazas. Es una capital que vive de cara al sol, donde la huerta se toca con el asfalto y donde el mar, aunque parece lejano, marca el pulso de cada cocina.

En pleno 2026, Castellón es el destino ideal para un «city break» sin pretensiones pero con mucho estilo. Aquí el lujo es el tiempo: el tiempo para tomarse un carajillo en una terraza, para pasear por el Parque Ribalta o para ver cómo descargan el pescado en el Grao. Es la Comunidad Valenciana en su estado más puro y menos adulterado.

Si quieres descubrir por qué los castellonenses están tan orgullosos de su «terreta», prepárate. Vamos a diseñar la ruta definitiva para que no te pierdas ni un detalle de esta capital mediterránea.

La Plaza Mayor y El Fadrí: El faro de la ciudad

Todo viaje a Castellón comienza en la Plaza Mayor. Es el corazón civil y religioso de la ciudad, un espacio amplio donde se concentran los edificios más emblemáticos. El Ayuntamiento, un edificio de estilo toscano del siglo XVII, preside la plaza con una elegancia sobria que te obligará a sacar el móvil.

Pero el protagonista absoluto es El Fadrí (el soltero). Es una torre campanario exenta, es decir, que está separada de la concatedral de Santa María. Es el símbolo de la ciudad y su nombre viene precisamente de su soledad arquitectónica. Con sus 58 metros de altura y su planta octogonal, es la brújula de todos los locales.

No dejes de entrar en la Concatedral de Santa María. Aunque ha sufrido varias reconstrucciones, su interior es un remanso de paz con una acústica prodigiosa. Pasear por los alrededores de la plaza es sentir el latido de una ciudad que se siente cómoda con su historia.

Un secreto de Lucía: Si tienes la oportunidad de subir a El Fadrí, hazlo. Las vistas de la cuadrícula de la ciudad, con el mar al fondo y las montañas de Desert de les Palmes al otro lado, son la mejor forma de situarse.

El Mercado Central y el Modernismo Castellonense

Para entender Castellón, hay que entrar en su Mercado Central. Ubicado en la misma Plaza Mayor, es un festival de colores y olores. Aquí es donde se entiende la potencia de la huerta castellonense: alcachofas de Benicarló, tomates de colgar y, por supuesto, cítricos que perfuman todo el recinto.

Cerca del mercado encontrarás joyas del modernismo valenciano. Castellón tuvo una burguesía pujante gracias al comercio de la naranja, y eso se refleja en edificios como la Casa de las Cigüeñas o el edificio de Correos. Sus fachadas decoradas con cerámica y forja son el testimonio de una época dorada de diseño y arquitectura.

Caminar por la calle Enmedio o la calle Colón es hacer un viaje visual por el siglo XIX y principios del XX. Fíjate en los detalles de los balcones; la cerámica de Castellón (famosa en el mundo entero) está presente en casi cada rincón de la ciudad.

Parque Ribalta: El pulmón romántico

Si necesitas un respiro, el Parque Ribalta es el lugar. Es uno de los jardines públicos más bonitos de España, diseñado en el siglo XIX sobre el antiguo solar del cementerio. Es un parque romántico, con pérgolas, estatuas y un estanque donde los cisnes parecen posar para las fotos.

Es el sitio favorito de los castellonenses para pasear el domingo o para leer un libro bajo la sombra de árboles centenarios. El parque marca la entrada a la ciudad desde la estación de tren y es el ejemplo perfecto de cómo Castellón cuida sus espacios verdes.

Cerca del parque se encuentra la Plaza de Toros y el acceso a las zonas comerciales más modernas, pero el Ribalta mantiene esa atmósfera de otra época que te hace bajar las revoluciones de inmediato.

El Grao y el Planetari: El balcón al mar

Castellón tiene una particularidad: su centro histórico está a unos kilómetros de la costa. Para ver el mar, tienes que ir al Grao, el distrito marítimo. Puedes ir en el TRAM (un autobús eléctrico moderno y rápido) o caminando por el Paseo de la Marítima.

En el Grao, la vida cambia. El puerto pesquero y el puerto deportivo le dan un aire de vacaciones permanentes. Aquí se encuentra el Planetari, con su cúpula blanca que parece una perla junto al mar. Es un centro de divulgación científica fantástico, ideal si viajas con niños o si te fascina el espacio.

Pero lo mejor del Grao es su Playa del Pinar y la Playa de Gurugú. Son playas infinitas, de arena fina y con dunas protegidas. Al ser tan amplias, nunca sentirás el agobio de otras zonas de la costa española. Es el Mediterráneo salvaje y cuidado al mismo tiempo.

Nota gastronómica: En el Grao es donde se come el auténtico Arroz a Banda o el Arroz del Senyoret. El pescado entra directamente de las barcas a las cocinas de restaurantes como ‘Casa Juanito’ o ‘Mediterráneo’. La calidad del producto aquí no se negocia.

Gastronomía: El carajillo y el arroz

No puedes decir que has estado en Castellón si no has probado su carajillo. Pero ojo, no es un café con leche normal; el carajillo de Castellón es una obra de arte quemada (cremat) con brandy o ron, granos de café, canela y piel de limón. Es el ritual sagrado del «esmorzaret» (almuerzo) castellonense.

La cocina de Castellón es una oda al arroz. Desde la paella valenciana (que aquí hacen con caracoles y bajoqueta) hasta los arroces caldosos con galeras o langostinos de Vinaròs. Y de postre, busca los Pànot de Castelló o la coca de malfeta. La repostería tradicional aquí tiene un nivel que te disparará la dopamina dulce.

Para cenar en el centro, la zona de las Tascas (calle Barracas e Isaac Peral) es el sitio ideal para ir de pinchos y probar los vinos de la I.G.P. Castelló. Es un ambiente joven, dinámico y muy auténtico.

Alrededores: Desert de les Palmes y cuevas

Si tienes coche, sal de la ciudad hacia el Desert de les Palmes. No es un desierto de arena, sino un parque natural de montañas rojizas y monasterios carmelitas con vistas brutales al mar. Es el sitio preferido para hacer senderismo y ver amanecer sobre las Islas Columbretes.

También a tiro de piedra tienes las Coves de Sant Josep en la Vall d’Uixó, donde puedes navegar por el río subterráneo navegable más largo de Europa. Castellón es la provincia más montañosa de la Comunidad Valenciana, y eso se nota en la cantidad de planes de naturaleza que ofrece.

Castellón de la Plana es una ciudad que se disfruta sin mapas complejos. Es amable, es sabrosa y tiene esa luz que solo el Levante sabe dar. ¿Te vienes a probar el mejor arroz del Mediterráneo?